El Hospital Interzonal Doctor Domingo Cabred estuvo sin luz desde el domingo hasta el martes a última hora. El trastorno fue la gota que rebalsó el vaso para los y las laburantes que evidenciaron el deterioro de la colonia.

Fueron 48 horas en las que el Hospital Interzonal Doctor Domingo Cabred estuvo sin conexión a energía eléctrica debido a la rotura de un cable subterráneo mientras se hacia una obra eléctrica. La situación fue problemática porque se generan inconvenientes para cocinar e higienizar a los  800 pacientes.

En búsqueda de algo para beber los pacientes deambularon por los pocos pabellones que tienen tanque de agua para cargar bidones y llevarlos a diferentes puntos del hospital. Otro punto grave fue la refrigeración de la comida para los internados o la limpieza de los utensilios de cocina que utiliza el equipo profesional que trabaja en la institución.

Cómo solución paliativa se había colocado una cisterna de agua en la rotonda del nosocomio pero está respuesta también trajo problemas entre los pacientes y el personal por lo que debió ser retirada. Ante la falta, aparecieron las peleas.

Según contaron trabajadores del lugar algunos almuerzos y desayunos no fueron dados a los pacientes por este problema. Sin luces de emergencia en los pabellones y en la oscuridad de la noche, los enfermeros tuvieron que alumbran con sus propios teléfonos. «Esto es inhumano» relató un laburante.

Para el tercer día sin respuestas, los pacientes tomaron agua de charcos y más de un laburante encaminó para los pastizales del predio en reemplazo de baños. Para el martes a última hora y con el humor generalizado que adelantaba bolonqui llegó la reconexión de la luz luego de que se reparará el cable subterráneo y un transformador que había explotado.

Más allá de la situación particular, la colonia mostró este fin de semana el deterioro que acumula a lo largo de los años. Insfraestructura, servicios e insumos en faltante o estropeados se reflejan en las imágenes que aportaron empleados y empleadas. Sus precarios sueldos o las contrataciones flexibles son menos tangibles pero igualmente preocupantes a la hora de pensar la salud mental en Open Door.

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