La charla central del primer Encuentro Feminista en la UNLu, unificó la teoría económica y el trabajo de las mujeres como sustento del sistema económico; así como nuevas formas de producir desarticulando el capitalismo patriarcal. «No estamos para este sistema que nos oprime, las mujeres estamos para más y hacia eso vamos», dijeron.

La jornada organizada por la Asamblea Feminista de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans de Luján arrojó una variedad de conclusiones, debates y disparadores luego de la ejecución de una decena de talleres que abordaron diferentes temáticas relacionadas a la mujer trabajadora.

En ese marco, la charla central Economía Feminista se llevó la atención de las más de 250 mujeres y cuerpos feminizados que asistieron a la alocución del panel de expositoras. Trabajadoras agroecológicas de Parada Libertad y de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT); Paula Fernández de la Federación de Cartoneros, Carreros y Recicladores del Movimiento de Trabajadores Excluídos; y la economista y docente Adela Plascencia se encargaron de desarrollar los principales ejes del conversatorio.

El patriarcado y el capitalismo van de la mano. Un sistema de desigualdades como el vigente necesita de oprimidos y opresores. En ese sentido las mujeres siempre se llevan la peor parte, siendo quienes mayor riqueza producen pero las que menos reciben en la distribución. A eso se le suman las condiciones de explotación, junto a las lógicas de producción y consumo.

¿Qué propone la economía feminista como alternativa? Generar un trato digno hacia las trabajadoras, reconocer el trabajo no remunerado, y la organización colectiva como respuesta superadora al capitalismo que desplaza a las mujeres del mercado formal, para que el sistema funcione. Para ejemplificarlo, Adela Plascencia argumentó que «el 28% del PBI del país se produce gracias al trabajo no remunerado. Y en su mayoría lo realizan mujeres».

Foto: Victoria Nordenstahl

«No estamos para este sistema que destruye el medio ambiente y oprime a las personas. Estamos para más que eso», destacó. De esta manera se propone a la economía feminista para desarrollar la sustentabilidad de los territorios, haciéndolo mediante experiencias cooperativas y asociativas. «Ese es nuestro desafío, porque el patriarcalismo también nos quiere consumidores e individuales, no le sirve si no somos una máquina de consumir. Y el cooperativismo rompe eso», explicó.

En ese plano entran las experiencias colectivas y cooperativas de las mujeres que participaron de la charla. Es importante destacar que aunque el mercado formal no las reconozca, son las mujeres las que sostienen gran parte de la economía. «En los hogares se hacen las cosas necesarias para que la sociedad siga existiendo, desarrollando y produciendo. Es decir que sin el trabajo dentro de la casa, no hay sociedad posible» insistió Plascencia.

En tiempos de crisis las mujeres siempre supieron estar a la altura de la situación y al frente de la lucha. Es el caso de Paula Fernández de la Federación de Cartoneros, Carreros y Recicladores del MTE, quien ante la necesidad de alimentar a sus hijos durante la crisis del 2001, comenzó a juntar materiales para reciclar y hoy es una referente dentro el movimiento.

«Hoy en día peleamos y luchamos en la calle por los derechos de los compañeros y compañeras, por mejores condiciones de trabajo aunque sabemos que el nuestro es muy insalubre. A muchos pudimos darle una mano para que tengan los mismos derechos que nosotros tenemos: una obra social, un sueldo, nuestros hijos van a la clínica. Otros no lo tienen y seguimos luchando para que todos los trabajadores cartoneros y recicladores que salgan a la calle puedan tener los mismos derechos que nosotros, y que el Estado finalmente nos reconozca como trabajadores».

Al comenzar la charla Adela Plascencia definió a la economía feminista como «una mirada femenina sobre la economía» y en esa mirada destacó dos tipos de experiencias compartidas entre mujeres. Por un lado el sistema cooperativo y por otro la construcción de una economía ecológica, «es decir que quienes buscan la sustentabilidad del planeta son mujeres».

Foto: Victoria Nordenstahl

«Somos las salvadoras del medio ambiente», reforzó Paula Fernández. Por su parte las trabajadoras tanto de la Unión de Trabajadores de la Tierra como de Parada Libertad destacaron la importancia de generar nuevas formas de producción agroecológica, lo más despojadas de las lógicas capitalistas de producción y consumo, generando autonomía en las mujeres trabajadoras de la tierra.

«Somos un grupo de personas que tuvimos la necesidad de irnos de las ciudades y los pueblos para producir nuestro propio alimento; la necesidad de nuestro espacio, de la tierra, de la soberanía alimentaria. Aprendimos a producir y no autoexplotarnos, generar nuestro propio alimento pero también a subsistir económicamente en el sistema en el que vivimos», manifestaron las trabajadoras de Parada Libertad.

«Empezamos a producir sin reproducir las lógicas patriarcales que habitan el campo. Somos varias compañeras que están trabajando e invitamos a todas las que quieran sumarse. Además de volver a la tierra y producir nuestros alimentos, hay algo importante que siempre destacamos que es que en este contexto aprendimos a llevarnos entre varones y mujeres, en una convivencia y producción colectiva donde se trabaja como iguales», destacaron.

La economía feminista plantea romper las lógicas patriarcales, lo que implica desarticular el capitalismo ya que ambos sistemas se retroalimentan entre sí. La organización colectiva, la autonomía económica y el cuidado del primer territorio de producción -el cuerpo- se erigen como los principales lineamientos a trabajar por el movimiento feminista, en pos de la construcción de un nuevo sentido común y un renovado sistema económico que no sólo tenga a las mujeres adentro, sino que sea un espacio donde ellas sean las protagonistas.

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí