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miércoles, 8 julio 2020

“De las finanzas a los cuerpos” una mirada feminista de la deuda

Crisis económica, deuda externa y alternativas desde el feminismo popular. Apuntes de un diálogo entre Carolina Francia y Verónica Gago, para pensar un futuro por fuera de la economía mainstream. 

En el marco de las actividades impulsadas desde la colectiva Mala Junta por la semana del feminismo popular, la concejala Carolina Francia dialogó por Instagram en vivo con Verónica Gago, doctora en ciencias sociales, quien estudia el tema de la crisis económica y la deuda, aportando perspectiva de género a las alternativas contra la pobreza.     

Durante la charla, Gago desarrolló las ideas presentadas en el libro “Una lectura feminista de la deuda” que editó junto a la licenciada en sociología, Luci Cavallero, y que recopila investigaciones sobre economía y acciones políticas que llevaron adelante desde la colectiva “Las insumisas de las finanzas”. 

La intervención fundante de esta colectiva, frente al Banco Central en junio de 2017, dio lugar a la consigna que los movimientos de mujeres, lesbianas, trans y travestis, tomaron en nuestro país para el paro internacional feminista de 2019: “vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, y que tuvo su continuidad en la consigna del 8M de este año, “la deuda es con nosotras y con nosotres”.  

“Es interesante pensar como el movimiento feminista en los últimos años se pone a discutir la cuestión de la deuda” expresó Gago. “Si bien argentina tiene una tradición en cuanto a las consignas del no pago de la deuda externa, desde el feminismo se ha logrado un análisis que conecta la deuda externa en términos macroeconómicos con el endeudamiento cotidiano en los hogares”. 

Los movimientos feministas han puesto en agenda pública las violencias a la que mujeres,  lesbianas, trans y travestis están expuestas debido a las políticas neoliberales. Lo que estalla como “violencia doméstica” ahora es pensado dentro de un diagrama que enlaza la violencia sexual, la violencia laboral, la institucional y, entre otras, la económico-financiera.  

En otras palabras, los movimientos feministas han avanzado sobre una apuesta en los últimos años: sacarle el monopolio del análisis financiero a ciertos “discursos expertos”, en su mayoría producidos por varones y para varones, también conocido como discurso mainstream.

Con perspectiva de género y en clave de economía popular, comienzan a apropiarse del lenguaje financiero para pensarlo ya no como algo abstracto, sino en cómo las políticas neoliberales aterrizan en nuestros cuerpos y nuestros territorios

División social del trabajo 

Buscando profundizar, Carolina Francia introdujo el tema de la reproducción social y recordó otra de las consignas de los paros feministas. La idea de que “produzcan sin nosotras”, consigna de las huelgas feministas, explicó, busca visibilizar el trabajo reproductivo de la economía. 

“Que además concentra todos los mandatos de género” agregó Gago “son las mujeres las que los hacen de manera gratuita, de manera obligatoria y vinculado a una familia nuclear heteropatriarcal”. Que la producción exista depende de las tareas de reproducción social: el cuidado, la crianza, la limpieza, la salud, la educación. Son los trabajos peor pagos o gratuitos, en general, están feminizados.   

“El movimiento feminista ha hecho pedagogía sobre a qué le llamamos trabajo” indicó Gago en referencia al avance sobre este debate y en crear conciencia sobre el rol de mujeres, lesbianas, trans y travestis en sus casas, en los barrios y en la comunidad, elevando el reclamo por el reconocimiento salarial de estas tareas. 

En este punto Francia resaltó la importancia de politizar lo que hoy se considera “privado”, es decir, lo que ocurre hacia adentro de los hogares, ya que “todo ese trabajo gratuito que venimos realizando hace muchísimo tiempo, y que seguimos realizando, atentar contra nuestra posibilidad de acceder de manera más igualitaria a derechos que tenemos consagrados pero que todavía cuesta muchísimo poder materializar”.  

 Deuda pública y deuda privada 

¿Cómo se gestiona la crisis? ¿Qué relación hay entre la deuda privada y la deuda pública? ¿Nos cargamos la deuda personal y familiarmente? fueron algunos de los interrogantes que impulsó Francia para pensar la politización de las crisis económicas que muchas veces se cargan en la espalda las mujeres, a través de jornadas de trabajo dobles y hasta triples, dentro y fuera del hogar. 

La mirada feminista rompe con esa subordinación política que hay entre la deuda pública y la deuda privada, porque explica que la primera se traduce en la segunda. Las deudas que contraen las familias, a través, por ejemplo, de las tarjetas de crédito, es consecuencia del capitalismo financiero y de la deuda que contraen los Estados. 

“La deuda privada es asumida en términos de culpa individual que es como todo el dispositivo de endeudamiento está encarado y pensado” apuntó Gago, en conexión con el discurso meritocrático, para el que endeudarse para subsistir es culpa de no poder ganar lo suficiente.  

El endeudamiento no es una situación excepcional, sino que nos endeudamos como forma de complementar el salario, para comprar alimentos y pagar servicios esenciales. De esta forma, explicó la investigadora, entramos en la trampa de la deuda para la reproducción social. 

Uno de los gestos feministas que Gago señala fundamental a trabajar dentro de las organizaciones es “como desindividualizar la deuda”, entendiendo que nunca se endeuda un individuo, sino que la deuda afecta a un territorio más amplio, a familias, a lazos sociales, a aquellos a quienes recurrimos para poder pagar. 

Para ejemplificar, Gago narró experiencias colectivas de desendeudamiento, responsables de hogares organizadas para desendeudar a una compañera o vecina que está más urgida o que se encuentra sometida a  una situación de violencia por parte de quien reclama el cobro. Estas experiencias colectivas buscan desarmar cadenas de endeudamiento, es decir, frenar la necesidad de pagar deudas tomando más deuda.  

Los aportes que me faltan los tiene el patriarcado 

Gago narró otra intervención política que llevaron adelante desde el colectivo Ni Una Menos en el año 2019, cuando el gobierno de Mauricio Macri intentó ponerle fin a la moratoria previsional, es decir, a la jubilación para amas de casa. 

En esa oportunidad, los movimientos feministas y sindicales salieron a la calle para exponer que el Estado patriarcal buscaba disciplinar y coartar la posibilidad de una vejez digna, autónoma, en pleno ejercicio de sus derechos. 

En ese momento, el gobierno tuvo que dar marcha atrás con la medida, sin embargo, la movilización social abrió un debate más amplio: se puso en duda el beneficio de la moratoria, ya que es una forma de acceder a un derecho por medio de deuda. 

Los aportes que me faltan los tiene el patriarcado es responsabilizar e invertir el gesto de quién le debe a quién” explicó Gago, si hay mujeres que han realizado toda su vida trabajos de ama de casa, debido a la división social del trabajo; lesbianas, trans y travestis que siempre tuvieron empleos informales y que sus patrones no realizaron los aportes, ¿por qué ellas deben hacerse cargo de esos aportes a través de la moratoria? 

La deuda y el coronavirus  

“En esta situación de pandemia vemos como la deuda está haciendo estragos” apuntó Gago, y usó como ejemplo, la realidad de muchas mujeres que están endeudándose para comprar datos de internet móvil, necesario para sostener la continuidad pedagógica a distancia. “Para acceder a la escuela pública en condición de pandemia te tenés que endeudar con las corporaciones de los celulares para poder hacer la tarea”. 

Además, señaló un punto fundamental en la crisis de deuda actual: los alquileres. “Hoy está habiendo desalojos violentos, a pesar del decreto que impide los desalojos y, además, son especialmente violentos cuando quienes alquilan son mujeres con hijes, lesbianas o travestis y trans”. 

“El aumento de la deuda por alquiler es una bomba de tiempo” agregó la investigadora, que mencionó las acciones conjuntas que realizan sobre este tema con el colectivo Ni Una Menos e Inquilinos Agrupados. “Me parece que hay que pensar agenda de las organizaciones sociales y políticas para ponerle límites a estas dinámicas de endeudamiento compulsivo y obligatorio”. 

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