El pibe PRO

Se hizo un lugar en el bastión amarillo que hegemonizó la oposición y busca crecer. Apuesta a subir el perfil y consolidarse en la política local como un fiel representante de Juntos. Entre la renovación y el cobijo de históricas figuras, ¿quién es y cómo piensa Nacho Castaños?

Despertó a la política mientras empalmaba la formación del Instituto Municipal Emilio Mignone en Luján con la licenciatura en una universidad de Capital Federal, todavía comandada por Mauricio Macri. «Veía que avanzaba, que estaban siempre en actividad permanente. A toda hora la gente seguía produciendo», compara con la quietud del pago chico. El «modelo a exportar» según define Santilli sedujo a Ignacio Castaños cuando todavía no se afiliaba partidariamente, pero ya se sentía convocado a participar.

Tiene 29 años y desde los 2 vive en Luján cuando su familia se radicó en la ciudad. Su padrastro médico, su madre empleada de ANSES en el tiempo que «no era político, sino de carrera», describe.

En su paso por la secundaria participó de discusiones en las clases de historia y sociales destacando su oposición al kirchnerismo defendido por algunas docentes y estudiantes. Los argumentos fueron combinando en esa experiencia que inició, según recuerda, con el calor de la pantalla de TN encendida antes de la cena y que continuaba en la trasnoche de la mesa familiar. «Me acuerdo de una docente que decía que hay votarlos porque su hija había podido cambiar y mejorar en el trabajo y yo planteaba cuestiones de fondos más allá de esa historia», rememora.

La formación en el Mignone le valió aprendizajes indispensables para trabajar y dirigir equipos, el profesorado en educación física le dio un método de entrenamiento que Castaños lleva a la política. Esta campaña le valdrá exposición pública y le servirá para tonificarse como actor político. Para un militante que aspira a ocupar cargos de representación no hay mejor gimnasio.

La desaparición de Santiago Maldonado también fue un punto que encontró a Castaños defendiendo al gobierno de Mauricio Macri y sobre todo a la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. Castaños se fue construyendo como un fiel representante del PRO a partir de los puntos más polémicos. «Son aprendizajes», remarca tras una anécdota que lo ubica polemizando por la disputa entre el kichnerismo y el grupo Clarín.

Desde 2016 lidera el espacio de Juventud PRO.

Pasó dos años formándose en Capital Federal pero regresó para bancar a la familia cuando su padrastro enfermó. Volvió a rodearse de amigos de Luján y a trabajar en centros de entrenamientos y gimnasios. Las discusiones y la participación del pibe continuaron aunque no tenía un rol claro. «Yo hablaba de política todo el tiempo y con todo el mundo», dice. Su perfil, amarillo fosforescente, resaltaba entre la juventud y fue convocado a participar del PRO que ya había logrado erigir en Luján, Nicolás Quarenta.

Entonces, el PRO desembarcaba con fuerza en el Estado Municipal tras renovar la gestión de Oscar Luciani que iniciaba su segundo mandato. Era 2016 cuando Juan Pablo Merea y Guido Remond Evers hegemonizaban la juventud PRO, pero no tardaron en dejarle el cargo a Castaño tras una lluvia de denuncias que nuestro entrevistado no recuerda. «No sabía. Si fue así y está demostrado estoy en desacuerdo, pero me parece que es algo más bien mediático», dice.

Además de líder de la juventud del partido, Merea fue subdirector de la Casa de Juventud y el hostigamiento a trabajadores de la radio pública le valió un sumario administrativo que fue horadando sus posibilidades de ascenso en la estructura del Estado. Su segundo, Remond Evers le planteó a Castaños continuar el trabajo en la juventud del partido, ya que él no podría ocuparse desde Capital Federal.

Nacho ocupó el rol sin denuncias, con perfil bajo y buscando dar el ejemplo. «El primero en llegar, el último en irse», resume su performance que aún, en plena campaña, sostiene. Supo generar consensos e iniciar el diálogo con otros partidos dentro del Frente. Llegó rápido a ser bautizado por Patricia Bullrich, Jorge Macri y hasta Mauricio Macri. Fue subiendo el perfil hasta ganar el aval para presentar su propia lista en medio de la acefalía en la que «los adultos» dejaron al PRO en Luján.

«La construcción sale del diálogo entre todos. Tengo muchas diferencias sobre todo en las formas, pero creo que todos queremos que Luján esté mejor. El tema es cómo lo vamos a hacer. Ahí tenemos diferencias», plantea tranquilo, mientras se enfría el café. No revela secretos ni entra en detalles sobre cómo recorrió ese camino sinuoso que lo llevó de repartir boletas de Quarenta a tener su propia candidatura. Lo entiende como un proceso natural de renovación.

«Nosotros prometimos devolver la cultura del trabajo y no lo hicimos, y vamos a volver a hacer gobierno y cumplirlo», sentencia el precandidato.

Castaños no ocupó puestos relevantes en la desgastada administración de Oscar Luciani. No necesita hablar en primera persona, pero usa el nosotros cuando se trata de la gestión nacional y provincial y entonces plantea «autocríticas». «En muchas cosas no fuimos Cambiemos, fuimos sigamos«, se endurece Castaños. «Una de esas cosas fueron los planes sociales. Fueron cada vez más. Nosotros prometimos devolver la cultura del trabajo y no lo hicimos, y vamos a volver a hacer gobierno y cumplirlo», cierra mientras golpetea la mesa.

El sub 30 lleva en sus concepciones del Estado el dogma del macrismo. «Mejor administración» y bajar la recaudación de los privados aparecen en su discurso aunque reconoce que «el Estado debe ser una herramienta para generar el mismo punto de partida para todos. Por eso no me parece mal la asistencia. Pero debe ser eficiente y eficaz, y no lo es».

La apatía del electorado es un dato de todas las encuestadoras que con mayor intensidad se da en la juventud. «Me parece que la política no se acercó a la gente. Se sigue hablando a sí misma», reconoce Castaños sobre el marcado desinterés. Cree que la situación no es ventajosa para ninguno de los grandes frentes que hegemonizan la política argentina.

Sugiere que la polarización tampoco es lo suyo. «Tengo amigos kichneristas», dice aunque «no coincido con muchas cosas». Por momentos reduce la política en el arte de resolver los problemas a la gente y se aleja de las teorizaciones infinitas. El pragmatismo es también una marca de la casa amarilla. Pone como ejemplo su oposición al reempadronamiento de comercios que intentó realizar el municipio. En aquella ocasión Castaños juntó firmas, hizo redes sociales y envió gacetillas a los medios, pero antes, perfil bajo, se reunió con funcionarios de Economía para mostrarse con vocación de entendimiento y capacidad de diálogo.

Para movilizar y ganar reconocimiento entre vecinos, con su equipo despliegan, desde inicio de año, una serie de medidas austeras, pero eficaces: redes sociales, poca folletería, participación en la sociedad civil y un call center muy activo. Nacho prefiere sumarse a cada actividad. «Soy el primero que tiene que arrancar y el último en irse, hoy me toca ser referente y la cara visible. Tengo que dar el ejemplo», dice quien comanda a un equipo de al menos 20 jóvenes activos en el cotidiano y otros tantos adherentes sub 30. «Nosotros somos la renovación. Algunos se dicen ser el cambio y ya tienen ocho años de gestión donde no resolvieron los problemas de la gente», pincha Nacho.

Castaños tiene 29 años y estudió el Profesorado de Educación Física en el Instituto Mignone.

La noche previa al cierre de listas recibió un llamado para arrimar posiciones y conformar una sola propuesta electoral que acompañe la precandidatura de Santilli. No atendió y presentó su lista. «Ya teníamos compromisos con otros espacios», explica escuetamente.

Los radicales que perdieron la interna partidaria también confirmaron que el diálogo fue permanente por esos días de rosca intensa y que tenían preparado un plan B para el juntazo con el pibe PRO. Si Sallaberry cerraba alianza con Perez Naveiro entonces el sector que lidera Fernando Casset hubiera hecho causa común con Castaños. Pero no fue necesario. En la oposición les dieron alas a todas las precandidaturas para medir en las PASO a la mejor propuesta.

Castaños parece satisfecho. Es difícil imponerse entre otras cuatro listas, pero encabezar una de las opciones en el principal frente opositor le puede dar la mayoría de edad en la política local. Nada mal para un pibe con inquietudes que se abrió paso hace poco menos de seis años.

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