Enfrentar el negacionismo a 48 años del golpe genocida

Patricio Grande
Patricio Grande
Historiador y Profesor Adjunto de la UNLu

El 24 de marzo se cumplen 48 años del golpe genocida en Argentina. Este no será un aniversario más: estamos frente a un gobierno nacional manifiestamente negacionista del genocidio perpetrado por las Fuerzas Armadas, y que gestiona para los mismos intereses empresariales e imperialistas que promovieron el golpe en 1976.

Como cada 24 de marzo, el próximo domingo cientos de miles nos movilizaremos hacia las plazas de todo el país en homenaje a las y los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos. Lo haremos por memoria, verdad y justicia, contra la impunidad y por la restitución de la identidad de todas las niñas y niños apropiados. Pero también para repudiar el brutal ataque en curso a los derechos humanos y las libertades democráticas conquistas con la lucha de años del pueblo argentino. Por eso, más que nunca es necesario levantar el puño y gritar a viva voz, ¡son 30.000 y fue un genocidio!

A lo largo y ancho de la Argentina, la dictadura militar (y sus cómplices civiles) desapareció, torturó y asesinó a miles y miles de militantes populares, robó cientos de bebés, muchos de ellos apropiados por los represores, organizó más de 600 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, ejecutó los “vuelos de la muerte”, suspendió y prohibió los partidos políticos, censuró la prensa y prohibió listas enteras de artistas, intervino los sindicatos, disolvió los centros de estudiantes y otras organizaciones populares.

El objetivo de los golpistas, y la dictadura de clase (burguesa y pro imperialista) instaurada el 24 de marzo de 1976, fue derrotar la lucha obrera y popular e imponer un régimen económico de entrega total del país. Lo hicieron a sangre y fuego, redujeron drásticamente los salarios reales e impusieron mayores ritmos en el proceso de trabajo. También multiplicaron exponencialmente la deuda externa de 7.000 millones de dólares en 1976 a 47.000 millones en 1983.

Hacia el final de su gobierno, la dictadura estatizó la deuda privada de los mismos grandes grupos capitalistas a los que hoy se sigue favoreciendo desde el Estado con diferentes privilegios fiscales. Una deuda usuraria e ilegítima que, posteriormente, fue reconocida y acrecentada por los gobiernos democráticos que hoy siguen aplicando los programas de ajuste y hambre dictados por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Pero también, como cada año expresa en su documento el “Encuentro Memoria Verdad y Justicia”, es necesario señalar que el terrorismo de Estado en nuestro país no empezó en marzo de 1976 sino antes. En 1974, bajo el amparo gubernamental, comenzó a operar la “Triple A” (Alianza Anticomunista Argentina) que, con otras bandas fascistas, secuestraron y asesinaron a más de 1.000 activistas. Y desde 1975, también bajo el gobierno justicialista, se implementó el denominado “Operativo Independencia” en la provincia de Tucumán. Ese fue el preludio del golpe y del genocidio.

Durante estos 48 años, y especialmente desde 1983, el movimiento de derechos humanos y las organizaciones populares libraron una lucha y una resistencia permanente que logró derrotar diversas maniobras oficiales para imponer el olvido y la impunidad: la “Ley de autoamnistía” dictada por los genocidas a finales de 1983, las leyes de “Punto Final” y la “Obediencia Debida” en 1986 y 1987 (en el gobierno de Raúl Alfonsín), los indultos dictados durante el gobierno de Carlos Menem en la década de 1990 y, entre otras, el reciente intento de la Corte Suprema de Justicia (bajo el gobierno de Mauricio Macri) de beneficiar a los genocidas con la aplicación del “2×1” en el año 2017.

Esta paciente pero inquebrantable lucha representa un triunfo popular ejemplar. Con ella se lograron reabrir los juicios a los genocidas y somos el primer pueblo del mundo en conseguir que la justicia civil juzgue y condene un genocidio cometido por el propio Estado.

Según datos oficiales publicados en 2023, desde 1983 fueron condenados casi 1.200 represores por crímenes de lesa humanidad y otros 500 están procesados. Las Abuelas lograron la recuperación de 133 nietas y nietos.

Pero aún falta mucho. La apertura de todos las archivos entre 1974 y 1983, la restitución de más de 300 niñas y niños apropiados, que se aceleren y unifiquen las causas contra los genocidas y todos sus cómplices civiles. Hoy el 76% de los genocidas condenados está en su casa bajo “prisión domiciliaria”. Mientras muchas ex presas y presos políticos, ex exiliados, hijas e hijos y sobrevivientes reciben pensiones mínimas y no tienen obra social, la Corte Suprema no dejó firmes las condenas a los genocidas, etcétera.

Para defender las conquistas y enfrentar en las calles el negacionismo que profesa el gobierno ultra reaccionario de Javier Milei y Victoria Villarruel, es necesario que este 24 de marzo protagonicemos una histórica jornada con actos y movilizaciones multitudinarias en todo el país como una respuesta popular para cambiar este sistema de opresión, explotación, saqueo y hambre. Ese será nuestro mejor homenaje a las y los 30.000 detenidos desaparecidos.

En definitiva, el 24 de Marzo es un día histórico de lucha y movilización contra la impunidad, la represión y los atropellos del Estado de ayer y hoy. ¡Son 30.000 y fue un genocidio!

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Patricio Grande
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Historiador y Profesor Adjunto de la UNLu

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