abril 13, 2024
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El arte de atesorar la magia de los libros: María Delia y una vida dedicada a la Biblioteca Ameghino 

María Delia Cantero compartió un momento de charla, risas y recuerdos como bibliotecaria. Su vida, su trabajo y sus planes a futuro, en este tiempo de descanso y disfrute.

Una mañana, la Biblioteca Popular Florentino Ameghino encontró a su bibliotecaria del otro lado del mostrador. La sala de lectura silenciosa se llenó de recuerdos, emociones y el repaso de décadas de trabajo dedicada a los libros. Es que, María Delia Cantero compartió, en el espacio que la abrazó y que ella también transformó, su amplia trayectoria laboral.

Nacida en Luján, vecina del barrio Sarmiento, María Delia transitó sus estudios primarios y secundarios en escuelas públicas. En su rol de trabajadora pasó por distintas áreas antes de llegar a la biblioteca, entre la búsqueda de continuar sus estudios y definir en qué lugares se sentía más cómoda.

“Comencé en una empresa textil que lamentablemente no está más acá que es Vandenfil. Trabajé en contaduría. Siempre tuve todos los intentos de estudiar a la par; en un principio pretendía hacer el profesorado de inglés, pero sin dejar el trabajo. Bueno, el tema de los lugares de trabajo, a veces, es que no te facilitan el horario, entonces no lo pude hacer”, relató María Delia, quien además cursó varias materias de administración de empresas por su área de inserción laboral.

La biblioteca a su vida llegó algunos años después, mientras cursaba la carrera en el Instituto Mignone: “Cuando estaba en 3er año, la preceptora Matilde Vilar me dijo que había una pasantía y existía la propuesta de que pudiera realizarla. Cuando me lo propuso, me quedé sin palabras. Acepté enseguida la propuesta. Para mí fue una sorpresa, creo que nos pasa a todos que estudiamos, estudiamos y después vemos dónde nos vamos a ubicar, dónde nos vamos a desempeñar”.

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Luego de iniciar la pasantía, finalizó sus estudios y continúo efectiva en la reconocida institución local. Pasaron veinte años de aquel momento pero María Delia lo recuerda muy bien, desde su inquietud por el estudio y la cultura; su gusto por los libros y los museos.

“Este tema de los libros me lo transmitió mi papá. Falleció muy joven, pero él me compraba libros. Por ejemplo, me compró muchos libros de arte porque yo tomé clases de dibujo y pintura, entonces, todo lo relacionado a eso y el amor a los libros, la lectura, eso me inclinó a estudiar la carrera”, afirmó.

Sus intereses por lo cultural se cruzaron con las experiencias en otros trabajos y en otros estudios, que luego aplicó al campo de la bibliotecología. “Cuando empecé la carrera dije, ‘esto es lo mío’, porque los intentos anteriores de estudiar me costaron más, pero con esta carrera hice todas las materias en tiempo y forma”, reflexionó entre sonrisas y alegría por haber elegido una profesión donde transitó su vida y espacios donde se sintió muy entusiasmada.

La Biblioteca Ameghino fue un espacio de muchas vivencias, momentos gratificantes y cálidos, gracias a los socios y las socias que sostienen un espacio tan importante para la comunidad. Uno que María Delia mencionó es el Premio a los lectores, reconocimiento a quienes más leen durante el año; y que ella también ganó en 2023, siendo quien impulsa a los socios y las socias a emprender ese camino.

Hace muy poco, también recibió mucho cariño de la comunidad, cuando la biblioteca informó que dejaba sus tareas luego de tantos años: “Me resultó muy emotivo los mensajes de la gente, uno hace las cosas porque así las siente porque yo creo que esto también va como todo a la par, al margen de la formación, va en la forma de ser de cada uno”.

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En sus primeras semanas de descanso, libre de obligaciones y presiones laborales, María Delia se refugia en pasar tiempo con su madre de 97 años, sus amistades de hace muchísimos años y participar de actividades culturales, como acostumbra desde hace tiempo.

“Tengo amigos de la infancia. Mis abuelos vivían en Mercedes, un lugar al que frecuentaba mucho. Yo siempre viví cerca de la estación de trenes, tomar el tren a Mercedes era cotidiano. Allí tengo a mi amiga de la infancia (Ana María Reina). Después conservo amigos de la escuela primaria que aún nos seguimos viendo y también otros amigos del ámbito laboral”, describió sobre sus vínculos.

“Tenía sentimientos encontrados respecto a finalizar mi trayectoria laboral, igual sigo siendo socia, pienso seguir viniendo, yo le agradezco a la gente, las comisiones. Independientemente del bagaje cultural que uno tenga, aprendí mucho a partir de las personas que visitaban la biblioteca, siempre es un ida y vuelta. El libro no es siempre el mismo, influye en los estados de ánimo”, reflexionó María Delia desde su ser bibliotecaria que siempre llevará adentro y el compartir la pasión por los libros.

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