La institución con 75 años de vida sigue luchando para salir adelante y volver con la vida social que traía antes de la tormenta que lo dejara sin techo tiempo atrás. El club San Lorenzo continúa su marcha en las obras para volver a tener el espacio de actividades del barrio.

Sin ánimos de darse por vencidos y dejar que las malas tiren por la borda todo el sacrificio realizado, la actitud de la comunidad del Club San Lorenzo fue programar diferentes actividades que se fueron organizando y con las que se pudieron conseguir los fondos para que la obras necesarias comenzaran. Entre el sonido de la mezcladora y una cumbia que se escucha de fondo, el techo ya está nuevamente en su lugar y se están dando algunos revoques.

Tito Milito es el Presidente del Club San Lorenzo y todavía le cuesta entender lo sucedido en esa noche de verano, en donde la fuerte tormenta terminó derribando el techo. Si bien remarca y agradece que solo se tuvieron que lamentar daños en la construcción, asegura que «el susto fue muy grande, pero por suerte fueron solo daños materiales y no hubo que lamentar víctimas… aunque no podíamos creer lo que estaba pasado».

El temporal del 16 de diciembre de 2017 dejó una herida muy grande para todos los miembros y vecinos que concurren al club San Lorenzo. Y no se habla de daños irreparables ya por suerte no hubo que lamentar ningún herido en la noche del temporal que azotó Luján. Sin embargo el daño pegó en lo más profundo del corazón y derribó las esperanzas de quienes trabajan para que el club esté día a día mucho mejor.

La voladura del techo derrumbó muchos años de trabajo y dejó a muchos pibes y, no tan pibes, sin las actividades que se desarrollaban dentro del club y, si bien los daños fueron materiales, la impotencia de ver por el suelo por lo que se luchó durante muchos años pegó muy fuerte en todos los miembros de la añeja institución lujanense.

Norma es otra de las voces de la entidad. Es secretaria del club y desde los 14 años que es miembro de la institución. El recuerdo de esa noche todavía le genera cierta angustia, aunque habla de su rol como dirigente y a interponerse a estas circunstancias:»Nosotros que trabajamos en el club desde toda la vida, no nos alcanzaban las lágrimas. Fue muy triste para nosotros porque veníamos luchando mucho con la comisión para dejar el salón en óptimas condiciones pero para ser dirigente tenes que pegar el saltito y seguir».

El estado del Salón, en el momento de la voladura del techo.

Con diferentes actividades que se desarrollaban en las instalaciones del club, Tito asegura que por día unas 70 personas utilizan el complejo, por eso remarca la importancia para que puedan salir adelante: «Tenemos la escuelita de fútbol, cancha de bochas, la cena de damas, que se hacen una vez por mes, zumba, bachata, tela. Acá había entre 70 y 90 personas por día».

Norma, quien recuerda las noches de cumpleaños de 15 y las festividades que se desarrollaban en el amplio salón cuenta que «la parte social es muy importante, en cuanto a tener un espacio para un barrio obrero como el nuestro, con gente de trabajo y de lucha, en donde poder festejar un cumpleaños con precios accesibles».

La etapa de juntar fondos para volver a poner el techo en su lugar no fue para nada fácil. Desde el club se realizaron peñas solidarias, rifas y diferentes actividades para solventar los gastos de reconstrucción. Hay que destacar el compromiso de distintas instituciones de Luján que, se hicieron eco de la problemática y se solidarizaron con el club, tanto económicamente, como también cediendo su espacio para poder trasladar provisoriamente las actividades que se llevaban a cabo en el San Lorenzo.

Una de las fiestas que se realizaron en el club.

«Muchas instituciones se solidarizaron con nosotros y queremos agradecerles porque sin ellos hubiera sido todo más complicado. Además de la municipalidad también recibimos ayuda», remarca Tito, tratando de enumerar a todas, aunque se le hace muy complicado por la cantidad de ayuda recibida.

Norma cuentó que la idea es volver a dejar el salón en condiciones para que se pueda volver a alquilar y asegura que la gente quiere dejar señado, en modo de reserva, para cuando se pueda volver a utilizar: «Nuestro proyecto es armar ese salón de nuevo, porque es la fuente más grande de nuestros ingresos, con los cumpleaños, fiestas, casamientos y todos los fines de semana lo teníamos alquilado».

En cuanto a los plazos para que se puedan volver a utilizar las instalaciones con total normalidad, los miembros de la comisión fueron optimistas y aseguraron que esperan que «para octubre ya se pueda comenzar a alquilar. Queremos poder hacer la fiesta de fin de año que hacemos siempre en diciembre».

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