abril 13, 2024
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Comedores en emergencia: “Los alimentos no alcanzan y las cocinas no dan abasto”

En medio de una crisis económica que golpea a los sectores más vulnerables, Ana, Alejandra, Stella y Silvia cuentan como se las arreglan a diario, para que ninguna familia se quede sin comer.

En medio de una crisis económica y social que golpea cada vez más fuerte a los más vulnerables, la situación de los comedores y merenderos de todo el país es crítica, luego de que el gobierno nacional suspendiera la entrega de alimentos, hasta la actualidad. Es así que, quienes llevan adelante estos espacios de asistencia alimentaria a vecinos y vecinas, vienen haciendo malabares para poder transformar cantidades insuficientes de mercadería para llenar las ollas y darles de comer a cientos de familias a diario.

Desde que asumió el presidente Javier Milei se dejó de enviar la mercadería a los comedores, que la última ración la recibieron de la gestión anterior, en noviembre de 2023. De esta manera, atravesadas por la angustia y la necesidad de la gente, las mujeres que atienden los comedores en nuestra ciudad exigen al gobierno que escuche sus reclamos y que vuelva a enviar la mercadería, que sirve para asistir en tiempos fuleros.

En la calle Darwin, entre Corrientes y Misiones, en el barrio Villa del Parque, funciona el comedor y merendero “Haciendo Futuro”, que lleva adelante Stella Silva, junto a la ayuda del director de la Escuela Nº 2, Mauricio Palacio, Javier Molina, vecino que acerca donaciones, Javier Crosta, Cristina González, compañera de Stella y Marta Casco, una abuela que da una mano en la cocina, preparando la merienda.

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Iniciaron luego de la pandemia con apoyo escolar, mientras que por la necesidad alimentaria de pibes y pibas del barrio decidieron empezar a brindarles un plato de comida, siendo 40 personas que asistían al comedor desde un principio. Debido a la situación actual, en los últimos meses paso a funcionar como merendero para unos 15 pibes, que todos los días se acercan por una taza de leche: los domingos, además, se entregan meriendas a todas las familias que se acercan, que llegan a ser 180 personas.

Si bien la situación es compleja, Stella cuenta que “se nos complica mucho, pero venimos resistiendo. Ahora la situación nos está superando: hay registro de 180 personas, pero hay más todavía que no están registrados, pero aún así les doy de comer. Si vienen y no están anotados yo les doy igual, no les puedo decir que no. Trato de brindar la leche igual a cada casa. Está sucediendo que varios vecinos de nuestro barrio se acercan a buscar la merienda por primera vez“.

Silvia López es referenta del comedor y merendero Los Pibes, del Barrio San Jorge, que no solo colabora con vecinos y vecinas del barrio con la asistencia alimentaria, sino que además brinda diferentes talleres, como los de folclore y guitarra y apoyo escolar. En la actualidad, son unas 365 personas las que llegan hasta el comedor los martes y jueves para recibir una vianda con la cena, mientras que los lunes y miércoles garantizan, por ahora, una taza de leche y algo dulce para compartir.

“La demanda viene aumentando estos últimos meses. Venimos sufriendo los recortes y lamentablemente, esto se va empezar a ver cada vez más. La necesidad se ve en la calle, en las filas de entregas de viandas escuchamos a los vecinos y nos cuentan como viven el día a día. Hay muchas familias que se están quedando sin trabajo y el estrés que genera no poder sostener las 4 principales comidas del día es muy duro“, cuenta Silvia, que ya no sabe como hacer para estirar lo poco que le queda.

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En el comedor y merendero El Grillo, del barrio Villa del Parque, se entrega la merienda dos veces por semana y la cena una vez a la semana. En la actualidad, son unas 102 familias las que asisten a diario por un plato de comida, más de 350 personas, aunque el número se vio acrecentado en las últimas semanas y con el correr de los días la demanda es mayor.

Alejandra Vermúdes es referenta del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), y quien se encarga de coordinar los espacios de asistencia alimentaria con los que cuenta el movimiento social, para que ningún vecino y vecina se quede sin comida. Viene siendo tarea difícil, ya que al igual que los demás comedores, desde nación no han recibido mercadería.

-¿Aumentó la demanda en los últimos meses?

-Lamentablemente sí. Todas las semanas aparecen familias nuevas. Tuvimos que implementar una dinámica que no nos gusta, pero que es la de tomar asistencia: Si una familia falta más de dos veces a buscar la comida y si no se avisa, se lo saca de la lista, para poder darle lugar a otro y así viene funcionando. No es la mejor opción, pero los alimentos no alcanzan y las cocinas no dan a basto.

-¿No han recibido asistencia del gobierno nacional en esta nueva gestión?

-A nivel nacional, desde que asumió Javier Milei, se cortó todo tipo de asistencia. Teníamos una buena gestión anteriormente y eso no se pudo dar aún con el nuevo gobierno. A nivel local, dentro de todo, es buena la gestión. Tenemos nuestras diferencias, pero venimos bien. En estos días nos vamos a juntar, para ajustar algunas cosas. Hoy el municipio nos da más recursos que el Estado nacional. Lamentablemente, nación nos sacó los alimentos y no nos renueva convenios, estamos en plan de lucha para revertir esto, con la comida de los pibes no se juega.

Alejandra Vermúdes, referenta del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).

-¿Cómo están viendo el panorama?

-Yo no veo que se venga nada bueno. Aumenta todo día a día, pero los salarios siguen siendo bajos. El salario mínimo vital y móvil es una locura, viven en Marte estos tipos. Ya empezaron a haber recortes en en fábricas y ni hablar los changarines. Estos despreciables se creen que con una Asignación Universal por Hijo o una Alimentar tenés todo resuelto. Esto preocupa, si no hay un plato de comida en la mesa, uno no puede estar tranquilo y la situación va a empeorar, no a mejorar.

Ana Campos atiende un comedor que funciona en la iglesia cristiana, en la calle Storni y Che Guevara, en donde unas 50 familias asisten por un plato de comida o para buscar una taza de leche. Al igual que los demás espacios, la demanda es cada vez más grande y la comida no alcanza para asistir a todos los vecinos y vecinas que se acercan.

“Quizás hay un día en el que no hago comedor, pero me escriben a mí para pedirme un paquete de yerba o azúcar o fideo. Antes la gente no te venía a pedir, hoy si y preguntan los días del comedor. Hay más demanda de chicos, familias, de todo”, cuenta con angustia.

Ana no es ajena al recorte que han sufrido los comedores y merenderos y desde Nación no entregan la mercadería desde noviembre del 2023: “Estoy con pocos insumos, poca mercadería. Pertenezco a una organización que se llama “La Dignidad” la cual colaboran, pero no estamos recibiendo ayuda ni de provincia ni de nación. Solamente municipal y es muy poca la mercadería”.

Ante la falta de respuestas por parte del gobierno nacional, este lunes 18 de marzo se realizará en el obelisco y en diferentes puntos del país, una jornada nacional que impulsa la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), que lleva como consigna “El hambre es el límite”, para volver a exigirle al Estado que escuche los reclamos, para que las ollas dejen de estar vacías.

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