febrero 26, 2024
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Centro Tecnológico Shitsuke, un laboratorio con trayectoria internacional

Este miércoles falleció Ángel Cirocco, director del Centro Tecnológico Shitsuke de Luján. Recordamos en esta nota su pasión por la empresa y la defensa de la industria nacional.

Durante los años 90, Ángel Cirocco trabajó en normalizar y establecer criterios mínimos de calidad internacional en los sectores de energía eléctrica, elementos de protección personal, juguetes, cemento para la construcción y artefactos a gas.

Desde 1998, lideró Shitsuke, siendo un laboratorio que actúa como agente tecnológico Nacional en distintos ámbitos regulados del comercio. Dedicó buena parte de su vida a desarrollar diversas medidas que protegieran a la industria nacional de las importaciones indiscriminadas. Durante años trabajó en el proyecto libro blanco que presentó a varios funcionarios. Esta nota publicada en julio del 2021 busca compartir el pensamiento de Ángel Cirocco, fallecido este miércoles.

El Centro Tecnológico Shitsuke es una empresa de jerarquía internacional, el único laboratorio de toda Latinoamérica que certifica esquemas de evaluación del sistema de conformidad de la Comisión Electrotécnica Internacional (IEC) para equipos y componentes electrotécnicos.

Es un laboratorio destacado en ensayos de seguridad eléctrica, de elementos de protección personal, de productos electro médicos y de eficiencia energética para lámparas, lavarropas, balastos, televisores, cocinas de microondas, termo tanques eléctricos y termo tanques a gas, ventiladores de pie, ventiladores de techo, motores y bombas de agua.

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En el último tiempo, en búsqueda de una solución a la falta de oxígeno grado médico, el Centro Tecnológico Shitsuke diseñó junto con Municipalidad de Luján e industriales locales una propuesta de un prototipo de planta para la producción de oxígeno.

Desde 1998, por desprendimiento del LEDE-SIECIT de la Universidad Nacional de la Plata, Shitsuke opera como actante tecnológico Nacional en distintos ámbitos regulados del comercio.

Para conocer más del Centro Tecnológico Shitsuke, Ladran Sancho dialogó con su director general, Ángel Cirocco, especialista en gestión de la tecnología y la innovación.

—¿Cómo arrancaste en este proyecto?

—Desde muy chico estuve vinculado a los procesos productivos, a principios de los 90 me independizo y abro una fabrica de cables en Luján. Arranque en Capitán Soldati porque me habían prestado un galpón. Tenía dos trabajos, porque no lograba mantenerme con el primer emprendimiento. Aguanté 5 años, no le pude vender cable normalizado a nadie, solamente a los sectores administrados, y tuve que cerrarla. Nadie compraba un cable con 24 alambres de cobre, en las ferreterías se vendía cables de 3. Esos productos eran muy fácil de que se incendien.

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—¿Eso te despertó la idea de qué en Argentina se establezcan criterios de normalización de productos?

—Esa experiencia me motivó a trabajar en criterios mínimos técnicos sobre estos elementos. Se trabajó bastante con universidades nacionales hasta que el decano de ingeniería de la Universidad de La Plata entendió que hacía falta una regulación del sistema eléctrico y me invitó a trabajar con ellos.

—¿Cómo fue tu participación en la creación de reglamentos normativos para sectores de la industria argentina?

—Cuando me invitaron a participar en la Universidad de La Plata, vendí la fabrica de cable y compre instrumental para trabajar con ellos. Ahí surgió la necesidad de hablar con funcionarios públicos. En ese momento estaba Menem, el secretario de Energía e Industria era Alieto Guadagni, conocido del decano de la facultad. Hablamos con él para regular y establecer criterios. Planteamos que la gente se estaba muriendo y se les estaba prendiendo fuego las casas.

—¿Cómo fue esa experiencia?

—Para convencerlos de qué era necesario, tuvimos que investigar en hospitales y cuarteles de bomberos el impacto social que tenían los elementos eléctricos. Fue impresionante, en 10 días conseguimos miles de casos de fallecidos. Le demostramos eso y nos permitió que elaboremos proyectos de normalización para los sectores que más daños generaba la falta de criterios. En un gobierno neoliberal como el de Menem industrializar era una mala palabra. Esos proyectos duran hasta el día de hoy, eso demuestra que los modelos que hicimos son coherentes.

—¿Qué sectores se normalizaron con ese proyecto?

—Pudimos normalizar y establecer criterios mínimos de calidad internacional en los sectores de eléctrica, elementos de protección personal, juguetes, cemento para la construcción y artefactos a gas. Nosotros pensábamos que el sistema de control de estos productos sea hecho por el Estado, por universidades nacionales.

—¿Allí surgió la posibilidad del Centro Tecnológico Shitsuke?

—El control por parte del Estado no funcionó, no se cumplían con los tiempos para la certificación. Ese atraso que tenían para certificar generó una presión de la mayoría de las embajadas del mundo. Ahí surgió la propuesta que entren privados para que certifiquen. Se generó erróneamente una resolución de criterios, entraron privados que eran importadores. Hoy tenemos controladores que se rigen únicamente por el mercado.

Con el marco legal se establecen condiciones para que organismos privados operen en el sistema regulado. Esta nueva reglamentación, posibilita que las actividades individuales destinada a la implementación de un sistema para la evaluación de la conformidad, surgió el Centro Tecnológico Shitsuke.

—¿Arrancaste solo con este laboratorio?

—Empecé solo con el Centro. No me daba, hacía un ensayo por semana. Pasé por la escuela Industrial, y lo invité a Ignacio Spinacci a participar y colaborador. Me acompañó durante los primeros cuatro años. De a poco fuimos incorporando más gente y hoy somos cerca de 40 personas trabajando. Hoy somos multidisciplinarios, nos toca hacer ensayos de varios productos.

—¿Por qué elegiste el nombre Shitsuke?

—Es una filosofía. Significa disciplina y hacer las cosas bien desde el principio. Eso es lo que la palabra significa en japonés.

En 1997, el Centro Shitsuke presentó formalmente su solicitud para su inclusión como laboratorio de IEC-IECEE, pero recién en el 2002 y de la mano de IRAM, pudo cumplir ese importante objetivo, para operar como actante tecnológico internacional IEC-IECEE.

—¿Es uno de los logros más importantes estar certificados por el IEC?

—Yo siempre quise jugar en la cresta de la ola. Desde que era bombero y fui gerente técnico, siempre quise estar en lo más alto. En nuestra actividad quise ser el único laboratorio de Latinoamérica en certificar requisitos mínimos.

—¿Cómo surgió la posibilidad de ser recocidos a nivel internacional?

-Tomé contacto directo con la IEC diciendo que éramos un laboratorio de Argentina que queríamos ser miembros de ese sistema internacional. Ahí nos pusieron en contacto con el IRAM, porque es el órgano de normalización de Argentina. Eso fue en el 2002, y en el 2003 nos reconocen a 3 países: México, China y Argentina.

—¿Cómo impacta ser el único laboratorio de Latinoamérica?

—En el tiempo nos dio una penetración en el mercado. Nos nombran como laboratorio de certificación en varias licitaciones publicas internacionales. Nos han llamado desde México, Perú y Colombia. Una vez por año aparecemos en una licitación pública.

—¿Qué experiencia podés contar en relación con esto?

-En 2017, le dimos soporte técnico al gobierno de Evo Morales. La ISO -Organización internacional de Normalización- me mandó en una misión para darle soporte a Bolivia sobre cómo funcionan estos mecanismos. A partir de eso Bolivia empezó un proceso de industrialización gradual. Y no le está yendo para nada mal. Estuve en contacto con funcionarios del Ministerio de Industria de Bolivia.

—¿Cuál fue la prueba más extraña que tuvieron que hacer?

—Probamos un cajón de muertos. Durante un tiempo sucedió que una casa velatoria importante tuvo casos que, cuando levantaban el cajón, se les zafaban las manijas. Entonces hay una prueba que establece cuánto peso puede soportar una manija.

Ángel Cirocco y el Centro Tecnológico Shitsuke apuesta a un proyecto político para desarrollar la industria Argentina y con eso insertar productos de origen nacional al mercado mundial. Cirocco señala que es importante la normalización de productos para mejorar la calidad de vida de las personas, pero también para mejorar la economía argentina a través del ingreso de divisas extranjeras aumentando las exportaciones.

—¿De qué se trata el proyecto libro blanco que presentaste a varios funcionarios?

—Es un plan estratégico de prospectiva industrial en formato de libro blanco, para aportar  las técnicas convenientes y oportunas de utilizar la caja de herramientas de la OMC, para cuidar nuestros recursos, para el desarrollo industrial y como plataforma que permitirá alcanzar los estándares internacionales de producción que posibilitan exportaciones con alto agregado de valor.

—¿Cuál es el objetivo central de este plan estratégico?

—Se busca alcanzar mayor competitividad de la producción nacional con base en requisitos mínimos internacionales de seguridad y eficacia, como única condición para ingresar al marco del sistema multilateral de comercio, apuntalando el consumo interno para que naturalmente se activen las exportaciones de productos industrializados.

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