septiembre 22, 2023
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El libro “Viernes 25” con la poesía de Dardo Dorronzoro fue presentado a sala llena

El Club Argentino estuvo colmado de vecinos y vecinas que se acercaron a escuchar las estrofas del "poeta herrero", en una noche emotiva. Participaron familiares y amigos de Dardo, que lo recordaron con anécdotas y alegría.

La Comisión de Familiares y Amigos de Detenidos Desaparecidos de Luján organizó la presentación de la tercera edición de “Viernes 25”, el libro de Osvaldo Caldú que recopila la poesía de Dardo Dorronzoro y las cartas de su compañera Nelly. A sala llena, el sábado por la noche se recordó no solo al poeta y herrero lujanense detenido y desaparecido por la última dictadura cívico militar, sino también a los 30 mil compañeros y compañeras.

Dardo Sebastián Dorronzoro nació en San Andrés de Giles el 14 de julio de 1913 y se mudó a nuestra ciudad de pequeño. Hijo de Helena López y Luis Dorronzoro, tuvo 7 hermanas y hermanos: Luisa, Lelia, Aida, Yolanda, Edmundo, Mario y Martín. Vivió en distintos lugares, sobre las calles Alsina y Lavalle y en el barrio San Cayetano. Se dedicó a la herrería en su casa y en talleres como el que tuvo en la esquina de las calles San Martín y Sarmiento, en la que hoy se encuentra la Baldosa que marca sus pasos. Además, Dardo era un poeta, publicó su poesía en periódicos locales y de otras ciudades y también en “Una sangre para el día”, una revista local de la época.

“Viernes 25” es un libro que reúne la poesía de Dorronzoro y se publicó por primera vez en 1989. Su nombre remite al viernes 25 de junio de 1976, día en el que el poeta herrero fue secuestrado de su casa de Luján y luego desaparecido. En 2016 se publicó una edición ampliada del libro, que contiene cartas de Nelly Dorronzoro y en 2022 volvió a publicarse, nuevamente ampliado, en esa oportunidad incluye textos de y sobre Osvaldo Caldú, amigo de Dardo y quien aprendió de Dorronzoro el oficio de herrero.

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En una noche emotiva, vecinos y vecinas de Luján, amigos y familiares de Dardo y de Osvaldo Caldú se concentraron en el Club Argentino, para recordarlos y para escuchar la poesía que reúne el libro.

Augusto Saro, amigo de Osvaldo con quien estuvo preso en Coronda, Santa Fe durante la última dictadura, recordó que al compartir celda hablaron de muchas cosas, incluso de Dardo: “A través de las palabras de Osvaldo yo me imaginé un quijote, así que cuando recuperé la libertad y pude ver la foto de Dardo me di cuenta que efectivamente su figura era la de un quijote y en gran medida, su vida y su poesía también fue la de un quijote, pero de un quijote colectivo. Ese quijote que se simboliza en el puño cerrado, que es decir que estamos juntos. Por eso Dardo dijo que llore su tumba y va a florecer un puño”.

Junto a trabajos de Dardo Dorronzoro como herrero, se ubicaron sillas de hierro donde se sentaron sus sobrinos y sobrinas que dieron testimonio de cómo recuerdan a su tío. Emilio Paterlini, sobrino de Dardo, rememoró como si fuese ayer las tardes de juegos y aventuras en su casa.

“Nos gustaba mucho ir a la casa de Dardo cuando éramos chicos. Para nosotros ir a lo de Dardo era como ir a Disneylandia. Los perros, los gatos, los cuadros, los libros y obviamente verlo en el taller, trabajando. Para nosotros eso era algo hermoso. Dardo era amoroso con nosotros y lo veíamos como un especie de ídolo. Su pelo largo, su bigote, su forma tan peculiar de vestirse y siempre haciendo bromas”, relató Paterlini con emoción.

Rosana, otra de las sobrinas de Dardo, lo recordó rodeado de muchas personas que lo querían y que siempre estaban en su casa, cada vez que iba cuando era niña: “Dardo tenía muchísimos amigos y estaba en todos lados. Si bien era el poeta, el militante, el herrero, el amigo, el familiar, también participaba del deporte, del fútbol, del boxeo. Estaba en el tribunal de faltas de la Liga de fútbol de Luján, era jurado de boxeo en el Club Santa Elena. Por eso tenía muchos amigos, la casa de Dardo siempre estaba llena”.

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La noche se extendió y, además de poesía y anécdotas, hubo baile folclórico, en homenaje a Dardo y a Osvaldo. Para cerrar la jornada, repartieron ejemplares de “Viernes 25”, para que los y las lujanenses sigan recordando a Dardo Dorronzoro a través de su poesía.

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