La comunidad educativa de la ciudad de General Rodríguez se encuentra en alerta debido al estado del agua en un establecimiento público. A través de un comunicado oficial, la Campaña por el Agua Limpia en las Escuelas (CALE) manifestó su preocupación y exigió respuestas ante la confirmación de que el agua utilizada en la Escuela Primaria N° 4 no es apta para el consumo humano.
El conflicto se originó en noviembre del año pasado, cuando análisis de rutina detectaron la presencia de bacterias coliformes y Escherichia coli (indicador de contaminación fecal). A pesar de que el Consejo Escolar dispuso en ese momento el envío de bidones y viandas, la comunidad denuncia que la asistencia es insuficiente, dado que el agua utilizada para la limpieza e higiene personal sigue estando contaminada.
En abril de este año, la dirección de la escuela secundaria realizó un nuevo estudio particular en el Laboratorio Piovano y el resultado volvió a ratificar la presencia de la bacteria Escherichia coli. Mientras tanto, estudiantes y trabajadores comenzaron a manifestar síntomas compatibles con la exposición al agua contaminada, registrándose varios diagnósticos de gastroenteritis, vómitos y diarrea.
Frente al riesgo sanitario, la organización de los trabajadores de la educación logró suspender las clases presenciales durante el jueves y viernes de la semana pasada, garantizando la continuidad pedagógica de manera virtual mediante recorridas por los hogares de las familias. El domingo 5 de julio, un documento firmado por 25 trabajadores del establecimiento exigió formalmente medidas al respecto.
Si bien se instaló un camión sisterna con agua para retornar a las clases, la comunidad educativa asegura que «no están dadas las condiciones de salubridad necesarias para garantizar un regreso seguro. La presencialidad solo debe retomarse cuando existan certezas absolutas sobre la potabilidad del agua, como medida de resguardo de la salud de niños, niñas, adolescentes y trabajadores”.
Desde la CALE recordaron que el acceso al agua segura en los establecimientos escolares «es una obligación legal indelegable del Estado, amparada por la Constitución Nacional, la Ley Nacional de Educación N° 26.206 y la Ley General del Ambiente N° 25.675, la cual incorpora el principio preventivo y precautorio».
Finalmente, la organización ambiental y educativa alertó que el estudio del agua no debe limitarse a lo bacteriológico, debido a que la Escuela N° 4 se encuentra en una zona rodeada por monocultivos de soja transgénica. De esta forma, la CALE exige a los organismos competentes la realización de análisis integrales específicos que descarten o detecten la presencia de sustancias peligrosas como arsénico y residuos de agrotóxicos.






