Varios trabajadores sufrieron accidentes laborales, maltratos e irregularidades tanto en su contratación como en la forma en la que terminaron el vínculo con la empresa local.

La empresa familiar lleva varias décadas dedicada a la inversión de los procesos madereros. Desde 1985 cuando su director Carlos Kopruch la impulsó e hizo crecer hasta la actualidad donde emplea a más de 60 trabajadores.

Recientemente, ante la visita de distintos precandidatos que recorrieron industrias del distrito manifestaron quejas por “la caída de las ventas, los tarifazos y la apertura indiscriminada de importaciones que implican una competencia desleal”. Pero por abajo, otras denuncias venían asomando. Se trata de laburantes que han sufrido accidentes graves en los últimos meses y no han encontrado desenlace feliz en el marco del vínculo contractual con la empresa radicada en el barrio Lanusse.

Quien quiera oír que oiga. La empresa tiene varias denuncias a lo largo de los últimos años pero pocas trascendieron a la opinión pública. Ladran Sancho conoció la historia de un trabajador y a partir de su relato aparecieron otros hechos.

En agosto de 2017 Damian sufrió un accidente con una amoladora. Hacía poco había ingresado a la planta y durante la tarea que le fue asignada perdió 4 dedos de una mano. «La ambulancia nunca llegó, en el lugar no tenían ni gasas y él mismo se tuvo que hacer el torniquete. A mi me llamaron cuando ya estuvieron en el hospital y me dijeron que no había pasado ‘nada grave, quédese tranquila’. No me olvido más esas palabras » contó su esposa a este medio.

Tras varias intervenciones quirúrgicas y tratamiento psicológico volvió a trabajar sin realizar demandas a la empresa. Mientras realizaba stock y funciones acorde a su discapacidad presenció el despido sin causa y sin indemnización de su hermano Dante y el fallecimiento de un compañero, Matías Emanuel Espinelli de 20 años que cayó del techo de la planta durante una madrugada al responder la instrucción de limpiar las canaletas.

A sus 28 años, Damián comenzó tratamiento psiquiátrico bajo el que se le recomendó tomarse licencia pero al presentar el certificado médico lo despidieron. «Le cagaron la vida y se dan el gusto de echarlo tan solo porque todavía no pudo superar psicológicamente su accidente» resumió su compañera de vida. Su abogada envió un telegrama a la empresa pero fue desconocido, su esposa se acercó a entregar copias de los certificados médicos y telegramas pero no fueron recibidos.

A partir de la denuncia de Damian, se conocieron situaciones de contrataciones irregulares y más despidos sin indemnización ni causa que datan de los últimos años. Varios de ellos iniciaron demandas con la abogada Yamila Cirigliano. Otros no tuvieron las garantías o el acompañamiento suficiente para realizar las acciones correspondientes por lo que resulta importante generar las condiciones de protección a los trabajadores para que puedan expresar su voz.

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