El descuento del 50 por ciento del Banco Provincia es la mejor alternativa para llenar la heladera con la creciente inflación. El “beneficio” está desactualizado y cada vez alcanza menos. Jubilados, docentes y estatales invadieron los supermercados para ganarle un día al año a la inflación.

Este 21 de noviembre volvió el supermiércoles para todos los y las trabajadores estatales de la Provincia de Buenos Aires. El beneficio busca devolver el 50 por ciento del gasto en la compra de bienes de primera necesidad con un tope máximo de 1500 pesos.

En un contexto en el gobierno provincial ha cerrado todas las paritarias a la baja con todos los trabajadores que son empleados del Estado, los laburantes se las ingenian para ganarle a la inflación aunque sea por un día. Los Profesionales de la Salud acordaron un 32 por ciento, estatales un 30 por ciento, mientras que judiciales y docentes no sellaron paritaria pero les otorgó aumentos a cuenta que alcanzan el 31 por ciento.

Sin embargo, el beneficio cada vez les alcanza menos a los trabajadores. Sin una actualización, el programa de descuentos continua devolviendo un 50 por ciento de la compra con un tome máximo de 1500 pesos. Los datos publicados por el INDEC indican que a octubre la inflación llegó al 39,5 por ciento generando una perdida de poder adquisitivo muy grande para los trabajadores incluso utilizando el programa “supermiércoles”.

Desde Ladran Sancho no nos quisimos perder el descuento y salimos con el chango a llenar nuestra alacena y de paso charlar con quienes salieron en búsqueda del beneficio.

Foto: Victoria Nordenstahl

Ya en el súper, la grieta alcanzó a dividir el espacio en dos: el sector de alimentos, bebidas y artículos de limpieza colmada con calculadora en mano y el sector de bazar y electrodomésticos donde no caminaba un alma.

“Pese a los descuentos los precios están por las nubes. No se puede comprar” comentaban dos señoras mientras buscaban precios. “Salgo hoy porque hay una conveniencia económica, pero el supermercado también especula sobre los precios y algunos han variado” sostuvo una clienta mientras otras se sumaban a la charla y confirmaban que habían variado los precios.

Las clientas y clientes también se animaron a comentar sobre la falta de actualización del programa y la restricción que se estipula para ciertos productos. “El programa fue efectivo las primeras veces que se podía comprar las cosas que uno no puede comprar habitualmente. Hoy esta muy limitado” agregaron.

Los docentes siempre tienen un párrafo aparte en el supermiércoles con su descargo contra la falta de actualización salarial. “Soy docente, ¿qué querés que te diga?” interpeló la docente. Y sostuvo “nunca conviene salir a comprar. Hoy uno aprovecha porque se ahorra un poco. Pero igualmente tenemos que cambiar los hábitos alimentarios, compramos menos y otras marcas. Tengo que variar de marcas para poder seguir consumiendo” explicó.

Esta versión ajustada por la inflación del supermiércoles se volverá a repetir el próximo miércoles 28 de noviembre, donde docentes, jubilados y estatales que posean la tarjeta del Banco Provincia podrán salir a enfrentar la inflación con una herramienta que cada vez alcanza para comprar menos.

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