Foto: Agustín Bordignon

Este jueves 29 de agosto se presentó en la UNLu el «Protocolo de procedimientos ante situaciones de violencia de géneros». Elaborado por la Mesa local de violencia familiar brinda información sobre las violencias y los procesos de denuncias, intervención y atención.

El último informe realizado en junio por el “Observatorio de la violencia contra las mujeres” sobre la línea 144, línea telefónica Nacional destinada a brindar información, orientación, asesoramiento y contención a mujeres en situaciones de violencia, arrojó un total de más de 12 mil llamadas.

En esas estadísticas, 8 de cada 10 casos refieren a la modalidad de violencia doméstica y, en relación a ello, el informe agrega que en más de 8 de cada 10 denuncia las victimas sufren violencia por parte de su pareja o ex pareja. El protocolo refleja una cifra alarmante en cuanto a la situación que atraviesan las mujeres en la actualidad. Para el INDEC, en marzo se registraron en nuestro país un total de 263 denuncias por día.

La Mesa local de violencia familiar forma parte de un programa intersectorial, enmarcado en el Sistema Integrado Provincial (SIP). El mismo busca “establecer ejes de articulación entre los actores de la comunidad construyendo modalidades de abordaje integrales”. En este sentido, uno de los objetivos específicos de dichos organismos es la confección de protocolos de registros y de actuación.

En nuestra ciudad, el documento ha sido trabajado de manera conjunta entre espacios formales y no formales. El mismo, entendido como una herramienta técnica-conceptual, ha sido producido para el abordaje de situaciones de violencia de género “hacia mujeres y personas que se auto perciban como tal, mayores de 18 años”.

En relación a sus fundamentos, y sobre la problemática puntual en la que se encuentra enmarcado, en una de sus páginas explicita: “En la actualidad gracias al movimiento feminista y la lucha llevada adelante durante décadas ha tomado gran visibilidad, instalando el tema en la agenda pública y gubernamental. Por ello, es fundamental contar con herramientas que propicien una pertinente y efectiva intervención, entendiendo que el compromiso de cada espacio es sumamente importante”.

Además de un marco conceptual, donde se plantea de qué hablamos cuando hablamos de violencia de género y desarrollar el ciclo de la misma, lo que ofrece a la comunidad es una serie de anexos relacionados a cuestiones meramente burocráticas; se socializa el procedimiento de la toma de denuncias y su ingreso al Juzgado de Paz como así también las diferentes líneas de intervención y atención.

La incógnita que emerge a partir de este documento es cuál sera el modo de abordaje para la ejecución de políticas públicas en pos de erradicar dicha problemática con un presupuesto casi imperceptible. Así lo resaltó María Eugenia Giorgio, trabajadora del Área de Salud Ocupacional de la UNLu y participante de la Mesa local en su representación: “Hay que seguir insistiendo para dar las discusiones, para armar estrategias de acción. Es seguir exigiendo un presupuesto específico para género pero además seguir participando e involucrándose”.

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