Las últimas cifras marcan que la mitad del país se encuentra excluido del mercado formal de empleo, siendo las mujeres las más perjudicadas. Ladran Sancho recorrió experiencias locales, organizaciones y testimonios cuando el empleo se vuelve un bien escaso.

“Puse una parrillita porque no hay trabajo”, dice Oscar en el cruce de Constitución bajo el puente control. “No teníamos laburo. Tiré curriculum por todos lados, nadie nos llamó, pasaron un par de meses y pusimos este puestito para poder vivir”, confirma Gastón una tendencia: el rebusque ante la falta de mejores empleos.

Según los últimos datos que aportaron INDEC y el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina el índice de desempleo llegó al 10,1% en el primer trimestre de 2019 y casi la mitad del país se encuentra en la informalidad.

Del universo de trabajadores en la informalidad casi ocho de cada diez del 49,3% total (un 75,9%) no tiene aportes jubilatorios, y la mitad no cuenta con cobertura de salud en una nómina de contribución (un 51,3%). Obras sociales, vacaciones, licencias por enfermedad entre otros derechos consagrados hace décadas son negociados de forma dispar en el mercado informal. Sueldos y condiciones laborales a la baja.

Ya en abril de este año Ladran Sancho relevó especialmente el rebusque de varias familias lujanenses y en Pim pum pam, leña para el carbón: el rebusque de las parrillitas los testimonios de laburantes en la informalidad van en sintonía con el desempleo. «Tratamos de subsistir, yo soy pensionado pero no me alcanza, tengo que salir a rebuscarmela. A mi señora la echaron de Sportech en enero y comer tenemos que comer todos los días», aporta uno de los entrevistados.

La organización, una herramienta a mano de les excluides

Esta semana #EnFoco, el programa de TV realizado por la Cooperativa de Comunicadorxs – Ladran Sancho, recorrió cifras y mostró testimonios en torno al desempleo y la informalidad. Pero también buscó referencias de organizaciones que apuestan a colectivizar los esfuerzos de quienes salieron a inventarse un trabajo.

La Confederación de Trabajadores de la Economía Popular nuclea en ramas productivas a decenas de miles de trabajadores informales. «Es la construcción de un gremio de laburantes que quedan descartados del sistema de empleo formal. Hay una masa que oscila entre los 4 y 6 millones de personas que se han inventado su trabajo como forma de sobrevivencia. Eso es la economía popular y en CTEP lo que buscamos es organizarnos para mejorar las condiciones y ganar derechos», explicó Agustín Burgos, miembro de la mesa directiva de CTEP.

En Luján hay experiencias productivas como las cooperativas que llevan construidas 96 viviendas y van por 11 más, los cuidacoches de la zona histórico basilical, la única casa comunitaria de rehabilitación de adicciones, agricultura familiar, entre otras.

«Los desafíos para adelante, lamentablemente, son no perder el poder adquisitivo, seguir peleando para que el salario tenga una recuperación frente a la inflación y que se consoliden los elementos básicos de la agremiación por ejemplo la obra social», explica Burgos.

«Las mujeres somos las que llevamos adelante la crisis del hogar»

En todo el mundo las desigualdades operan sobre mujeres y disidencias con una doble vara y hacen más sinuoso el camino, especialmente cuando hablamos de trabajo.

«Las mujeres somos las que llevamos adelante la crisis del hogar. No es por desmerecer a los hombres pero cuando se quedan sin trabajo se deprimen mucho, la pasan mal, porque dejan de ser el proveedor de la familia. Venimos de una cultura patriarcal donde se nos marcó que el hombre es el proveedor de la casa y la mujer la que se ocupa de los niños», sitentiza Marcela Pedraza, integrante de una cooperativa del Movimiento de Trabajadores Excluidos en Villa del Parque.

Marcela, coordina el trabajo de decenas de mujeres que son el sostén de familia y es testigo de cómo la informalidad impacta más en las mujeres por su doble carga históricamente construida. «Este gobierno marcó mucho las diferencias entre la clase alta y los pobres», esa es otra diferencia que para Marcela opera en clave de géneros.

¿Políticas Públicas?

Aunque el sector que está por fuera del mercado formal de empleo es mayoritario las políticas públicas generadas (además de la asistencia) surgieron de los movimientos sociales: ley de emergencia social, salario social complementario, relevamiento de barrios populares, entre otras.

A nivel municipal, poco y nada. La secretaría de Producción en la gestión de Luciani redobló sus esfuerzos en hacer malabares entre despidos, suspensiones y cierres de comercios e industrias. Vendieron el paraíso del mundo emprendedor aunque todavía no pueden mostrar los frutos, y abrieron las puertas para sumar flexibilización y precariedad al empleo local. Luján Walk o la llegada de Pedidos Ya son muestran recientes.

A la miopía social del gobierno de Cambiemos se suma la falta de respuestas para el sector que experimenta un Concejo Deliberante en minoría para la oposición. Fueron pocas las buenas que desde allí se han generado para el sector de la economía popular.

Al día de hoy corren con desventaja las cooperativas de producción o emprendimientos familiares que no cuentan con el apoyo institucional que les valdría un empujón en medio de tanta mala racha: mesas de discusión, representación institucional, beneficios impositivos, formación o incluso una ventanilla donde ser recibidos podría aportar, al menos, otro panorama.

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1 COMENTARIO

  1. Es asi es las mujeres estamos mas perjudicadas yo estoy sin trabajos formal ase cinco meses . Me rebusco para mantener a mis 4 hijos dos de ellas embarazadas con trabajos que me los invento yo ago costura agobcortinas arreglos y revendo cosas aritos colitas . Asi me rebusco la vida.

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