Panorama político de los caminos subterráneos del caso de la termoeléctrica ilegal. Pasaron dos años desde el inicio de gestiones y uno desde el tratamiento en el HCD. Con el Concejo empatado -y la oposición resistiendo- la propuesta que cobra fuerza es una vía de escape en forma de Decreto provincial, pero pedido por Luciani. Cambiemos y su interna Energy 2019, como parte del problema.

¿Por dónde se extiende la telaraña del caso Araucaria Energy? Difícil adivinarlo pero posible  de armarlo a partir de los rastros que dejan los protagonistas. El último paso de comedia del Araucariagate lo ensayó el sector PRO de Cambiemos cuando Días Alfieri y Nicolás Quarenta volvieron corriendo a sus bancas para no perder la votación. Al úlitmo todavía le vibraba el celular de las llamadas que Héctor Artero y el mismísimo Oscar Luciani tuvieron que hacerle. El acting adolescente generó que la oposición se levantara y la sesión no pudiera seguir. Así está todo en un nuevo aniversario: trabado e interrumpido.

Mientras la termoeléctrica sigue en la intersección de las rutas 6 y 34, la política local continúa discutiendo vladirmirmente con aquello de ¿Qué hacer? El oficialismo sostiene que hay que otorgarle el uso de suelo; la oposición revalida su postura de un expediente repleto de irregularidades, incluyendo la fundamental: «La planta ya está construida y en funcionamiento, ¿ahora quieren el permiso?». Y finalmente Oscar Luciani como jefe del Ejecutivo insiste en que el tema lo solucionen los concejales. Sus concejales.

También Rita Sallaberry -secretaria de Gobierno- llegó a apurar a su propia tropa y aplicar un reto a los ediles delante de todes: «No puede ser que todavía no hayan sacado la termoeléctrica», apuntó directo a los responsables principales. Y los ojos se posaron en Fernando Casset, señalado por los propios como un línea blanda. «No aplica las sanciones», es la queja más recurrida para con quien se puso el traje de candidato hace un tiempo.

Internas aparte (o no) luego de un año de encerronas legislativas, políticas y judiciales, las ideas para salir de la rueda de la infinita reiteración de los mismos debates indican la necesidad de que el intendente meta mano a su lapicera.

Cuestión que por aquí va la cosa. «Cuando el interés público lo requiera, el Poder Ejecutivo podrá regular, mediante decreto la autorización de proyectos referidos a situaciones particularizadas o zonas o distritos determinados, aun cuando no se satisfagan algunos de los recaudos o indicadores establecidos en la presente ley. Dichas autorizaciones deberán tener carácter general y ser compatibles con los objetivos y principios establecidos en la presente ley para el proceso de ordenamiento territorial. El organismo provincial o municipal proponente deberá elevar la propuesta acompañada de los estudios que la fundamentan». Así reza el artículo 102 de la ley provincial 8912: la denominada Ley de Uso de Suelos y Ordenamiento Territorial de la Provincia de Buenos Aires, con la que se quiere entrar en escena en el Araucariagate, tras un año de quórum cero.

El cerco amigo se prepara y el diálogo con el intendente lo lleva adelante -entre otros- Héctor Artero. Aunque nada parece sencillo en plena disputa política: cada paso se lee en clave electoral. Lo concreto es que existen casos donde intendentes han pedido al gobernador de turno la aplicación del artículo 102. Pilar, Tigre y San Antonio de Areco son permanentemente puestos en Google, a ver si más coincidencias ayudan.

De modo evidente el equipo Cambiemos ya no funciona como sí lo hizo durante meses atrás. Tampoco eran el dream team. Pero en esta etapa el PRO atiende su interna, el radicalismo arma su candidato y copa la presidencia con los históricos de la calle Mitre; mientras, el vecinalismo sigue enroscado en liquidar a Quarenta y en ver qué hacen de cara a 2019.

El bloque extraña aquellos momentos de los aceitados mecanismos que prosperaron, por ejemplo, a la hora de movilizar patotas al HCD para defender a la termoeléctrica. Tarde se dio cuenta el oficialismo que hizo la continuación de la política por los medios equivocados: los resultados entonces fueron las sesiones donde el caos reinaba y cada sector cuidaba lo suyo, por caso cuando los ediles PRO se mensajeaban con funcionarios de provincia y repartían culpas a mansalva en las noches araucarias.

La contienda se exteriorizaba y las grietas comenzaron a exponerse más. Luego llegaría el caso BerlingoPRO, el voto dividido del bloque y una especie de sur, paredón y después.

El presente exhibe nuevamente un agotamiento en las bancas del ala derecha y sus ocupantes chocan sin posibilidad de acuerdos con el peronismo. Por esto el propio bloque oficialista intentará ahora la solución vía la Intendencia y busca elementos para que un decreto municipal le solicite a María Eugenia Vidal lo que no pueden concretar en el primer piso de San Martín 550.

Con diez ediles a favor y la mayoría automática a merced, Cambiemos carece de un Francis Underwood o un Emilio Monzó. ¿Exagerado? Macanudo, puede ser. Para bajarlo al plano local, entonces, «un Cusa o Vanin», explican. Rosqueros de cuelllo blanco y artífices de consensos en épocas pasadas. Cierto es que de los dos el radical no pierde las mañas e intenta por las mañanas -junto con otros UCR- generar diálogo en bloques no oficialistas. Y a veces mal no les va pero la termoeléctrica es un caso complicado. «Nunca nadie se ha ocupado de eso», reconocen algunos radicales. Otros prefieren no ensayar explicación.

Pensativo en su despacho, Oscar Luciani nunca se convenció que la salida sea poner su cabeza. Por eso los armadores piensan que la clave a conquistar es hablar con quien lo asesora: Alcides Pedurán, uno de los personajes clave en este lío.

Conocido es que el intendente Oscar Luciani se rige casi en modo determinante por lo que Pedurán expone en términos legales y políticos. El jefe Comunal recurrió y recurre constantemente al histórico dirigente de la Unión Vecinal y tanto es así que su retorno al ruedo de la  gestión  fue bautizado en la última reunión de gabinete. «Volvió para hacer que las cosas funcionen», coincidieron algunos presentes. Las visitas de Luciani a la casa del Obelisco (nombrado así por Fernando Casset durante los ’90, en su época de periodista de El Civismo) eran constantes, incluso estacionando su auto de modos poco convencionales cuando el tiempo apremiaba. Dato de color, claro.

Pedurán llevó adelante los considerandos del proyecto de ordenanza que solo alcanzó a ser leída en el recinto y nunca aprobado por la retirada constante de la oposición. Ahora él recibirá emisarios, papeles y argumentos para que indirectamente convenza al intendente. La carta Alcides no es novedad y ya se utilizó una vez -según fuentes municipales- con la idea que la provincia salve al municipio de tomar decisiones sobre la termoeléctrica. Aquella vez la herramienta fue desentenderse a través de la ley 15.336 y la famosa jurisdicción nacional, pero provincia negó la posibilidad de alguna intervención salvadora.

¿Qué cambiaría ahora? El tiempo transcurrido y los constantes intentos sin éxitos podrían facilitar la decisión. Pero el 2019 es traicionero y el conflicto hacia adentro de Cambiemos no deja desempatar la partida. Igualmente, en una jugada el tablero puede cambiar. Si algún día Araucaria Energy es habilitada todos querrán capitalizar políticamente, siempre y cuando convenga. Es que, obviamente, el cálculo de costo-beneficio se hace, la dinámica se impone y el premio se lo lleva el que mejor se acomoda.

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Foto de portada: Victoria Nordenstahl.

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