A 100 años del nacimiento del autor, Ladran Sancho realiza un viaje al pasado para conocer las discusiones de la época, las influencias del guionista y la importancia de El Eternauta en esta entrevista a Miguel Foncueva.

«El Eternauta comenzó siendo un cuento corto, de apenas 70 cuadros. Luego se transformó en una larga historia, una suerte de adaptación del tema Robinson Crusoe. Me fascinaba la idea de una familia que quedaba sola en el mundo, rodeada de muerte y de un enemigo ignorado e inalcanzable. Pensé en mí mismo, en mi familia, aislados en nuestro chalet y comencé a plantearme preguntas».

Así explicó el autor, Héctor Germán Oesterheld, el nacimiento de una de las historietas más difundidas en la cultura argentina. Y sin dudas, la obra imprescindible de cualquier degustador de la historia de este país.

Oesterheld se acercó a la política a partir de sus guiones, los pasos se transformaron en saltos y para la década del ’70 formó parte de Montoneros hasta su secuestro y desaparición (junto a sus cuatro hijas y sus dos yernos) por parte de la dictadura cívico militar.

Miguel Foncueva conoce los pormenores del autor y de su obra. Fue coordinador del Concurso Nacional de Historietas en la Biblioteca Nacional y homenajea en sus libros y sus aventuras artísticas al autor de El Eternauta.

Es el creador de monumento gigante que recuerda a la historieta, una muestra itinerante y dos libros dedicados a su obra. El último se titula “Una cita con el futuro, Oesterheld, memorias de un navegante del porvenir” y fue presentado en la Feria del Libro infantil y juvenil de La Plata.

En esta ocasión, Miguel nos guía en la aventura de viajar al pasado pero también al futuro.

-¿Por qué la juventud debe conocer a Oesterheld y leer El Eternauta?

-Porque es uno de los más importantes escritores latinoamericanos. De la envergadura de Jorge Amado, Pablo Neruda, Gabriel García Márquez. Y a nivel mundial se destaca muchísimo. Ya desde la década del ’50. Y El Eternauta es una realidad bien documentada del imaginario y la fantasía que te transporta. Es una historieta que bien podría ser una novela, orientada en ese imaginario colectivo mundial que en ese momento (en los años ’50) se establecía. Me refiero a la invasión extraterrestre y la era nuclear. En el año 1957 por las bombas atómicas que se arrojaban en el mundo y las pruebas nucleares tanto por Inglaterra, Francia, el mundo estaba conmocionado y se realizan foros por la paz para detener estas acciones. El comienzo del Eternauta ya está hablando de estos vientos dominantes.

-Al conocer el contexto de producción del autor la obra artística es también un ejemplo de coraje político. ¿Qué podrías señalar de aquellos años en los que fue escrito y publicado El Eternauta?

-Yo creo que hay una distorsión política de algunos con respecto a Oesterheld y su obra. Él tiene algo descollante, yo digo que se anticipó tanto al ejercito boliviano como a la CIA y a Fidel Castro porque en octubre de 1967 matan al Che Guevara y él se adelanta porque escribe su propia versión del diario en el 68 y supongo que el guión ya lo estaría escribiendo un año antes. Hay toda una disputa por tener ese diario del Che y Fidel Castro no lo consigue hasta marzo o junio de 1968 y Oesterheld se adelanta y publica esto. Yo tengo la revista original y en su momento fue secuestrado de los quioscos y lo sacaron de circulación. Los dibujos fueron quemados. Bueno, en ese momento cuando pasa esto a Oesterheld lo llaman de la embajada de Estados Unidos para ver si quería escribir sobre personajes estadounidense pero se niega. Ya en esa época tenía un sentido latinoamericanista.

Quizá por la relevancia política se pierde de vista que Oesterheld comenzó con cuentos infantiles

-Si, son reconocidos en el mundo ya desde la década del ’50. Hay uno que se destaca mucho que es «Gatito». En el primer capítulo está el protagonista apoyado sobre una ventana mirando como afuera corren sus amiguitos los ratoncitos Gordonsol y Parmesano. Y los corre el capitán de la corte del rey Panza, Renegundo. Los corre porque se los acusa de robar un queso y Gatito sale en defensa de ellos porque sabe que fue el capitán quien robó. Así hay una cantidad inmensurable de cuentos al igual que la revista de historietas Hora Cero que fueron publicadas simultáneamente en varios países.

-Por tu último, ¿Que vamos a encontrar en tu último libro?

-Yo traté de hacer hincapié en su vida y su obra. Documentada con mucho material que a lo largo de 20 años vengo recopilando. Tengo una muestra muy grande que lleva más de 20 exposiciones desde que comencé en la Biblioteca Nacional en el año 2007 y por último y también con respecto a los cuentos infantiles trato de rescatar algo que dicen en las introducciones de los cuentos que encontré en Brasil: «Tienen mucha dulzura y ternura».

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