El Bachillerato Popular Carlos Fuentealba del barrio Ameghino comunicó lo sucedido días pasados cuando una mujer y su hija fallecieron. Denuncian desidia y estado de abandono histórico. También deshonestidad informativa en el tratamiento del tema. “Paula Aso y su niña Agustina Salas querían vivir. ¿Por qué han muerto?”, se preguntan.

“Lamentamos las muertes trágicas de Paula y Agustina, nos ponemos a disposición de su familia, e instamos a las/os vecinas/os a no naturalizar la ausencia del Estado, a transformar la bronca en reclamo, a decirle “Basta” a la desidia”. El cierre del texto hecho público por el Bachillerato Popular Carlos Fuentealba resulta un resumen concreto sobre lo sucedido días atrás, cuando una madre y su hija perdieron la vida.

“Ha muerto electrocutada Paula Aso. Estudiante de nuestra escuela. Mamá. Cabeza de familia. Luchadora del vivir cotidiano, como tantas mujeres de nuestros barrios. Anónimas, invisibles, para los funcionarios del gobierno de turno y para los medios periodísticos que les pertenecen incondicionalmente. Ha sido dañada mortalmente Agustina Salas. Hija de Paula. Adolescente. Sostenemos nosotrxs: Agustina, la niña de Paula, tenía tan solo 14 años, también sueños y proyectos. Agustina Salas no quería morir.”

Así decidió comunicar, a través de un texto en su perfil de Facebook, el Bachillerato Popular Carlos Fuentealba lo que sucedió en el Barrio Ameghino, con la sana intención de aportar claridad en los hechos que terminaron con la muerte de dos vecinas de Luján.

“Sostenemos nosotrxs: Paula Aso, mujer de la lucha cotidiana. Mamá, cabeza de familia. Estudiante. Tenía 40 años, también proyectos, sueños. Paula Aso no quería morir”, agrega el texto del Bachillerato.

Con evidente enojo por el tratamiento informativo que se le está dando al trágico momento, desde el Fuentealba expresaron críticas a cómo se refirieron las crónicas periodisticas.

“Dice también el texto periodístico: ‘una menor recibió una descarga’. Decimos nosotrxs: Nada dicen verdaderamente de ellas los textos periodísticos. No hablan sobre las auténticas razones que ocasionan estos trágicos accidentes. Las conocen bien pero su objetivo es ocultar esta verdad. Dice uno de los fragmentos más indignantes de la nota: ‘De acuerdo a lo indicado por el jefe de policía, una menor recibió una descarga, al parecer, al intentar conectarse de manera clandestina a la red de energía eléctrica’. Mienten obscenamente. Sin embargo, utilizan para cubrirse la expresión ‘al parecer’. Más adelante enuncian que hay otra versión”.

El documento publicado el día 13, señala que en el tratamiento, los medios  “han sembrado en la subjetividad del lector la acción delictiva de la menor, como ellos la llaman. La menor tratada de este modo se llama Agustina Salas, ha luchado por vivir, internada en terapia intensiva en el Hospital de Luján. Pero hoy, 12 de enero de 2018, ha fallecido. Paula Aso y su niña Agustina Salas querían vivir. ¿Por qué han muerto? ¿Cuáles son las verdaderas causas de sus muertes? ¿Cuál es la verdad que estos funcionarios y estos medios periodísticos pretenden esconder?”.

Los argumentos que esgrimen desde la organización popular es, principalmente, estructural: “Basta con caminar unos minutos por el barrio Ameghino o por cualquier otro de la periferia de Luján, para comprender el por qué de tantas accidentales muertes anónimas. Calles en mal estado, servicios deficientes, trabajo precarizado, derechos vulnerados, abandono histórico del Estado, vecinos/as olvidados/as, criminalización de la pobreza, un barrio estigmatizado”.

Y enfatizan: “En el Barrio Ameghino, como en otros barrios de nuestra localidad, la falta de voluntad política para brindar mejores condiciones de vida puede verse, palparse, olerse a cada paso. La precariedad es moneda corriente, mientras que un servicio bien brindado es la excepción”.

Ante el trágico momento que viven en el barrio los vecinos y vecinas, algunas preguntas también forman parte del escrito: “¿Hasta cuándo la economía va a poner al mercado en el centro dejando a un costado a la vida? ¿Hasta cuándo vamos a tener que ser espectadores/as de la estigmatización de un grupo de personas para justificar que otro (mucho más reducido) se lleve la porción de torta más grande? ¿Hasta cuándo vamos a soportar la acumulación de bienes por unos/as pocos/as a costa de la marginalidad de muchos/as? ¿Hasta cuándo la pobreza estructural se va a seguir llevando personas?”

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