El hormiguero del arte resiste y crece

La escuela de Arte Pipo Ferrari es una joya histórica y edilicia en la historia lujanense. Hoy, docentes y estudiantes esperan que comiencen las obras para garantizar su funcionamiento.

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Sorprende y desconcierta que un edificio con la relevancia histórica de la Escuela de Artes “Pipo Ferrari” deba celebrar y agradecer que las autoridades estatales se ocupen de la misma. Más de 600 estudiantes forman parte de la escuela.

Asisten desde diferentes zonas del GBA, atraídos por la diversidad de carreras y la trayectoria de sus docentes. Muchos de ellos, luchan junto al cuerpo estudiantil hace años para tener una escuela en condiciones.

Con las paredes electrificadas, peligro de derrumbe, humedad y abandono, la Pipo no pasó la evaluación realizada el año pasado para determinar cuáles instituciones estaban en condiciones de volver a funcionar. Durante este mes, hubo un avance. SUTEBA informó que estaban abiertas las ofertas de licitación para comenzar con los trabajos de infraestructura.

Desde Ladran Sancho, acompañamos la lucha y las diferentes conquistas que – en los papeles y en las calles – se fueron materializando desde 2015. Esta vez, en el marco de la Semana de las Artes, conversamos con la Directora de la Institución, la Prof. Virginia Triay.

“El tema edilicio es algo con lo que venimos luchando desde hace muchos años; se presentaron notas, se hicieron mejoras muy pequeñas que no fueron suficientes para sostener a una institución con tantas personas y tan valiosa. Muchas veces nos prometieron un nuevo edificio, y está bien; queremos el nuevo edificio, pero también queremos este que nos corresponde, funcionando como debe funcionar. Ahora, estamos esperando que comiencen las obras edilicias porque necesitamos nuestra escuela de forma urgente”, cuenta Triay.

Durante la semana pasada, en la escuela se estuvo llevando a cabo la Semana de las Artes. Allí se realizaron diversas intervenciones para manifestar la situación crítica en que se encuentra el edificio. Una de ellas fue el hormiguero del arte.

“Lo que quisimos decir es que, justamente, la unión hace la fuerza. Seremos pequeñas hormigas, pero la escuela es nuestro hormiguero y juntas logramos mucho para sostenerlo en pie.  Yo siempre digo que la escuela es un semillero donde crecen los docentes que mañana van a trabajar a las escuelas públicas; sin dejar de lado el rol crucial del arte en una sociedad, y por ende de los artistas”, agrega.

En el transcurso de esta crisis edilicia, muchas instituciones como el ISFD N°23 y el CIEE ofrecieron sus aulas a los estudiantes de la Pipo.  Sin embargo, nada puede suplir al espacio de materialidad del taller, donde no solo se desenvuelven actividades como la escultura, la pintura, sino también las ejecuciones de instrumentos. Cualquier demora en poner en condiciones el edificio, afecta profundamente el desempeño académico de la escuela.

Una cuestión no menor es que la Pipo Ferrari constituye un espacio de Memoria en la ciudad de Luján. Su patrimonio material e inmaterial debe ser preservado con ahínco para las generaciones futuras. “Nuestra mayor aspiración, es que este año, lo más pronto posible comiencen las refacciones. Así, el año que viene los estudiantes que ingresen ya puedan aprender en nuestra escuela, la Pipo Ferrari”.

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