Esteban Ciaccheri vive un gran presente y tiene un interesante pasado. Arquero de pibe, terminó como delantero de grande y hasta pasó por Rumania. Hoy ya lleva diez goles en su cuenta personal y es la carta más valiosa de Montenegro en el ataque.

El presente de Esteban Ciaccheri es bárbaro. Después de una primera rueda en dónde solo convirtió un gol, la llegada del Lobo Montenegro al banco de los suplentes hizo que el jugador pueda mostrar todo su potencial y hoy en fundamental en el equipo.

Con diez tantos en su cuenta personal, dos dobletes y seis goles en este 2019, Ciaccheri va por más y asegura que el Lobo Montenegro lo hizo «un jugador distinto. Me hicieron sentirme importante en el equipo y eso para un jugador es muy importante».

Además remarca que la temporada pasada le costó la adaptación a la categoría y no se sentía cómodo con el planteo de Pancho Martínez: «No estaba muy cómodo y no me sentía bien adentro de la cancha», remarcó el goleardor.

Después del entrenamiento matutino, previo al choque con Atlanta, el atacante dialogó con Ladran Sancho y volvió las páginas atrás, para recordar sus primeros pasos en el deporte, en un club de Pilar, ciudad de la que es oriundo:»Empecé a jugar a los 8 años en Fénix. Mi viejo me llevó por primera vez. Hice inferiores ahí y después me fui a hacer inferiores, desde quinta división hasta reserva, en Tigre.

Con pasos por Rangers de Talca, Chile, Sarmiento de Junín, Arsenal, Juventud Unida Universitario y el fútbol de Rumania, sin dudas que su mejor versión se dio en Rivadavia de Lincoln, en el Federal A. Hasta la actualidad el pilarense es el máximo goleador de la historia de Rivadavia, con 33 goles. En su primera etapa, a la edad de 21 años, Ciaccheri marcó 19 goles, mientras que en su segundo paso, ya con 26 años, el delantero convirtió 14 tantos y se metió en la historia de El Rojo.

“A los 21 años firmé mi primer contrato profesional con Rivadavia de Lincoln en el Federal A. El club estaba a 300 kilómetros de mi casa, de Pilar, y no fue para nada fácil. Me fui por primera vez lejos de casa, de mi familia, yo soy muy familiero y los primeros meses me costó mucho, porque quería estar con mi familia. Me ayudó que me hicieron el aguante, me iban a visitar seguido y teníamos mucha comunicación. Igual pasé momentos muy lindos en el club».

Tras su gran paso por el equipo de Lincoln, Ciaccheri pegó el salto a la primera división de Rumania, en donde jugó en el FC Botosani y en el ACS Poli Timisoara. El delantero contó su experiencia en Europa, durante un año, y remarcó las diferencias con el fútbol argentino.

-¿Cómo se da tu llegada al fútbol de Rumania?

-Estaba en mi segunda etapa en Rivadavia de Lincoln, me fue bien, tuve un buen año y me tocó irme a Rumania. Ahí estuve un año entero. Mi representante conocía gente de allá, vieron videos míos y se dio mi llegada.

-Una experiencia difícil…

-Y, era complicado por el idioma. Me manejaba mucho con el inglés. Aparte era todo nuevo. Una experiencia nueva, una cultura nueva, pero lo tomo como un aprendizaje. De todos los lugares en dónde me ha tocado estar, intento aprender algo nuevo. Igual estoy muy contento con ese año en dónde compartí lindos momentos.

-¿Tuviste problemas para adaptarte?

-La comida es muy parecida a lo que es acá. En ese sentido no tuve muchos problemas. Lo que sí, el clima es un poco complicado, porque hace mucho frío. Igual el calor también se siente. Me ha tocado estar con menos veinte grados, tenía que estar muy abrigado para entrenar y después durante el día a día. A las cuatro de la tarde ya se hacía de noche.

-¿Cómo es la liga de Rumania?

-El fútbol de Rumania es medio físico y medio técnico. Son máquinas entrenando, como los rusos, los alemanes. Se entrenan muy bien, son muy fuertes. Es un fútbol muy rápido, en dónde mojan las canchas siempre antes de los partidos y hace que el circuito de la pelota sea más rápido.

-¿Por qué es tan buscado el jugador argentino en Europa?

-Por el mundo hay muchos jugadores argentinos y esto tiene que ver con que sacan un poco de diferencia con la técnica. En Europa se consume mucho el fútbol argentino y es muy buscado el jugador de acá. Por ahí los jugadores de allá son muy buenos físicamente pero técnicamente el argentino es mejor, por eso es tan querido.

Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Es cierto que te fuiste a probar cómo arquero?

-Soy nueve de toda la vida, pero desde chiquito siempre me gustó atajar. Me he ido a probar de arquero a Boca Juniors a los 15 años, en dónde pasé dos pruebas. También me fui a probar a Tigre a los 18 años y yo venía de hacer goles en Fénix en el ascenso. Un día mi viejo me llevó a atajar, porque le faltaba un arquero, me vio un ex jugador de fútbol y le dijo que tenía condiciones, entonces fui a Tigre. Estuve tres días probándome y no quedé, entonces mi viejo se le acercó al coordinador y le dijo que también era delantero y a los dos días me fui a probar y quedé de nueve.

-¿Quiénes son tus referentes en tu posición?

-Miro mucho fútbol europeo. En épocas pasadas me gustaba mucho Palermo (Martín), más allá que no era muy bueno técnicamente, pero siempre lo seguí porque creo que era un terrible goleador, se manejaba muy bien dentro del área, era simple para jugar y trato de copiar eso. En el fútbol europeo me gusta mucho Luis Suárez. Creo que es un terrible jugador y tanto él como Benzema (Karim) creo que son de los mejores jugadores del mundo.

-¿Tenés algún apodo? Para los cantitos de la hinchada…

-Me dicen “Chirola” desde chiquito. Es un apodo que le decían a mi hermano, que es más grande que yo, y después me quedó a mí. No hay un por qué del apodo, pero quedó.

-¿Y de qué manera se da tu llegada a Flandria?

-Mi representante conocía a Pancho Martínez, él y la dirigencia estaban de acuerdo con que venga y yo no lo dudé. Esta es mi primera etapa en la B Metropolitana, un fútbol nuevo para mí, porque nunca lo había jugado.

-¿Cómo ves a la categoría?

-Es muy dura. Los partidos se hacen muy trabados en la mitad de cancha, se pega un poco por demás. Hay muchos jugadores reconocidos, de experiencia y eso se nota. La mayoría han jugado en B Nacional o en primera. Igual uno siempre trata de plasmar en la cancha todo lo que aprendió y poder trasmitirlo.

-¿A qué se debe este presente que tenés?

-Creo que en la primera rueda me costó la adaptación a la categoría y a lo que me pedía el cuerpo técnico pasado. No estaba muy cómodo y no me sentía bien adentro de la cancha. Ahora estoy pasando un buen momento y se lo debo al Lobo Montenegro y al cuerpo técnico. Desde que llegaron me brindaron toda su confianza, me hicieron sentirme importante en el equipo y eso para un jugador es muy importante.

Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Qué cambió con la llegada del Lobo?

-Desde que llegó nos trasmitió mucha confianza. El grupo está muy unido y eso hace que en la cancha tengamos buenos partidos. El Lobo conoce la categoría y es muy querido en el club. Para nosotros es muy importante tenerlo cómo técnico.

-¿Te aconseja?

-El Lobo siempre me da consejos desde que llegó. Me dice que sea apoyo para los volantes que vienen de frente, que trate de estar siempre en el área entre los centrales, que es ahí dónde voy a hacer los goles, que con Pancho antes no me pasaba, porque me pedía otra cosa. Con lo que me pide me siento muy cómodo dentro de la cancha. Me siento muy importante, antes no me pasaba eso y hoy en día siento que soy otro jugador.

-¿Qué te dicen cuando picas los penales?

-El encargado era el Perrito González desde un principio. Cuándo hubo un penal contra All Boys se la pedí, me dejó y me tocó picarla. Ya lo tenía pensado que la iba a picar, porque ya lo he hecho en otros equipos y siempre me salió bien. El lobo no me dice nada. Los chicos por ahí se cagan un poco de risa, me dicen que estoy loco, que no lo vuelva a hacer, pero la decisión la voy a tomar cuando tenga otro penal.

-En tus redes sociales definiste al fútbol cómo momentos ¿Cómo es esto?

-Sí, creo que el fútbol son momentos. Me han tocado pasar muy malos momentos en otros equipos. En Rumania, más allá que fue una linda experiencia, me han tocado problemas personales, dónde la he pasado mal, y creo que los malos momentos hay que pasarlos cómo venga. Con el apoyo de la familia, de los amigos que hacen siempre el aguante y los buenos momentos hay que disfrutarlos. Hoy trato de disfrutar el día a día con mis compañeros y meterle para adelante.

 

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