Los efectos de la emergencia sanitaria no son iguales para todes. Tampoco lo son las formas de respuesta. Marcelo Medina, laburante cooperativista, comparte su mirada y deja planteados algunos desafíos para el futuro.

El avance implacable del Covid 19 abre varios interrogantes en el mundo, ¿Cuánto va a durar? ¿Cuánta gente va a estar afectada? ¿Cómo quedarán las cosas una vez que pase la pandemia?

Lo normal se volvió peligroso, lo cotidiano se volvió una travesía. Hizo quedar en ridículo a las grandes potencias, que invirtieron miles de millones en armamento a costa del sufrimiento y hambruna del tercer mundo, armas que de hecho son obsoletas e inservibles para combatir a este virus que hoy nos golpea de manera impensable y pone en jaque la economía global.

“Estamos en guerra contra un enemigo invisible” nos dicen los grandes líderes, ahora que la crisis golpea sus puertas, y la preocupación se apoya en sus almohadas. Pero para los sectores populares este enemigo no es más invisible que el hambre, la miseria, la discriminación y la falta de igualdad que nos pone en desventaja.

Para muches de nosotres, esta pandemia se suma a otras que venían de antes, que duraron mucho más que una cuarentena, y que, para quienes las sufrimos a diario, generan la misma incertidumbre y el mismo temor que ahora el conjunto del planeta sufre con el Covid-19.

No es la intención hacer una crítica a quienes viven de otra manera, ni tampoco tomar a tono de burla el temor y el sufrimiento real de millones de familias. Pero sí plantearles que en esta cuarentena es valioso y productivo que todo el mundo desarrolle la empatía.

Así como ahora muchas familias no saben qué va a pasar el mes que viene con su salud, y sufren por eso, ese temor existe en el día a día de quienes viven de lo que changuean, o de trabajos mal pagos, o bajo condiciones laborales injustas. Lo mismo sufre en el día a día una madre que tiene hijes adolescentes en un barrio copado por el narco. Lo mismo sufre en el día a día una mujer pobre amenazada por la violencia machista.

Porque como sectores populares, como pueblo pobre sufrimos desde hace mucho algunas pandemias, tenemos más experiencia para enfrentar estos contextos. ¿Saben cuáles son nuestras armas? siempre fueron la organización popular, la solidaridad, una voluntad a prueba de tormentas, la búsqueda de la igualdad colectiva, un profundo amor y cariño por los seres humanos, y el ejercicio diario de la lucha por un mundo que nos incluya a todes.

Estamos ante una emergencia sanitaria mundial, pero también ante una crisis económica y social que somete a una gran tensión al tejido mismo de la sociedad. Como respuesta, algunos esconden a la mucama en el baúl de su auto para ingresar al country, otros redoblan esfuerzos en los comedores para poder entregar más viandas de comida. Hay que fijarse de qué lado de la mecha te encontrás. Hay que fijarse qué principios son los que deben guiar al mundo en un futuro.

Sin dudas, está pandemia marcará un antes y un después en nuestra historia, en la cual todes y cada une de nosotros deberá evaluar qué es realmente prioritario en la vida, y darle más importancia a esos valores que son los que no cotizan en la bolsa financiera, valores que no se compran ni se venden, pero valores que se multiplican, y también se contagian.

Marcelo Medina es trabajador cooperativista y referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos – Unión de Trabajadores de la Economía Popular.
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Trabajador cooperativista. Referente del Movimiento de Trabajadores Excluidos - Unión de Trabajadores de la Economía Popular.

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