Foto: Victoria Nordenstahl.

La pyme ubicada en el barrio San Bernardo está paralizada por un reclamo sindical. «Están pagando mal, fuera de término y cuando reclamás, pasa esto», le comentó a Ladran Sancho el trabajador suspendido.

Se destapó la olla. «Mauricio Brecha, dueño de Lácteos Luján. Buscado por hostigamiento y estafa a sus trabajadores», decía uno de los carteles que acompañaban el reclamo del sindicato lechero, en solidaridad con un trabajador que fue suspendido por cinco días por reclamar lo que le corresponde.

Lácteos Luján es una pequeña pyme que funciona en el barrio San Bernardo y que produce y comercializa quesos y muzzarella.

En la mañana de este martes se encontró con un fuerte reclamo, luego de que uno de los trabajadores se cansó de la explotación, se plantó: «Hace rato que me vienen hostigando. Están pagando mal, fuera de término, te esclavizan y cuando reclamás, pasa esto. Llega un momento que uno se cansa. Hace tres años que estoy y la semana pasada me bancarizaron. A mí no me gusta esta situación pero no queda otra», le comentó a Ladran Sancho el laburante suspendido.


Heber Ríos, Secretario General de ATILRA seccional Rodríguez, sostuvo que «hace tres años que venimos teniendo conflicto con un compañero, que en una de las inspecciones que realizamos detectamos que estaba trabajando de forma irregular. Blanqueamos a ese compañero y comenzaron a perseguirlo. Logramos hace muy poco tiempo bancarizarlo, porque le venían pagando de forma irregular y diferenciada con el resto de sus compañeros».

Remarcó que «hicimos la denuncia por la discriminación que sufre, en dos oportunidades lo despidieron y lo volvimos a reincorporar, porque lo despiden sin ningún motivo, y esta última oportunidad no le pagaron el salario, venían retrasados con el aguinaldo y en reclamo el martes de la semana pasada fichó, pero no trabajó. Automáticamente al otro día le mandaron una carta documento suspendiéndolo por cinco días, por no cumplir con sus obligaciones.

Además de no cobrar en tiempo y forma, el sindicalista marcó la persecución y el desgate: «Está reclamando lo justo, que le abonen el salario, lo persiguen para cansarlo, para que renuncie y se vaya. Hasta le propusieron un arreglo, pero lo que él quiere es laburar y laburar tranquilo».

Ríos fue tajante y sostuvo que se van a quedar en la planta, hasta que se regularice la situación: «Lo que argumenta el empresario es que la situación de la empresa no tiene rentabilidad. Uno es consciente lo que están viviendo las pequeñas empresas, pero sabemos que lo que él produce en esta planta le produce rentabilidad. Tienen una producción de acuerdo a la cantidad de trabajadores, que tranquilamente le pueden pagar el salario de convenio. Nos vamos a quedar acá porque acá hay una persecución, por estar afiliado a la organización sindical».

 

 

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