El gobierno de Boto presentó a fines de marzo de 2026 la rendición de cuentas del ejercicio fiscal 2025. El documento elevado al Concejo Deliberante revela un municipio que ejecutó un presupuesto de más de $107.000 millones, cerró con superávit por tercer año consecutivo, pero que gastó durante el año más de lo que efectivamente recaudó.
Desde la bancada de Fuerza Patria elogiaron el plan económico y pidieron comparar con la gestión pasada de Oscar Luciani para poner en valor «el crecimiento sostenible de la ciudad desde 2019 a esta parte». Con la mayoría de su lado, la rendición de cuentas salió aprobada.
Desde la oposición, por el contrario, argumentaron que hubo más gasto que recaudación y sobre este eje hicieron especial hincapié en el gasto destinado al organigrama de funcionarios que creció cada año con nuevos cargos jerárquicos. También hubo críticas a «gastos innecesarios», según señalaron, como la remodelación del «Teatro de la Virgen» y los fondos destinados a Cooperativas de Trabajo. Las manos de la oposición se levantaron para el voto negativo.
Más gasto que ingreso
Durante 2025, el municipio recaudó $95.341 millones entre tasas, coparticipación provincial y otros ingresos. Sin embargo, comprometió gastos por $100.281 millones. La diferencia es un rojo de $4.940 millones: por cada $100 que entraron en las arcas municipales, se gastaron $105,18.
Sin embargo, las cuentas municipales cuentan otra historia cuando se incorpora un dato clave: al cierre del ejercicio, las cuentas bancarias del municipio tenían acumulados $17.241 millones de ejercicios anteriores. Cuando ese ahorro se suma al cálculo, el resultado se invierte completamente y el municipio cierra 2025 con un superávit de $6.159 millones, tal como lo exige la Ley Orgánica Municipal de la Provincia de Buenos Aires.
Es lo que técnicamente se denomina «resultado del Artículo 44»: la medida que la ley utiliza para determinar si un municipio está o no en equilibrio fiscal. Luján cumple ese requisito por tercer año consecutivo.
La deuda municipal
Al 31 de diciembre de 2025, la deuda total del municipio asciende a $10.428 millones. La mayor parte, $8.942 millones, corresponde a lo que se llama «deuda flotante»: gastos comprometidos y ejecutados durante el año pero que todavía no se pagaron al momento del cierre. Dentro de ese monto, $4.119 millones son simplemente los sueldos y cargas sociales del mes de diciembre, que por calendario siempre se abonan en enero del año siguiente.
Los $4.823 millones restantes son deudas con proveedores y prestadores de servicios pendientes de pago. El pasivo incluye además $504 millones en deuda documentada y $895 millones en fondos de terceros. La deuda consolidada de largo plazo es de $85 millones, lo que significa que Luján prácticamente no tiene préstamos bancarios ni endeudamiento estructural. Comparada con el activo de $48.599 millones, la deuda total representa el 21,4% del patrimonio municipal.
Para poner en contexto esos números, vale compararlos con tres municipios bonaerenses de escala similar. General Rodríguez cerró el 2025 con una deuda de largo plazo de apenas $18 millones, incluso menor que la de Luján, aunque fue el único de los cuatro en registrar déficit fiscal al cierre del ejercicio. Su pasivo total fue de $9.781 millones, similar al lujanense.
Tandil, con un presupuesto de $154.831 millones, acumula $989 millones en pasivos no corrientes, lo que representa cerca del 0,6% de su presupuesto anual. Su pasivo total al primer trimestre de 2026 era de $8.725 millones, aunque los datos disponibles corresponden a marzo de 2026 y no permiten una comparación exacta con el cierre 2025 de los otros municipios.
Olavarría es el que presenta la deuda estructural más elevada del grupo: $957 millones en pasivos diferidos de largo plazo más $3.001 millones en porción corriente de deuda, lo que eleva su pasivo total a aproximadamente $13.500 millones. En relación a su presupuesto ejecutado de $95.961 millones, la deuda total representa cerca del 14%.
¿En qué se fue el dinero?
Los sueldos del personal municipal fueron el principal gasto del año, con $39.121 millones, equivalente al 36,2% del total ejecutado. En perspectiva, esos salarios representan el 41% de los ingresos totales del municipio, una proporción que en 2019 era del 75%. La mejora se explica por el fuerte crecimiento de la recaudación desde 2019 a la fecha.
Durante 2025, los empleados municipales recibieron aumentos del 37%, más de cinco puntos porcentuales por encima de la inflación anual del 31,7%. Además, se distribuyeron $700 millones adicionales a través del Fondo Compensador a lo largo del año.
El segundo gasto más importante fueron los servicios no personales —energía, gas, telefonía, contratos de mantenimiento— con $32.023 millones (29,7% del total), lo que refleja el enorme impacto que tuvo la inflación sobre los costos operativos de sostener los servicios municipales.
En tercer lugar aparece la inversión en obras y bienes: $19.029 millones (17,6%), que según el informe del intendente se tradujo en más de 40 cuadras de asfalto, tres nuevos centros de salud en los barrios Constantini, El Ombú y Luchetti, 21 plazas en distintos barrios y localidades, más de 3.800 luces LED y más de 1.200 cámaras de seguridad. El 80% de esa inversión se financió con fondos propios.
El gasto en Desarrollo Social alcanzó $8.043 millones (el presupuesto destinaba 12.678 millones), un incremento del 4.469% respecto a los $180 millones que se invertían en 2019, reflejando el peso creciente de la demanda asistencial en un contexto de recesión y cierre de industrias. La inflación durante el periodo diciembre 2019 y 2025 fue de un 3502,31%.
En comparación con 2024, el gasto social creció: ese año la Municipalidad destinó a Desarrollo Social $5.388 millones devengados. En 2025 la inversión en el área alcanzó un incremento nominal del 49% respecto al año anterior. Si se considera que la inflación acumulada durante 2025 fue del 31,7%, el aumento real en el gasto social superó los 13 puntos porcentuales por encima de la suba de precios.
El impacto de la coparticipación
Uno de los datos más significativos del informe es la pérdida real de recursos coparticipables. A lo largo de 2025, los fondos que la Provincia envía al municipio crecieron nominalmente un 24,93%, pero la inflación del año fue del 31,7%. La diferencia se tradujo en una caída real del 5,14% en el poder de compra de esos recursos, equivalente a una pérdida de $1.675 millones. Para no haber perdido contra la inflación, Luján debería haber recibido aproximadamente $3.108 millones en diciembre, en lugar de los $2.948 millones efectivamente transferidos.
En la rendición de cuentas, el municipio identifica tres causas principales para explicar esa caída. La primera es la contracción del consumo interno: la coparticipación depende en gran medida de la recaudación del IVA nacional, que en 2025 registró bajas reales de hasta el 15% en algunos meses producto de la recesión.
La segunda es la caída en Ingresos Brutos provinciales: es el principal componente de los recursos de la Provincia que luego se distribuyen a los municipios. La tercera es la baja en el Impuesto a las Ganancias, asociada a la caída de rentabilidad empresarial por el aumento de costos y la retracción de ventas.
A esto se suma, según el informe municipal, la reducción de transferencias no automáticas del gobierno nacional hacia la provincia. Solo en febrero de 2026, la Provincia reportó una pérdida de $100.000 millones en términos reales de coparticipación nacional, lo que anticipa que el escenario de 2025 podría profundizarse en el año en curso.
El presidente de la bancada oficialista, Joaquín Martucci, lo planteó como uno de los principales argumentos, señalando la crisis económica desatada por el gobierno nacional como factor determinante del deterioro en los recursos municipales.
Reajuste y extralimitaciones
Junto con la rendición de cuentas, el Ejecutivo elevó dos proyectos de ordenanza al Concejo Deliberante.
El primero es una ordenanza de compensación presupuestaria que fue aprobada en la sesión previa a la rendición de cuentas. En la práctica, durante el año es habitual que algunas partidas se gasten más de lo previsto y otras menos. Esta ordenanza redistribuye formalmente esos movimientos: los excesos en determinadas partidas se compensan con las economías generadas en otras, de modo que el resultado final no implica gasto adicional.
Las ampliaciones y deducciones se realizaron sobre partidas financiadas con fondos del Tesoro Municipal, de origen municipal y de origen provincial, y en todos los casos el total de ampliaciones es igual al total de deducciones, por lo que el impacto neto sobre el presupuesto es cero.
El segundo es una ordenanza de convalidación de extralimitaciones que se tratará en una próxima sesión. A diferencia de la primera, la aprobación de las extralimitaciones marca que el gasto superó el presupuesto disponible: fueron $381,5 millones financiados con fondos de origen municipal, correspondientes principalmente a contratos de obras y servicios.






