Foto: Julieta Brancatto

Desde 2016 son anunciados con bombos y platillos. La falta de información adecuada y la necesidad habitacional llevó a miles de personas a endeudarse con una modalidad que elimina el riesgo para los bancos. Otro ejemplo de como cuando manda el mercado pierde la gente.

El sueño

El objetivo de Cambiemos fue reemplazar el programa ProCreAr que buscaba que las familias argentinas tengan la posibilidad de acceder a la casa propia a través de un crédito hipotecario de capital fijo, con cuotas accesibles y una actualización máxima de la tasa de interés estipulada al inicio.

Los créditos UVA (Unidades de Valor Adquisitivo actualizables por Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) fueron puestos en vigencia copiando el modelo de otros países con inflación muy menor a la argentina.

A los malabares para acceder a la canasta básica los «beneficiarios» de créditos UVA le agregan mes a mes la cuota del préstamo. «La realidad es que aumenta mucho la cuenta, nunca sabés cuánto vas a pagar. El 10 del mes se debita de la cuenta y hasta ese día no sabés el monto de la cuota, siempre tenes que tener plata de más por las dudas» sostuvo Noelia, una de las tantas personas que accedió a este tipo de préstamos.

Con los créditos UVA fue posible acceder a montos superiores a los que ofrecían las líneas tradicionales, así más personas con ingresos medios pudieron ingresar al sistema. Uno de las principales argumentos fue que los tomadores comenzaban pagando un monto similar a lo que abonaban de alquiler.

Noelia contó que confió en este modelo porque «habíamos sido sorteados para el ProCrear y no pudimos pagar la diferencia para comprar el terreno. Se nos venció el crédito y cuando cambió el gobierno no pudimos anotarnos porque cambiaron las condiciones. La única posibilidad fue el crédito UVA y mi viejo me ofreció unos ahorros para la diferencia. El aumento del dólar nos mató, no podemos devolverle los ahorros a mi viejo y tampoco cancelar el crédito» explicó.

Los bancos se volcaron de forma masiva a ofrecer esta variante. ¿Por qué? Porque a diferencia de los préstamos del sistema ProCreAr, donde el Estado subsidiaba y el riesgo corría por cuenta de la entidad crediticia, en el caso de los créditos UVA, todo el riesgo recae en el tomador y las entidades financieras nunca pierden.

Los bancos evitaron mencionar con suficiente claridad varios aspectos, como por ejemplo, que el capital, y por ende las cuotas, están expresados en cantidades de UVAS, por lo que el valor de la misma se ajusta a «diario» según la cotización que publica el BCRA.

La pesadilla

Al 31 de marzo del 2017, a un año de los primeros préstamos otorgados, la variación de la UVA fue del 28,47 por ciento. Durante el segundo año del programa, entre de marzo 2017 y marzo de 2018, el proceso inflacionario arrojó un aumento del 25,27 por ciento. Ya en el tercer período, entre marzo de 2018 y 2019, la UVA se incrementa en un 50,25 por ciento.

Para ejemplificar, en un caso de un préstamo otorgado en noviembre de 2017 por 1.150.000 pesos. La primera cuota, con vencimiento en diciembre de ese año era de 7.656 pesos. A la cuota 13, con vencimiento un año después, el monto ya había ascendido a 11.237 pesos.

En junio 2019, en la cuota 19, los tenedores de UVA tenían que pagar una cuota de 13.758 pesos. Mientras que en la cuota 21, con vencimiento en agosto de este año, tiene un valor de 14.461 pesos.

Más allá del incremento constante de las cuotas, el problema mayor está en que en nuestro ejemplo al cancelar la cuota 19 el saldo de capital adeudado ascendía a la suma de 2.093.618 pesos, es decir un 82 por ciento superior al monto otorgado inicialmente.

Atrás de cada cálculo hay una historia de vida. Noelia cuenta la suya. «En mi caso, que tengo el crédito desde septiembre 2017, el aumento siempre fue arriba de 500 pesos. Todos los meses. Nosotros lo tenemos a 20 años y cuando firmamos el contrato la primera cuota no llegaba a 12 mil pesos. Hoy, la última cuota que pagamos, fue de 23 mil pesos. Ese aumento en menos de dos años. A nosotros nos prestaron un millón ocho cientos cincuenta mil pesos. Ni quiero saber cuánto estamos debiendo de capital».

«Hay muchos grupos de autoconvocados con créditos UVA y ahí te enterás de un montón de realidades. Yo los dejé de ver en Facebook porque te angustia por lo que está pasando la gente. Nosotros por suerte conservamos los dos trabajos pero vivimos ajustados todos los meses. Este crédito nos está consumiendo. Cuando arrancamos habíamos hecho un estimativo y el crédito se nos llevaba el 30 por ciento de un sueldo, hoy se lleva el 80 por ciento” concluyó.

Otro parche

Como ha ocurrido en incontables ocasiones, apremiado por sus propias políticas, el Gobierno Nacional anuncia medidas de emergencia para atender a los perjudicados por sus propias iniciativas. En este caso el Presidente anunció el congelamiento del valor de las cuotas hasta diciembre. Pero al ver la letra chica aparecen las sorpresas.

Este parche de tres meses beneficia a aquellas personas que accedieron a su única vivienda por un valor de compra inferior a las 140.000 UVA al momento del otorgamiento del crédito. Los bancos estatales no pudieron precisar a cuantos clientes alcanza el beneficio del total de su cartera pero aseguran se verá reflejado en la cuota de septiembre.

Los titulares de menores ingresos a los que se les duplicó la cuota en un año y medio, y que en su mayoría no recibieron una recomposición salarian de igual magnitud, no están pudiendo hacer frente al cumplimiento de sus obligaciones, a lo que se suma que los plazos del crédito siguen extendiéndose. El sueño de la casa propia se transforma en una pesadilla perpetua.

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