Archivo Ladran Sancho. Foto: Julieta Brancatto

A pulmón, desde la solidaridad y la organización popular, las escuelas de Luján  garantizan el derecho a la educación de niñes, adolescentes y adultes, así como el funcionamiento de comedores escolares, en los días de la suspensión preventiva de las clases. 

En el marco de la implementación de medidas para prevenir el virus de Covid-19, el Ministerio de Educación presentó el programa “Seguimos Educando”, una propuesta de educación a distancia a través de internet y televisión abierta. 

Pero, ¿qué sucede con aquellas escuelas ubicadas en zonas que no tienen una conexión a internet de calidad y dónde les estudiantes no cuentan con conectividad y computadoras en sus casas? 

En Programa Conectar Igualdad, que otorgaba una netbook a cada estudiante de los niveles secundario y terciario de la educación pública fue desmantelado en los cuatro años de la gestión macrista. Las computadoras, fundamentales para sortear este proceso, son chatarra apilada en las escuelas por centenas. 


En Luján, los establecimientos educativos se organizan para garantizar la continuidad pedagógica a pulmón y desde la solidaridad de docentes, directivos y auxiliares que continúan poniendo el cuerpo en los momentos más difíciles.  

El Bachillerato Popular Carlos Fuentealba articula trabajo comunitario con la Juegoteca ATR y el comedor comunitario Darío y Maxi, para garantizar la alimentación, entendiendo que la respuesta debe ser integral y que, a su vez, deben posibilitar a les trabajadores la no asistencia en caso de formar parte de grupos de riesgo ser cuidadores de niñes o personas mayores. 

Archivo Ladran Sancho. Foto: Julieta Brancatto

Además, la propuesta de continuidad pedagógica pensada por el equipo docente, apunta a actividades que ayuden a procesar la gran cantidad de información que circula en torno al Coronavirus, reflexionando sobre las tensiones entre lo colectivo y lo individual, y que posibiliten canalizar las ansiedades de la sociedad. 

Por su parte, la escuela primaria N°32, una comunidad pequeña del Barrio Los Laureles, apela a buscar respuestas situadas que comprendan las necesidades y las posibilidades de su población. Por este motivo pudieron coordinar el retiro de viandas entre estudiantes y familiares, para aportar al distanciamiento social necesario para prevenir el brote del virus. 

A su vez, trabajan en el plan de continuidad pedagógica a través de teléfonos celulares, dispositivo por el que la mayoría de los estudiantes tiene acceso a internet, y con materiales que las y los docentes dejan en la fotocopiadora cercana a la escuela.  

La jefa distrital, Nora Arriaga, informó que en las últimas horas hubo un cambio importante en torno a la presencialidad para docentes y auxiliares, ya que a las licencias por formar parte de grupos de riesgo, sumaron la de cuidado de niñes y adolescentes.  

“Esto puede provocar que haya escuelas cerradas, por lo que debemos garantizar el Servicio Alimentario Escolar, si lo hubiera”, expresó Arriega. Para asegurar que el total de los comedores escolares continúe funcionando, a partir de este miércoles llevarán adelante un relevamiento de la situación en conjunto con el Consejo Escolar.  

Además, expresó que en las próximas horas deberá llegar al distrito el material impreso confeccionado por el Ministerio de Educación para distribuirlo a les estudiantes que no cuentan con acceso a internet en sus casas.   

Ayer por la tarde, Suteba Luján socializó un comunicado en el que se reforzó la necesidad de que se establezcan guardias mínimas, alternancias y/o turnos, con el fin de garantizar la mínima circulación posible para el resguardo del personal y la comunidad educativa.

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí