Foto de archivo: Victoria Nordenstahl.

Monseñor Jorge Vázquez reemplazó a Mario Poli en la misa central de la 45° Peregrinación de la Juventud a Luján, y llamó al pueblo a unirse y terminar con las divisiones.

La 45° Peregrinación de la Juventud a Luján culminó esta mañana con la misa central en la Plaza Belgrano con miles de fieles presentes, en una jornada que juntó a millones de creyentes en nuestra ciudad. La misa, que es precedida siempre por el Cardenal Mario Poli, esta vez fue realizada por el Monseñor de Morón Jorge Vázquez, debido a que Poli está de visita a la Prelatura de Cafayate por el cincuentenario de esa iglesia.

Ante la atenta mirada de peregrinos que aguardaron su palabra, Monseñor les dio la bienvenida y los llamó a seguir uniéndose como pueblo: «Queridas hermanas, queridos hermanos, bienvenidos a la casa de María. La Virgen con los brazos abiertos los recibe a todos. Ella es la que nos ayuda a unirnos como un solo pueblo».

El Monseñor, remarcó el lema de la 45° peregrinación, «Madre, ayúdanos a unirnos como pueblo», el mismo que llevó la primera peregrinación a Luján: «Una vez más, como pueblo de la virgen, nos hemos puesto en marcha a la casa de María de Luján, que es la madre del pueblo argentino. Hoy, como aquel lejano 1975, la juventud Argentina peregrina a Luján por la patria».

«Este pueblo viene a Luján a renovar la fe, que es parte de su identidad. A encender la esperanza y a comprometerse en el amor, para construir juntos una patria de hermanos», sostuvo Monseñor Vázquez. Foto: Victoria Nordenstahl.

«María quiso quedarse aquí junto al Río Luján para cuidarnos y protegernos. Para animarnos y acompañarnos en nuestro caminar como pueblo. Un pueblo sediento de paz y hambriento de justicia. Un pueblo que no quiere ningún tipo de grieta y enfrentamiento estéril, un pueblo cansado de divisiones», resaltó Vázquez.

Además, en su discurso citó al Papa y resaltó que un pueblo se construye a base de la unidad, la solidaridad y la amistad y que las grietas solo hace que nos dividamos: «Como afirmó el Papa Francisco, la unidad es superior al conflicto. No se trata de ignorarlo sino de transformarlo, desarrollando una verdadera comunión en las diferencias. Así se construye un pueblo, desde la amistad social, desde la solidaridad, desde la fraternidad, resolviendo en un plano superior todo tipo de grietas y diferencias. Por eso le venimos a pedir a la Virgen, madre, ayúdanos a unirnos como pueblo, a caminar juntos como argentinos».

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