Dos escuelas que son una

Esteban Coppia
Esteban Coppia
Titular cátedra de fútbol Univ. S. A. F. Y. D. Merlo. Titular cátedra técnica, entrenamiento y preparación física instituto ISAD Ituzaingo. Ex preparador físico Newell’s, Nacional de Paraguay, Sport Boys de Peru, selección de El Salvador, Chacarita, Gimnasia dé Jujuy entre otros.

Aprovecho el espacio de Cielo Abierto en ocasión del fallecimiento de César Luis Menotti para expresar mi mirada sobre dos corrientes futbolísticas que constituyen nuestra manera de jugar y ver el fútbol, y sobre las cuales se ha insistido en un falso antagonismo dado que, en mi opinión, dichas corrientes no son dicotómicas. 

Ellas son el menottismo y el bilardismo. La primera se enfoca en persuadir al jugador a través de un diálogo sostenido sobre cuáles son sus capacidades, es un trabajo de concientización para prepararlo a comprender que es igual o superior al rival; esta metodología evita -aunque no excluye- darle primacía y relevancia a los defectos del rival.

Tratándose de un juego grupal, la suma de capacidades conscientes resalta los valores del propio equipo y, básicamente, ha sido la corriente que nos dejó un modelo de juego que tiene que ver con un fútbol elaborado, elegante y bien jugado.   

Al bilardismo lo situamos a partir de la década del 80. Se enfocó en un estudio más exhaustivo tanto del rival como del propio equipo, con una peculiaridad de trabajo que se impuso hasta la actualidad, que es la observación de videos; dicho ejercicio es una praxis de análisis que pretende determinar en forma previa al partido no solo las virtudes y defectos propios y del rival -fortalezas y debilidades de ambos- sino en planificar fases de ataque, volumen y presión sobre los defectos del rival y tratar de neutralizar sus virtudes.

Representa una metodología férrea y detallada compatible con el fútbol moderno y que permite despejar asimetrías físicas, materiales y de talento. Este trabajo de observación conlleva, de acuerdo a las posibilidades económicas y materiales de cada club, un equipo técnico tan importante en número como los once que entran a la cancha. 

Mi opinión es singular y poco compartida: ambas escuelas han sido muy similares en su manera de jugar al fútbol. Si recordamos los grandes logros de ambas, que son el mundial del 78 y el del 86, tienen muchas similitudes. Más semejanzas que diferencias.

Una dicotomía se pretendió instalar entre un ganar a toda costa, un “utilitarismo” donde el fin justifica los medios, y un “lirismo”, donde el juego bonito está por encima del resultado. Dicho antagonismo es una falsa “grieta” que tiene que ver más con nuestra costumbre de polemizar. Los propios entrenadores se encargaron de aclararlo más de una vez.  

Creo que ambas escuelas dialogaron de algún modo y se retroalimentaron, dejando un legado que tomaron otros grandes entrenadores como Bianchi y Basile. Todos van dejando una mella, Bielsa ha sido un gran revolucionario también, como lo es ahora Scaloni luego del último mundial.

Sin dudas esa dialéctica entre las dos corrientes que intenté describir se encuentran presentes en nuestro fútbol.

Recientemente Jorge Valdano lo expresó extraordinariamente en su columna del diario El País, de España, con motivo del último adiós al Flaco: “Menotti definió, defendió y difundió… Un estilo que nos expresaba desde una estética futbolística elegante y una cultura callejera y orgullosa. Defendía al jugador diferente, enseñaba el oficio y hasta una visión moral de la cosa. Me gusta pensar que Menotti dignificó con sus ideas lo que Maradona defendió con la pierna izquierda”. 

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Esteban Coppia
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Titular cátedra de fútbol Univ. S. A. F. Y. D. Merlo. Titular cátedra técnica, entrenamiento y preparación física instituto ISAD Ituzaingo. Ex preparador físico Newell’s, Nacional de Paraguay, Sport Boys de Peru, selección de El Salvador, Chacarita, Gimnasia dé Jujuy entre otros.

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