Tras su paso por Luján, la directora del Instituto Nacional de las Mujeres dialogó con Ladran Sancho sobre su rol como funcionaria estatal, el movimiento feminista, el papel de la justicia patriarcal y el presupuesto 2019.

Fabiana Tuñez es reconocida por su paso en la Dirección Ejecutiva de Asociación Civil La Casa del Encuentro. Luego de esa experiencia cambió de órbita y tomó las riendas del Instituto Nacional de Mujeres. Reconoce los costos que pagó al tomar esa decisión, lo que le valió críticas y diferencias con las organizaciones. Sin ir más lejos, tras el 8M del 2017 las periodistas Florencia Mormont y Marta Dillon de Página12 señalaron que “se vuelve funcional al gobierno que la hizo funcionaria”.

Esto responde a lo que se identificó como un cambio en el abordaje de las políticas de género en el ámbito de las organizaciones territoriales y posteriormente como funcionaria del macrismo. “El feminista menos pensado” fue la forma que Tuñez eligió para describir a Mauricio Macri, lo que la ubicó en el centro de las críticas del movimiento de mujeres, al identificar al presidente como un hombre bastante alejado de los conceptos feministas.

Pasaron varios meses desde esa polémica frase y apenas unos días desde que se votó en Diputados el presupuesto 2019, que muestra avances en la transversalidad de la aplicación de la perspectiva y política de géneros, pero que al mismo tiempo prevé diversos ajustes a los programas inclusivos y de prevención de la violencia, las políticas de género, y una reducción presupuestaria del 18% en términos reales para el Instituto Nacional de la Mujer, ente que dirige Tuñez.

En ese contexto la funcionaria se acercó por primera vez a Luján para conversar con las organizaciones y actores que participan de la Mesa Local de Atención y Prevención de la Violencia, y Ladran Sancho dialogó con ella.

Lazos y agendas internacionales. Tuñez junto a Phumzile Mlambo-Ngcuka, directora Ejecutiva de ONU Mujeres. Foto: Facebook INAM

-Durante el conversatorio hacías mención a la necesidad de reformular la justicia patriarcal. ¿Cuáles son las principales dificultades o trabas de la justicia frente a la violencia de género?

-Las trabas fundamentales son una cuestión de postura ideológica que tiene que ver con una justicia que todavía tiene lógicas patriarcales y machistas. Cuesta mucho cambiar esos paradigmas y más que nada cuesta mucho cambiar el paradigma en cuanto a cómo se leen las leyes. Lamentablemente uno de los principales obstáculos es la falta de aplicación de la Ley Nacional N°26.485, así como también la insuficiente aplicación de la ley de femicidios que tiene mucha resistencia a ser aplicada.

-En varias oportunidades valorizaste la “transversalidad de género en el poder legislativo” como clave del avance feminista. Sin embargo son estos últimos sectores los que hicieron fuertes críticas al presupuesto que votó la Cámara de Diputados, denunciando recortes que afectan directamente a las mujeres. ¿Qué opinión te merece este proyecto?

-Me pasaba también cuando estaba en la sociedad civil, que no se ve todo el panorama. Pero la realidad es que en cuanto al presupuesto en perspectiva de género, es la primera vez que se identifican 23 programas de diferentes ministerios. Hoy por hoy en el presupuesto 2019 hay invertido, en diferentes ministerios, $5.500 millones en políticas de género, desde tobilleras, patrocinio jurídico gratuito, equipamiento de hogares. Hay un montón de líneas que antes no se leían porque no hay había un renglón que dijera ‘estamos trabajando junto con el Ministerio de Hacienda para que en el 2020 se pueda generar un presupuesto con perspectiva de género’. Es decir, que cada uno de los organismos tenga un programa que sea específico de género. Obvio que nunca alcanza pero la realidad es que hoy con el presupuesto que tiene media sanción de Diputados, el Consejo recibiría 30 millones más. Estamos en $62 millones nada más que para el Plan Nacional de Accion Contra la Violencia de Género.

-Como avance también se rescata que el proyecto incorporó la etiqueta de “PPG”: Presupuesto con Perspectiva de Género. Tras la jerarquización del INAM, ¿el presupuesto genera nuevos desafíos para vos como funcionaria?

-Las políticas de género no son sólo responsablidad del INAM. Nosotros tenemos la misión, porque además la ley lo determina así, de coordinar, de promover, de garantizar la perspectiva de géneros, entre otras tareas. Ahora, quienes ejecutan son los ministerios. Yo creo que falta, pero la inversión no es nada desdeñable cuando estamos hablando de $5.500 millones transversales a todos los ministerios.

Línea 144. Las llamadas gratuitas para denunciar violencia de género son uno de los servicios del Instituto Nacional de las Mujeres. Foto: Facebook INAM

-Sin embargo en un análisis del presupuesto, confeccionado por el ELA (Equipo Latinoamericano de Justicia y Género), el Instituto Nacional de las Mujeres que dirigís, sufriría un recorte del 18% en términos reales.

-No hay recorte porque ahora con lo que aprobó el Congreso, no habría recorte. Estaríamos bien. No nos sobra pero estaríamos bien. Igual todos los años pasa lo mismo y después el Congreso, transversalmente, entre todas las diputadas de los diferentes partidos políticos son las que dicen ‘hay que poner más dinero’. La realidad es que cuando termine este año vamos a poder ver cómo evolucionó ese dinero que pidió cada ministerio para las políticas de género, para ver si lo cumplieron. Eso sí es función del INAM, garantizar que todas esas medidas que están dentro del plan se cumplan. Entonces, si el año que viene logramos tener el PPG, va a ser un boom.

-Durante mucho tiempo te referenciaste por tu militancia en La Casa del Encuentro, pero al pasar al Poder Ejecutivo fuiste y sos muy criticada. ¿Cómo se equilibra ese doble rol de funcionaria y militante feminista?

-Yo entiendo, pagué un costo de entrada. Salí del lugar de la comodidad. Creo que con el tiempo muchas compañeras que al principio me atacaron fuerte, entendieron y entienden qué es mejor. Al principio cuesta comprender para quienes quedaron en la esfera civil; que ya no soy sociedad civil, yo soy Estado. Con todo lo bueno y todo lo malo. Pero como siempre le digo a las compañeras, en general tenemos muy buena relación y diálogo permanente: ‘Chicas ¿a quién prefieren en el Instituto, a una feminista o a Maru Botana?’. O como tuvimos durante muchos años, gente que no entendía de género, no le interesaba, no hacía nada. Vamos a ser honestas en este punto.

-¿Y cómo se revierte?

-Feministas en todos lados. En los partidos políticos, como diputadas, como senadoras, como funcionarias, en los municipios. Cuantas más feministas estemos en diferentes lugares, mejor va a andar el mundo.

Charla con recicladoras y cartoneras. El INAM realiza capacitaciones tanto con los organismos locales de género como con las mujeres que están en los territorios. Foto: Facebook INAM

-¿Qué diferencias encontrás entre los espacios militantes y la responsabilidad como funcionaria?

-Estar en la sociedad civil en algunos aspectos es un lugar cálido, es un lugar acogedor, por más que las temáticas son duras. Pero la realidad es que también tenés un límite. Podés proponer, podés hacer un montón de cosas que son necesarias e indispensables, pero llegué a un punto donde estábamos pidiendo el Plan Nacional de Acción contra la Violencia de Género en el año 2010 y no lo podíamos hacer desde la sociedad civil, lo tenía que hacer el Ejecutivo. Así que bueno, dije ‘hay un montón de cosas por hacer’. Cuando tomé la decisión de que había terminado mi tiempo en la sociedad civil y que quería explorar otra alternativa, mis compañeras tenían muchas dudas y me preguntaban por qué había tomado esa decisión. Les dije ‘¿saben la cantidad de cosas que yo podría hacer?’.

-¿Y qué hiciste?

-A los seis meses teníamos el plan de violencia, el año pasado se consiguió la jerarquización del Instituto, este año vamos a tener el Plan de Igualdad, hemos cambiado carátulas en muchos lugares y casos del país, hemos mejorado el 144. Claro que tenés la traba de la burocracia. Estar en la función pública es la burocracia misma. No es que tengo una alcancía de donde saco plata para una ayuda urgente o para un hogar. Esa es la traba. Pero lo lindo es que podés hacer, en concreto. Con cada mujer, en cada momento. Eso es lo lindo de la función pública.

ONU. La directora del INAM durante la inauguración del 61º periodo de sesiones de la Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer. Foto: Facebook INAM

-Este año se evidenció muy claramente el empuje del movimiento de mujeres en la confección y ejecución de políticas públicas de género. ¿Qué valoración haces del feminismo?

-Yo valoro al movimiento feminista no sólo de ahora, sino de toda la vida. Sin ese movimiento no tendríamos derecho al voto, no tendríamos la patria potestad compartida, no tendríamos aborto no punible, no tendríamos los encuentros nacionales de mujeres. El movimiento feminista es el que empuja los cambios por los derechos de las mujeres. Sin el movimiento feminista es muy complicado para nosotras, las mujeres. Por eso tenemos que ampliar las cabezas y entender que el pacto entre mujeres es el mejor camino para lograr todos nuestros derechos.

-Tal vez los espacios de articulación entre las organizaciones y el poder político son los lugares donde aún es necesario trabajar por ese “pacto”

-Si, claro. Eso lo vimos en el Congreso en cada ley. Donde se juntan compañeras de los distintos partidos que piensan de manera opuesta en otros temas, pero ahí están firmes. Porque por ejemplo, la paridad no habría salido si no se ponían de acuerdo. Lo metieron sobre tablas, y los varones se quedaron sin poder decir nada, tuvieron que votarlo. Esa es la habilidad que tenemos que desarrollar, el pacto entre mujeres. Cuando hablamos de sororidad, es esto. Para mí una compañera feminista es mi compañera, no me importa en qué partido esté, no me importa nada. Es mi compañera. Porque yo con ella voy a tener muchos más temas en común que con compañeras machistas. Así que, como dije antes, feministas en todas partes.

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