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1 julio 2022

Coopram: una experiencia de mujeres y disidencias en torno al trabajo

La cooperativa de carpintería de mujeres y disidencias contó su historia, sus desafíos y su proceso organizativo en la charla debate convocada por el Departamento de Educación de la UNLu.

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¿Qué pasa cuando los proyectos de formación no son comandados por necesidades de las empresas sino que se dan a partir de organizaciones propias de los trabajadores? Con esa pregunta como disparador, el Seminario “Capacitación y Desarrollo Personal” presentó el martes la experiencia de la Cooperativa de Reciclado y Arte en Madera (Coopram). 

Con la formación autónoma como eje de la charla, las cooperativistas narraron su historia que cuenta con un año y medio de funcionamiento, construyendo saberes desde el oficio de carpintería propiamente dicho, hasta la administración, la gestión y la organización colectiva de las trabajadoras.  

Y fue así que “lo que parecía imposible” comenzó a concretarse, introdujo Liliana Rossi Ferrari, con la intención de demostrar que, en contraposición con las relaciones laborales de explotación en el marco del sistema capitalista, “hay formas de trabajo solidario y sororo donde lo central no son las ganancias, sino que lo más importante es el desarrollo personal de las que trabajamos y cómo se trabaja”.  

La Coopram se presenta como una colectiva feminista y eco-ambientalista. “Tratamos de vivir en armonía con nuestro planeta, con la Pachamama, con todos los seres que lo habitan”, y a su vez, “por que luchamos contra las desigualdades que tenemos por ser mujeres y disidencias”, explicó Liliana. 

“Acompañamos en red de sororidad a quienes necesitan apoyo ante la justicia, ante las instituciones, ante el municipio y en su vida cotidiana. Luchamos para que se cumplan los derechos y leyes que ya hemos logrado, luchamos para vivir en un país más igualitario, más justo”, expresó la cooperativista.  

En enero de 2020, las fundadoras de la Coopram, que compartían la lucha en las calles, se encontraron para debatir sobre “las dificultades de muchas madres con sus hijes que eran víctimas de violencia de género, que no tenían donde vivir, ni tenían trabajo de trabajo”, aportó Lali Reyes, así surgió la pregunta ¿qué queremos y qué podemos hacer? 

El fin, entonces, fue dar respuestas a mujeres y disidencias en situación de vulnerabilidad por violencia de género. “Nuestro objetivo mayor es construir módulos habitacionales para estás personas”, explicó Lali. 

Primero apareció el espacio del taller, luego la posibilidad de recuperar y reciclar maderas de descarte y la ayuda de otros espacios y profesionales. Con mucho coraje y una red solidaria que sostuvo el primero impuso, Coopram comenzó a producir, demostrando que la organización era el camino para construir ese proyecto y hacerlo realidad.  

Marcela Cuevas, otra de las cooperativistas que tomó la palabra en la charla, resaltó esa red de solidaridad con otros espacios como Usina Eco, Enercoop, la UTT y HAYMA limitada, con los que realizan intercambio de servicios, de productos y de conocimientos. 

“Arrancamos con pallets y lo básico en herramientas”, sumó Marisa Bianchi, narrando que en el comienzo creyeron que repartir tareas para que cada aporte sus saberes previos sería el mejor puntapié. Sin embargo, tiempo después decidieron modificar esa dinámica, para que todas aprendan todo el proceso de producción y participen también del proceso organizativo.    

El proceso de aprendizaje «nos saca de los lugares de comodidad”, explicó Marisa y contó también que a un afiche que instruía sobre la producción de un mueble desde cero, le sumaron otros saberes construidos como somos sobrevivientes, no víctimas y sí, sé, sí puedo. Además, señaló que la apuesta siempre fue a que “la toma de decisión sea colectiva y participativa y que la resolución de conflictos sea también un momento de aprendizaje”.

Políticas como el Banco de Herramientas le permitieron a la cooperativa, que hoy nuclea a 10 trabajadoras, crecer en activos y ampliar su capacidad productiva. Además, el proceso de aprendizaje se profundizó en la gestión de un curso del Centro de Formación Municipal, abierto a la comunidad, que se brinda en las instalaciones de Coopram.

“No solamente construimos en madera sino que nos construimos como personas en comunidad y como personas individuales. Cada una de nuestras historias empezó a cambiar, empezamos a cambiar nuestra forma de pensarnos en relación con el capitalismo, con cómo trabajamos las mujeres de acuerdo con lo que la sociedad pretende”, reflexionó Lali Reyes.  

La charla continuó con el aporte de estudiantes, docentes y trabajadoras de otras cooperativas. Esta disponible para ver completa en el canal de youtube Educ. UNLu.

Podes comunicarte y conocer el trabajo en madera reciclada de Coopram en este link.

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