Foto: Victoria Nordenstahl.

Trabajadores y trabajadoras del Programa Envión siguen esperando ser pasados a planta permanente y apuran para que este lunes se pueda aprobar en la sesión del Concejo Deliberante.

La lucha de los laburantes del Programa Envión continúa y siguen exigiendo al municipio ser pasados a planta permanente. Con un «salario», si así se lo puede llamar, de apenas seis  mil pesos por mes, se las tienen que rebuscar para poder llegar a fin de mes y atender las necesidades de cientos de pibes y pibas de los barrios más marginales de Luján.

Con presencia en la localidad de Open Door y en los barrios Padre Varela, San Fermín y Santa Elena, el Programa tiene como finalidad poder asistir a chicos y chicas de entre 12 y 21 años, que se encuentran en estado de vulnerabilidad social. El objetivo es poder trabajar desde la inclusión, la contención, el acompañamiento y generando herramientas para que puedan tener igualdad de oportunidades.

En los últimos meses la situación fue empeorando: «Se van sumando los hermanitos y vos no le podés decir que no y siempre algo se llevan. Vienen con más hambre, más necesidad, te das cuenta que en la casa algo está faltando. Con la crisis cada vez son más los pibes que vienen a comer o a merendar.», comentó Andrés, profe del Envión de Open Door.

Néstor es docente del Envión del San Fermín y comentó que cada vez son más los pibes y pibas que dejan la escuela para salir a trabajar. Uno de los objetivos del programa es que puedan culminar con sus estudios: «Se nota que están dejando la escuela para salir a laburar. Yo siempre digo que cuando tu situación económica está mal, tenes hambre, tu prioridad no es estudiar, entonces primero atacás el tema de comer y después vas a la escuela. Si el pibe no tiene para comer, no le podes exigir ir a la escuela».

En mayo pibes, pibas y miembros del equipo técnico realizaron una jornada de visibilización frente al municipio. Foto: Victoria Nordenstahl.

Por su parte, Andrés comentó que «nosotros apuntamos a que los pibes vean las alternativas, sigan estudiando, tengan interés en practicar algo, música, arte. La tarea nuestras es acompañar eso y la niñez y adolescencia en todos los sentidos, poder tener una charla, un aporte con charlas de sexualidad, adicciones, abordar las problemáticas que nos llegan en el barrio».

Muchos de los problemas con los que se encuentras a diario, tiene que ver con adicciones, conflictos barriales y en sus hogares: «Tratamos de que nos cuenten todo lo que les pasa. Ya vamos creando una relación de confianza en donde los pibes se sientan y hablan. Tratamos de brindarles contención, jugar en las compus, a las cartas. El tema es que nosotros nos vamos y los que quedan acá son los pibes», sostuvo Néstor.

Pasar a Planta permanente:

El pedido por parte de los laburantes del Programa Envión es que puedan ser pasados a planta permanente y ser reconocidos como empleados del municipio. Actualmente cobran como monotributistas, un salario de seis mil pesos por mes.

Es por eso que la mayoría tiene un segundo trabajo, aunque remarcan que quieren pasar a planta para dedicarle más tiempo a esto y poder desarrollar un mejor laburo con los pibes y pibas: «Poder afianzar el laburo en término equipo de trabajo, porque cobrando lo que cobramos es muy difícil encarar un laburo de toda la semana con lo que te demanda estar ahí. Queremos que se nos reconozca como trabajadores de la salud y la adolescencia y que nos mejoren las condiciones de trabajo», remarcó Andrés.

Foto: Victoria Nordenstahl.

Hace poco se llevó a cabo un encuentro de Enviones en La Plata y los miembros del Envión en Luján eran los únicos que no estaban dentro de la planta municipal: «La situación nuestra en términos laborales es bastante precaria. Hicimos un taller con enviones de otras partes de la provincia y nos dimos cuenta que somos el único municipio de la región que estamos por fuera de la planta municipal», sostuvo Andrés.

Para cerrar Néstor marcó algunas de las dificultades que se presentan a diario, mientras que apuntó contra el municipio: «El municipio no tiene ni idea las cosas que hacemos nosotros. Y el Envión es el único programa que apunta a adolescentes. No nos visibilizan, para ellos somos invisibles. Al pasar a planta uno puede pelear más desde ese lado, estar un poco más acá con los pibes. Necesitamos que se enteren el laburo que hacemos. También necesitamos insumos, mercadería, no tenemos ni siquiera tinta para imprimir hojas».

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí