Martín, el Colo Pérez Bianchi se retira del fútbol profesional y sueña con algún día poder dirigir al Lujanero: “El que no corre y presiona, en mi equipo no juega”, asegura el referente de  la institución de la Basílica. El ex jugador, próximo a comenzar el curso de DT, dialogó con Ladran Sancho y dio más detalles.

Polifuncional, referente de la institución de la ciudad, aguerrido y metedor dentro de la cancha y siempre predispuesto a hablar de fútbol. Son algunas de las características con los que se lo puede conocer al Colo Martín Pérez Bianchi, quien anunció que se retira del fútbol profesional y que sueña con ser técnico para, algún día, poder dirigir a Luján.

Con casi trescientos cincuenta partidos en el lomo, siempre ligado a la institución, salvo por aquel paso fugaz por Acassuso que duró apenas una temporada, el Colo decidió ponerle punto final a una larga trayectoria, aunque no descarta seguir ligado al club: “Hace un año y medio que venía pensando en el retiro”, aseguró en diálogo con Ladran Sancho.

El jugador de 34 años se mostró muy agradecido con el equipo luego de tantos años, en donde le tocaron pasar buenas y malas y reflexionó acerca de la decisión: “Todavía no caigo. No lo extraño como se que va a pasar en unos días. Es algo que ya venía pensando y fue un retiro en progreso, porque no fue de un día para el otro. Ojalá que no me toque como a otros jugadores que cuando se retiraron la pasaron muy feo”.

Sus inicios, la situación del ascenso argentino, la nueva dirigencia, adversidades y momentos que siempre quedaran en su memoria. Además, los pibes, el partido con Estudiantes por Copa Argentina y su sueño de sacar campeón a Luján en la cancha nueva. Todo esto y mucho más, en una entrevista con la pelota bajo la suela.

-¿Por qué la decisión de retirarte?

-Como esta última temporada no tuve tanta continuidad y la pasada tampoco, yo ya venía pensando si seguía siendo útil. La verdad que uno jugaría hasta que no pueda caminar más, pero también puse en la balanza cuan positivo podía ser y cuanto no. Llega un momento que perdés paciencia y no soportas estas cosas. En estos momentos es en dónde uno piensa en no equivocarse y no tomar decisiones por calentura.

-¿Cómo ves el fútbol hoy en día? ¿Que cambió ahora, con respecto a cuándo vos comenzaste a jugar?

-Hoy hay muchas más cosas para entretenerte y para desviarte del fútbol que antes. El tema de la noche, de la joda, del alcohol es el filtro más fuerte que tiene el fútbol. Yo he tenido compañeros en inferiores que jugaban muy bien y me preguntaba ¿Por qué no llegaron estos pibes? Pero claro, seguramente un sábado a la noche preferían juntarse a ir al boliche y no quedarse durmiendo porque al otro día jugas en Merlo y a las cinco de la mañana sale el colectivo.

-¿Hablas esto con los más pibes?

-A mí me gusta mucho hablar con los chicos. Yo me siento reflejado con esos chicos, porque yo estuve en su lugar, se que llegar a primera no es fácil y cuando estás en primera no es fácil mantenerte, agarrar continuidad. Cuando el pibe se abre un poco más y te sabe escuchar es un poco más fácil, porque la realidad es que hoy en día hay muchos chicos que no te escuchan.

-¿Y cómo ves al ascenso?

-Hoy está mucho más competitivo. Ya la C está profesionalizada, hay muchos jugadores que bajan una o dos categorías porque hay clubes que pueden pagar un buen sueldo, la calidad de las canchas es mucho mejor. El tema de los contratos hace que los jugadores estén obligados a ser competitivos, porque ya tenés un contrato laboral y tenés que estar al pie de la letra y si no estás, desaparecés. Cuando yo empecé había equipos que estaban armados como podían, que no eran competitivos y hoy no. Hoy perdés con el último, le ganas al primero, es dificilísimo.

“Lo físico es tan importante como lo táctico y ni hablar de lo técnico”

Foto: Victoria Nordenstahl.

-Antes era impensado que lo físico iba a tener un rol tan importante en el fútbol. Hoy por eso se equipara todo. Corriendo llegas antes a una pelota dividida, saltando a cabecear más alto que vos. Se distribuyó la importancia de los distintos aspectos del fútbol mucho más para el lado físico que para otro.

-¿Cómo vivieron aquella semifinal del reducido contra Argentino de Quilmes?

-Por desgracia no pudimos ascender el año pasado. Yo estoy seguro que ese equipo merecía ascender por la calidad de jugadores que tenía, el nivel de profesionalismo que había en ese plantel. Va a pasar tiempo, ojalá que no, para formar un equipo tan competitivo y con jugadores con tan buen nivel como hubo ese año.

-¿Duele no haber logrado el ascenso?

-Sí, porque nosotros pensábamos que ascendíamos. Teníamos en la cabeza el objetivo y pensábamos que se iba a lograr, más cuando corrían los partidos y el equipo en todas las canchas estaba con un nivel que pasábamos por arriba a muchos rivales. Fue una desilusión muy grande.

-¿El estado del campo de juego influyó?

-Sí. La cancha estaba detonada. Era un chiquero. Son esos partidos en dónde el trámite cambia totalmente. Dos centros y se te quemaron los papeles. Uno tiene como premisa que los defensores se la den a los volantes y el defensor la primera te la da, recibiste, te resbalaste, no pudiste resolver, te la sacaron. En la segunda capaz te la da, pero en la tercera es un bochazo arriba. Yo no comparto eso de que bajo cualquier circunstancia no abandonamos la teoría de juego. No. El jugador está incómodo, se siente inseguro.

 “El mate lo tomo amargo, dulce, como venga. Todos los días. Antes de entrenar, después de entrenar y a la tarde en mi casa trabajando. Pido una yerba que viene de Misiones, porque la yerba de acá me hace doler la cabeza, me produce malestar. Compro una yerba que se llama Sol y Lluvia. Por Mercado Libre te la mandan y compro de 15 kilos, para que me duren. Las de acá no las dejan estacionar bien, tienen muchos conservantes”

Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Qué momentos te quedan guardados de tu paso por el club?

-Los peores momentos, 20009, 2010, 2011, 2012, donde todo era a pulmón yo creo que el club estaba desfasado con lo que era la categoría,  pero mal. No había apoyo, nadie creía y yo pasé los peores momentos, porque soy de acá de la ciudad, porque peleamos cuatro años seguidos el descenso. Pero eran todos los partidos sufrir hasta el último minuto, para ver si nos quedábamos o nos íbamos a la D. La satisfacción de haberlo podido dejar a Luján en la C en su momento hoy son anécdotas hermosas, porque realmente éramos inferiores a otros clubes y nosotros mismos lo veíamos. De ir a jugar un partido en un escolar, de tener los pastos largos para entrenar, porque no habían ido a cortarlo porque se había roto el tractor, de no tener ropa para entrenar. En ese momento era muy cuesta arriba. Cuatro meses abajo con los sueldos, chicos que no podían comer carne.

-Fue muy duro todo

-Yo en su momento era capitán y un jugador me vino a decir: Colo, le tuve que sacar fotocopias a los libros de los compañeritos porque no le puedo comprar el libro. Que después ese jugador a la tarde se la rasque ya es cosa de él. La plata que es de él, que se la ganó entrenando todos los días, es de él y la tiene que tener en el bolsillo.

 “Hoy el club es modelo en la categoría y llegar a eso es dificilísimo. Es mucho trabajo, mucha gente que tira para el mismo lado, que dedica parte de su vida y que es parecido a formar un plantel de gran nivel. Hay mucha gente comprometida, dispuesta a ayudar al club, a perder cosas. No es casualidad. Esta dirigencia supo de que gente rodearse y eso al club le vino espectacular”.

-¿Es definitivo el retiro o por ahí si te pican las ganas de volver, volvés?

-No. Por lo menos profesionalmente no. Si por ahí si se da jugar en alguna liga puede ser. Algo que no sea de ir a entrenar todos los días, como para despuntar el vicio y mantenerme en forma.

Graciela Cordero es una vecina del barrio Padre Varela, que tiene un merendero que se llama “El Rinconcito del Padre Varela”, en donde pibes y pibas van en búsqueda de una copa de leche diaria. Ante el retiro del Colo Pérez Bianchi, Cordero aprovechó para saludarlo por redes sociales y se acordó de aquel día que el Colo le fue a dar una mano por las inundaciones: “Por tu iniciativa vinieron a ayudarnos en las inundaciones. Eso es algo que nunca vamos a olvidar. Sos mi ídolo, Colo y el de todos los chicos del Rinconcito”, sostuvo.

-Contame como fue ese momento

-Triste, porque vos veías gente como perdía todo y lo único que nos salió en ese momento fue ayudar. Porque sos ser humano y es algo lógico. Tener a la gente ahí tan cerca, con tanta necesidad es una obligación para mí. Graciela siempre nos agradeció y siempre nos brinda su rinconcito para ir a tomar mates con los nenes.

“El partido contra Estudiantes yo lo tomé como un pequeño premio en el final de mi carrera”

Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Cómo lo vivieron?

-Nos vinimos con una sensación rara, porque le podríamos haber ganado.

-¿No venían bien en el campeonato pero hicieron un gran partido?

-El plus yo lo asocio a la motivación que te genera jugar contra un club campeón del mundo. Siempre el foco estuvo puesto en Estudiantes, por eso empezamos mal el torneo. El extra que sacas es porque le querés ganar a esos tipos que son mejores y todo te influye para bien, como a ellos para mal. Me acuerdo que Lucas Chambi tira un caño en la mitad de la cancha y pensé: Qué falta de respeto, Ja!

-¿Qué anécdotas te quedan?

-Lo primero que hice cuando terminó el partido fue ir a hablar con el Chapu Braña para cambiar camisetas. Es un trofeo esta camiseta. Yo me identifico con su estilo, me gusta como juega. Además los tipos tienen una humildad tremenda. Los tipos más grandes de Estudiantes, la Gata Fernández, Chapu Braña, Pavone, Andujar, son mucho más dados y más predispuestos a saludarte que los jóvenes. Es otra generación. Seguramente les costó muchísimo más llegar ahí adonde están y no tenían los recursos que tiene hoy un pibe de 18 años que firma un contrato y va en auto a entrenar y llegan a la casa y tienen la comida preparada. Se nota el cambio de generación.

«Los chicos de la peña «Colo Pérez Bianchi» son unos fenómenos. Siempre están dispuestos a dar una mano al club. Ellos pusieron las rejas en el vestuario del predio».

-Un jugador del ascenso termina de jugar y tiene que seguir laburando ¿Cómo es tu caso?

-También es parte de unas de las cosas por las que fui convenciéndome que no tenía que jugar más. A la tarde con mi otro trabajo no puedo dedicarle tiempo a un gimnasio, hay veces que no podés descansar bien a la hora de la siesta, te alimentas mal por el trajín de viajar y hacer cosas de tu trabajo y eso te va sacando competencia. Después lo notás. El jugador del ascenso por ahí en B Nacional o en algunos clubes de B Metro siendo importante podés hacer una diferencia para cuando te retirás poder hacer algo. Negocios o algo. Pero en la C lo que cobrás es para vivir, el día a día, y si no hiciste algo paralelo cuando te retirás vas a tener que agarrar la pala o lo que venga, porque no hacés una base.

Además de jugar al fútbol, el Colo por las tardes se dedica a confeccionar ropa de su marca Nubia, indumentaria que diseñó con su ex mujer y que ahora él se hizo cargo de la parte masculina.

¿Cómo se da lo de tu marca de ropa?

-La empecé con mi ex señora que es diseñadora y yo aprendí de ella, porque no tenía ni idea. Ya hace cuatro años que está la marca. En realidad empezó para ver que pasaba y no teníamos nombre. Después con el tiempo dio resultado, la ropa gustaba, teníamos pedido y decidimos formar la marca. Yo hago la ropa de hombre y ella la de mujer. No es algo que me apasione pero es lindo porque es algo propio que uno lo empezó de cero. Hoy ya es una obligación cumplirles a los clientes y satisfacerlos.

-¿Por qué Nubia?

-Nubia es una región de Egipto, por eso los logos son pirámides. También se da la casualidad de que ella es Núñez, yo Bianchi. Fue algo medio raro pero gustó y creo que es algo que surge y nada más.

“De todos los técnicos me llevo algo bueno y algún aprendizaje. El Piri Garate me hizo debutar y voy a estar siempre agradecido porque es el que confió en mí para llevarme a primera. Cataldo le sacó jugo a las piedras. Nos sacó el 110% a cada uno. Rondina ya todos sabemos lo que es. Mario Pighin me formó en inferiores, el Tano Puglia en ACIFO».

-¿Crees que te quedaron pendientes cosas o pudiste cumplir tus sueños?

-El sueño que logré fue haber jugado en la primera del club. Siempre lo anhelé. Obviamente que uno de chiquito quiere jugar en la primera de un club de primera división o en la selección o afuera. Parte del sueño está cumplido. Me quedó pendiente dar la vuelta con Luján. No pudo ser, estuvimos dos veces en semifinal del reducido y eso es una deuda que todavía no resigné. Quiero ser técnico y se que voy a tener una revancha, si Dios quiere.

Foto: Victoria Nordenstahl.

-¿Cómo te ves cómo técnico?

-El que no corre y presiona, en mi equipo no juega. ¿Sueños? Siempre jodemos con mis amigos en los asados y les digo que dar la vuelta como técnico en la cancha nueva, yo después de ahí me puedo morir tranquilo. No tengo más nada para hacer. Ojalá que ese sueño se le de a Abel.

-Teniendo en cuenta la participación de la selección Argentina en la Copa América ¿Cómo la ves parada?

-La selección no me llena para nada. Se que es difícil y por algo esos pibes están ahí, pero creo que falta compensar jugadores que son distintos con jugadores que tengan personalidad. Tener la camiseta de la selección tiene que ser una obligación. Yo veo a jugadores “europeizados”, no tienen esa mística del jugador argentino, ese potrero. Vos lo veías a Rugieri, a Passarella y te das cuenta esa personalidad que hoy se perdió.

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