Foto: Victoria Nordenstahl

La multinacional de las ventas minoristas hace rato sentó base en la patria chica. Ahora despliega Luján Walk, un centro comercial con locales comerciales y salas de cine. ¿Quiénes ganan y quienes pierden con el modelo de negocios que ya está en marcha?

Sobre Acceso Oeste, antes de la curva que desemboca a la rotonda Ana de Mattos como ingreso a la la ciudad, se anuncia la presencia de una sucursal de Walmart, el gigante mundial de las ventas minoristas. Al pasar, el empresario Novillo Astrada se imaginó décadas atrás, un gran negocio que comenzó a facturar desde este jueves.

Novillo Astrada compró los terrenos que se extienden desde la vera de la colectora hasta la Concepción I y II en la década de 1980 pero recién en 2009 comenzó a construir el hipermercado Walmart sobre parte de los humedales de la cuenca baja del río Luján.

“Nos gustó porque el lote está dentro del ejido urbano pero en una zona rural” declaró a Clarín el visionario inversor haciendo memoria sobre aquellos años en los que compró las 150 hectáreas. El empresario la vio en perspectiva. Saca pecho remarcando que la zona está “próxima a las rutas 5, 6, 7 y 9 que la conectan con los 4 puntos cardinales. Viene gente de Chivilcoy, de San Andrés de Giles, que quiere comprar marcas reconocidas y prefiere no tener que entrar en Capital”.

Con la espalda que da el dinero, Astrada desarrollo primero las urbanizaciones privadas y luego el centro comercial. Walmart es la empresa de ventas de productos minoristas más grande del mundo, tanto en volumen como en facturación. Cientos de investigadores han producido material teórico en el intento de explicar el cómo y el por qué de su crecimiento.

Solo Amazon, la plataforma internacional de ventas por internet, aparece en los últimos años como la única amenaza que ha tenido en décadas y que lo obligó a reforzar estrategias de venta y alianzas en el plano internacional para no bajar del podio.

Entre tanta tinta aparecen como ejes vertebradores los precios bajos para consumidores de la región y la elección geográfica para instalarse en pequeñas y medianas ciudades. Así las cosas, de la mano del inversor Novillo Astrada, se les dio la bienvenida en Luján.

Pasadas las polémicas y el berrinche sin repercusión de ambientalistas cuando empezó a cubrirse de cemento los más de 10 mil metros cuadrados en pleno humedal, queda por analizar qué impacto tendrá en la producción y el comercio local, ahora que Walmart comenzó a desplegar sus tentáculos: salas de cine de la cadena Village, stand de comercios, locales gastronómicos y el flamante desembarco de H&M la marca de ropa líder en el mercado mundial.

La inversión de Novillo Astrada en el pago chico se estima en los 15 millones de dólares. Este jueves se inauguró una primera etapa y según anticiparon los inversores “la idea es más adelante sumar otros 40 locales y un home center”.

Para los especialistas, el despliegue comercial de estos monstruos amenaza seriamente el desarrollo de la producción y el comercio en el territorio. En pequeñas y medianas ciudades el descenso de las ventas minoristas en los segmentos competitivos de Walmart se ubica entre el 30% y el 55% según el contexto económico y las costumbres de cada lugar. Para peor, la esperanza de vida promedio de los comercios que compiten en ventas con el gigante no supera en promedio los 3 años de vida desde que el hipermercado comienza a funcionar en las ciudades.

El economista Alejandro Robba analizó la llegada de H&M dentro del Luján Walk en Radio 10 y señaló que «son imágenes de macrismo explícito». Para el economista «están trayendo ropa discontinuada y sobrante de Europa, lo que implica que somos los primeros perjudicados de la guerra comercial del primer mundo».

En el caso puntual de la venta de ropa, Robba puso el foco en contraste con el polo textil que acumula meses a la baja y que difícilmente pueda competir contra precios del stock sobrante del mercado europeo.

Las consecuencias conocidas en el mundo a lo largo de las últimas décadas, producen legislación local y nacional para proteger el mercado interno y a pequeños productores y comerciantes, e incentivar desde el Estado una convivencia que vaya más allá de las reglas de la oferta y la demanda, el costo y el beneficio o la ley del más fuerte.

Sin embargo, ni la gestión de gobierno ni la oposición en Luján parecen tener en la mira la gestación de herramientas para evitar el desplome del comercio local. El mismo Novillo Astrada adelantó a la prensa que “estamos evaluando incluir un hotel y hasta un polo tecnológico, aprovechando las ventajas impositivas que ofrece el municipio”.

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