El Centro Cultural y Social José Artigas inició su recorrido en la venta de productos de la economía popular y agroecológica, tras varios meses de trabajo para instalar su comercializadora. «Los cambios reales ocurren cuando el consumidor pide algo distinto. Si no sabe que existe tampoco se puede exigir que cambie».

Con el objetivo de fomentar el trabajo cooperativo en productos, insumos y alimentos de la economía popular y social producida sin explotación animal, vegetal o humana, el Centro Cultural y Social José Artigas abre sus puertas para ofrecer productos de la economía popular y social, y alimentos agroecológicos.

De martes a viernes a partir de las 9:00 y hasta las 13:00, en Mitre 846, el centro cultural impulsa la comercialización de productos provenientes de pequeños productores y/o fábricas recuperadas con precios accesibles, de igual o menor valor que en los supermercados.

La iniciativa deviene del proyecto Fortaleciendo tramas. Entre la cultura popular y la economía social, presentado a fin de 2016 en la convocatoria Cooperativismo y Universidad, promovido por la Secretaría de Políticas Universitarias de la UNLu y dependiente del Ministerio de Educación.

Para instalar la comercializadora, el Artigas pasó durante tres meses por un proceso de refacciones en su sede, el cual ya está finalizado y dispuesto para emprender esta nueva tarea que contempla la creación de puestos de trabajo a futuro.

Foto: Victoria Nordenstahl

Por el momento ofrecen productos de varios puntos del país, a los que con el tiempo sumarán mayor variedad. Algunos de los que ya están disponibles son yerba de la Cooperativa Agropecuaria Forestal de Misiones; té, vino y condimentos de Crece desde el pie, traídos desde Mendoza. Además hay néctares de frutas, mermeladas, tomates enteros y triturados, y ajos en vinagre de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST) de Mendoza.

Completan la oferta mermeladas, morrones, berenjenas al escabeche y ajíes en vinagre de Kichari Huasi, traídos desde Hurlingham. Harina, arvejas y lentejas de la Chacra Monteflore de Santa Fe; dulce de leche, queso cremoso y ricota de la Cooperativa La Salamandra, y riñoneras, morrales y bolsos del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD).

Foto: Victoria Nordenstahl

Nadia Sakellaropoulos, Javier Di Matteo, y Juan Antonini son especializados en la materia y los encargados de garantizar el funcionamiento de la comercializadora. Nadia es ingeniera agrónoma recibida en la Universidad Nacional de Luján y es la encargada de llevar adelante el proyecto. «Los cambios reales ocurren cuando el consumidor pide algo distinto entonces si el consumidor no sabe que existe tampoco se puede exigir que cambie. Es como circular», expresó.

Nadia tiene mucha experiencia ya que, como parte de su tesis universitaria, trabajó con las y los productores de verduras agroecológicas de la Colonia Agrícola 20 de Abril que funciona en el ex Instituto Ramayón, contribuyendo con su investigación a la labor de los trabajadores. Ahora ayuda a productores junto con los integrantes del Artigas, a hacer una transición agroecológica.

«La pata más débil en lo que se refiere a lo no convencional, es la comercialización. Entonces es todo un gran problema porque muchos tienen la intención de dejar de usar químicos, sobre todo en la parte hortícola pero, ¿y después qué hacen con todo eso?», problematizó la ingeniera.

A partir de ello, la comercializadora propone que la comunidad acceda a productos saludables y con un proceso de producción libre de químicos. «Mayormente la parte orgánica agroecológica terminaba siendo de acceso sólo para un grupo socioeconómico y la idea de esto es que no sea así. Que cualquiera pueda acceder a algo de buena calidad y que se fomente el trabajo», finalizó.

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