Foto: Prensa Municipal

El convenio Municipaldad-CEAMSE puso otra vez a Héctor Griffini en escena. La foto del joven de Cambiemos, sentado a la derecha del intendente Luciani tras haber gestionado la firma de un programa para la ciudad, es el corolario de un tejido político de relaciones y vinculaciones que el PRO Luján, la UCR y la UV, miran de reojo.

Cuando Oscar Luciani recibió el llamado desde Capital Federal dijo que sí inmediatamente. Haber estado en primera fila en la presentación de Griffini –junto con varias figuras de Cambiemos- entrega ahora algunos frutos. “Hacemos una foto, a ver… ahí está”, organizó  y acomodó alguien en la oficina del CEAMSE. La imagen, que acompaña la gacetilla municipal, se reenvía por estas horas en grupos y chats de los círculos políticos. De la tentación, a la gestión.

A semanas del arranque duro de la actividad política institucional, todos los mensajes cuentan. Y Luciani decidió dar uno, ahora desde la oficialidad del Estado Municipal. Ya no es la noche del Hotel Real donde la rosca se visitó de cortesía. Ahora es la mesa de gestiones entre entes gubernamentales donde juegan dirigentes y funcionarios de la talla de Vidal y Larreta. La pic del intendente y Héctor Griffini, del mismo lado en la confección de un programa para la ciudad, produjo miradas en la interna. “El vecino de Oscar”, soltó el circulo rojo al verlo juntos. El cómo, qué, cuánto y cuándo comunicar lo que pasó también fue parte de la novela política cotidiana. El equilibrismo lucianista se juega a cada paso.

En los hechos, la vinculación que generó Griffini ante el CEAMSE fue para que se concrete un convenio de Consultoría y Asesoramiento Técnico para la gestión integral de los residuos sólidos urbanos. Pero que el acercamiento de herramientas no tape el bosque político. “El vecino de Luján”, como lo describió el comunicado oficial del municipio, tiene vínculo fluido con Eduardo Ricciuti, capo del organismo de Coordinación Ecológica. También tienen amistad, dato no menor a la hora de las fidelidades PRO, y compartían órbita en el Ministerio de Gobierno de la Ciudad. Así fue que HG llegó hasta su amigo y funcionario para sumar una ficha ante los ojos de diversos sectores locales que miran lo que hace y cómo lo hace. Desde el oficialismo y desde la oposición la pregunta es la misma…

“¿Qué onda Griffini?”

El rastreo al vecino de Oscar muestra que semanas atrás recibió a Susana Busso, concejal PRO; tuvo reuniones en Defensa Civil en clave de políticas sociales; y dialogó con Sergio Fernández para los detalles del convenio CEAMSE. ¿Y con Gutiérrez? El ingeniero responde a Quarenta y se mantuvo orgánico hasta en la foto: el único que salió notoriamente incómodo, sentado frente al intendente en un segundo plano que no lo favorece. Típico, lo de la imagen y las mil palabras, juega. “La generación de una relación estratégica era una medalla que Gutiérrez se quería colgar pero tuvo rol de reparto”, filtran desde la planta baja de San Martín 550.

Igualmente la conexión Griffini va un poco más arriba: Ricciuti es del riñón de Diego Santilli y tomó la presidencia hace poco, con expreso acuerdo de los pesos pesados de Provincia y Ciudad. Como las políticas ambientales del Área Metropolitana relacionan a ambas jurisdicciones, el consenso y validación tuvo que ser tanto de María Eugenia Vidal como de Rodríguez Larreta.

El santillismo está en modo expectante en la ciudad de Luján. Las reuniones veraniegas se dan en los calmos barrios lujanenses y allí se terminan cerrando acuerdos para este tipo de programas, los cuales entregan -obviamente- un aroma de plataforma de gestión a disposición. En política no es menor aquello de mostrar los contactos con los que se cuenta. En año electoral, menos que menos. En clave de moda, además: algunos perfiles se posicionan con calma, medias y sandalias; otros en acción, vestidos de saco junto al jefe Comunal. Si juegan o no, ya es otro cantar.

Tras aglutinar a diversos sectores políticos en la presentación de ACEP y armar una cena para instituciones en el Club Santa Elena, el muchacho PRO metió otro efecto. Para éste se sirvió de contactos armados al calor de su asesoría en el Ministerio de Gobierno de la Ciudad. Con el arquitecto Ricciuti y su actual jefa de Despacho Graciela Cohen ya eran conocidos, tanto que Twitter los muestra en la Fería Internacional de Turismo de algunos meses atrás. Más atrás todavía, aparece con otro tridente de las primeras líneas: Bruno Screnci Silva -ministro de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires-, el ya mencionado actual presidente del CEAMSE e Ignacio Crotto, antes en provincia, ahora funcionario en Salta.

De foto en foto, de relación en relación

Luciani acompaño a Griffini en el lanzamiento de ACEP. Gran parte de Cambiemos se hizo presente en la gala. Archivo: Ladran Sancho.

Con Fernando Casset (UCR) y Nicolás Quarenta (PRO) de vacaciones, la foto tiene lecturas varias. Desde la plana  mayor del radicalismo exhiben tranquilidad aunque en paralelo –segundas líneas- intenten generar canales de vinculación con “el representante de la línea Santilli”. En la calle Mitre están armando el futuro gabinete, incluso con las alarmas de siempre: “¿Quién les aseguró que Oscar delegará el mando en ustedes?” Diferencia de agenda o sutil mensaje de Luciani a los radicales por el notorio corrimiento que están dando desde sus redes sociales para con el gobierno municipal, el intendente se sumó a una selfie con Quarenta (y Kubar) en el Foro de Intendentes PRO de hace unos días. Así, en el álbum verano 2019, el único sin foto es Casset. Si bien todavía hay tiempo, bajó la onda entre quienes se traspasarán responsabilidades electorales.

El vecinalismo sufrió una gran baja con el alejamiento de Héctor Artero y juega a no quedar preso de más relegaciones en la toma de decisiones. Una cosa es la elección, pero otra gobernar: el núcleo de los jóvenes UV está cansado y lo expresa así en las reuniones de confianza. Tanto que los viajes al exterior por trabajo o formación son salidas al alcance de la mano que siempre analizan llevar a cabo figuras importantes del esquema de gobierno, mas no siempre se animan.

En Cambiemos, el verano político local transita a un ritmo relax, en ojotas. Pero no está frenado ni mucho menos. Los números que manejan, dibujan u operan los integrantes de  la alianza, dan un punto en común: son malos. En imagen e intención Cambiemos no está para tirar manteca al techo. Así y todo su principal aliado sigue siendo el panorama opositor: sin unidad peronista, todo se pone más fácil. ¿Y entonces jugará el menos malo o el que reciba la bendición, el dedo? Mientras las encuestas actualizadas y los focus se preparan, las gestiones avanzan. Tanto con altos funcionarios, como con importantes dirigentes. Y, aparentemente, con vecinos también.

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