Hace casi cuatro años nos convencieron que un asesor ecuatoriano se las sabía todas. Parece que en una jornada de elecciones el mito fue derribado. En este pequeño contrapunto Esteban Gómez nos lleva a las entrañas de la cosmovisión oriental para pensar en la grieta y sus orígenes.

El mito inicia hace 2.600 años en una pequeña aldea en la frontera entre dos antiguos reinos de una lejana China, compleja, decadente y combativa.

Un simple bibliotecario del imperio, un hombre bajito de unos 70 años, pobre en pertenencias materiales pero quizás uno de los más ricos pensadores y filósofos de la humanidad.

Decepcionado de su realidad social, se alejaba para entrar en el vacío de la historia y desaparecer en el espeso bosque de los clásicos. Pero antes, cuentan que dejó en el paso fronterizo un pequeño borrador con algo más de 80 poemas o reflexiones, escrito en significantes encriptados y fecundos de una polisemia pocas veces leída.

La semilla del Taoísmo se había plantado. A esa luminosa semilla se le dio el nombre de “Tao Te King”, precariamente traducida como “Tratado de la Virtud”.

Una cosmovisión milenaria

Una cosmovisión es una forma cultural que tejen los pueblos a lo largo del tiempo. Es una forma de interpretar al mundo que los rodea y por ende, actuar en consecuencia. La forma constructiva del extremo oriente posee dos grandes columnas, la indú y la chino-japonesa.

Uno de los conceptos medulares de esta corriente filosófica-espiritual de oriente son “los opuestos complementarios”.

Muchos conocen el símbolo de “Yin-Yang”, el cual intenta representar a un movimiento envolvente y circular de dos fuerzas opuestas, diferentes pero indisolublemente juntas y complementarias. A los clásicos ejemplos de que la belleza permite apreciar la fealdad, lo fácil es condición de lo difícil y lo masculino se inscribe en la raíz de lo femenino, podemos sumarle que hay puertas sin puertas, mentiras que muestran verdades o personas que mueren sin haber nacido.

Pero también desde ésta cosmovisión, la vida y la muerte son un fluir de una misma corriente, haciendo que la angustia, apego o tristeza que sentimos los occidentales frente a la muerte sea algo difícil de comprender para un taoísta o un budista. Todos los elementos y energías de la naturaleza forman un todo en constante transformación. Se necesitan mutuamente para permanecer en un cambio constante y a la vez eterno.

Occidente y su cosmovisión

Sin dudas el judeo-cristianismo cuajó plenamente todas las cosmovisiones preexistentes, dándole una característica útil para la construcción de sociedades disciplinadas bajo la tutela de reyes y sacerdotes de religiones monoteístas: “los opuestos antinómicos y antagónicos”.

La utilidad de esta idea radica en que hay elementos de la naturaleza que siempre estarán en una disputa opositiva y contradictoria. Los últimos 5.000 años muestran a egipcios y nubios, babilónicos y hebreos, griegos y persas, aristócratas y burgueses, fascistas y comunistas.

El bien y el mal, dios y el diablo, la luz y la oscuridad, los buenos y los malos, ángeles y demonios. La vida y la muerte. Todos en una lucha eterna y sin cuartel. Alguien gana y alguien pierde.

Durán Barba y la grieta

La simpleza y oportunismo de este asesor político radica, a mi humilde entender, en que acelera y radicaliza la cosmovisión occidental de “ellos o nosotros”. Su propuesta caló hondo en corazones temerosos. ¿Qué es lo que nos da identidad? ¿Aquello que somos o aquello que no queremos ser? ¿Es más fácil definir lo que rechazo o lo que deseo? ¿Qué nos une: el amor o el espanto?

Ya lo sé, no vivimos en oriente y cerca de nuestras casas no hay “estupas”. Por lo tanto nuestros políticos y nosotros que los votamos, estamos atravesados por esta cosmovisión y no aquella.

La ya famosa grieta, es funcional a esa quietud, a esa cristalización donde no hay movimiento y donde los opuestos no crecen, no se transforman y por lo tanto “no aprenden el uno del otro”. Se escupen, se temen, se chicanean y cada uno “le gana” terreno al otro.

“Votar en contra de” es un botón de muestra de este tiempo histórico y de esta lógica vincular y “el miedo al diferente” es su motor. Al no haber enriquecimiento mutuo, solo nos queda el “empobrecimiento mutuo”.

El muchacho ecuatoriano termina siendo el asesor de campaña de varios candidatos. Freud nos explicaría que es casi un trío edípico. Los hermanos-alumnos-discípulos, pelean por el amor y la aprobación de esta madre-sacerdotisa ecuatoriana. ¿Quién le sacará mayor rédito a la grieta opositiva-antagonista? ¿Acaso la grieta no es lo más parecido a una trinchera? ¿En qué momentos son cavadas las trincheras? Lao Tse escribió: “En un campo de batalla jamás vuelve a crecer el trigo”

Lao Tse y el aprendizaje

El viejo sabio nos propone poner patas arriba nuestra cabecita occidental. Nos muestra un camino circular, una danza entre opuestos para salir enriquecidos, nuevos y mejores.

Algo parecido a lo que planteaba Thomas Kuhn en 1962 con aquello de “las revoluciones científicas” y el avance de las ciencias. Su contexto histórico y político como estadounidense explica su intento de aportar lo nuevo para salir de lo viejo: guerra fría, crisis de los misiles, asesinatos de líderes por los derechos civiles, racismo en crecimiento, vietnam y la posibilidad de destrucción atómica. Conozco gente que aún cree que la grieta la inventó Durán Barba.

Volviendo a Kuhn y a Lao Tse, es en esa espiral circular donde lo viejo es superado por lo nuevo. A lo viejo no se lo desecha, sino que sirve de base para lo que viene. En ese proceso de acumulación los opuestos se complementan y se enseñan mutuamente, permite el aprendizaje social, la superación y movilidad ascendente de las relaciones sociales.

En cambio nuestros funcionarios de turno tienen esa tendencia autodestructiva de deshacer aquello que hizo su antecesor. No importa qué se realizó, solo alcanza con saber que lo hizo “el otro”, entonces por mandato divino, está mal.

Winston Churchill en su libro “Se cierne la Tormenta”, acerca una definición que ayuda a entender lo que nos pasa: “Hay crisis cuando lo viejo no termina de morir y lo nuevo no termina de nacer”.  Así, el aprendizaje y crecimiento social nunca terminan de iniciarse.

La historia humana muestra que ninguna experiencia de trinchera trajo cosas felices y superadoras. A mí me enseñaron que “la guerra era la partera de la historia”, con las décadas comprendí que “la guerra es la dueña de la casa de sepelios”, solo hay destrucción, trinchera, grieta y quietud cadavérica.

El fascismo en cualquiera de sus vertientes intenta destruir, borrar del mapa al diferente, el otro debe ser un clon de mí mismo de lo contrario será “la paja del trigo que hay que arrancar”. Es como si intentaran abolir la noche, lo frío, la luna, la primavera o el silencio.

Para el Taoísmo eso es imposible, porque soy con el otro y desde el otro. El otro me complementa, me enseña y me pone a prueba. Somos como un gran organismo vivo aprendiendo celularmente unos de otros. Pero si continuamos segregando a lo diferente y negándonos a aceptar que construimos con el otro, nuestro temeroso narcisismo seguirá reinando en un pequeño castillo de arena por largo tiempo.

Nuestros abuelitos de los andes también transmiten su concepto de Ayni y Ayllu, “Reciprocidad entre seres iguales y diferentes” y “comunidad de seres iguales y diferentes”.

Ellos conocen aquella danza que todo lo conecta, si talan árboles o si cambian el curso de un río, algo se va a modificar, si aceleran la siembra, la cosecha se pone en riesgo. Bendicen y agradecen la nevada, la inundación o la sequía como así también la primavera, el nacimiento de una cabra o la compra de alimentos. Aprenden y se mejoran después de cada inundación, después de cada entierro o después de cada sequía.

En Ecuador es una práctica ancestral y vigente en comunidades campesinas y tradicionalistas y estoy seguro que el asesor lo sabe. Pero claro, si lo difunde y lo practica se quedaría sin trabajo.

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1 COMENTARIO

  1. Impecable, profundo, erudito, sensato y fundamentalmente conciliador. Reflexiones en este orden de ideas necesitamos los argentinos para recuperar la grandeza de nuestro querido y maravilloso País
    Por todo eso 👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻

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