La revista Orsai presentó en la biblioteca Ameghino su proyecto web para el año que viene y sus integrantes contaron sobre la cocina de la producción cultural. Como cierre, Hernán Casciari compartió alguna de sus historias en el patio de la biblioteca.

“Estamos muy contentos y agradecidos que hayan venido. Me toca ser un poco el anfitrión a mí porque yo vivo en Luján, acá hay muchos amigos y caras conocidas”, abrió la presentación, Christian Basilis, jefe de redacción de la revista y socio del proyecto.

Orsai, la revista nacida en 2010 de la mano de dos amigos mercedinos desde España, brindó una mesa redonda organizada por la Biblioteca Ameghino sobre el trabajo realizado por las áreas en cada edición y presentó una nueva propuesta que contempla una versión web desde el 1 de enero de 2019. “Necesitamos además del papel una versión más vertiginosa, más histérica que pudiera ser un recipiente de cosas de actualidad más rabiosa”, describió el director editorial Hernan Casciari.

El equipo se replanteó la necesidad de complementar una versión más periódica con la revista actual. “Esta edición digital que está todavía en fase beta es lo que yo tenía ganas de presentar acá por primera vez antes de hacerlo en otro lado, que es nuestra región, nuestro confort, donde vive el cincuenta por ciento de este staff”.

“Empecé a escribir en un blog las sensaciones de estar en otro lado. Y a ese blog le puse Orsai porque encontré una metáfora. A veces pasa en el fútbol que el delantero sospecha que hizo un gol y sale a festejar contra el banderín del corner. Corre sin darse cuenta que a sus espaldas el juez de línea levantó la bandera porque era orsai. Esos siete segundos que el delantero corre y es el único que está festejando porque todo el mundo en la cancha sabe que fue orsai, esos siete segundos de humillación personal es ser un inmigrante. Es lo que siente cualquiera cuando llega a Europa y supone que tocó el cielo con las manos y es el último orejón del tarro en ese momento”, explicó el director.

La revista, que está por publicar su número 20, se mantiene sin publicidad y gracias a sus lectores. “Hay muy pocas revistas en todo el mundo que pueden mantenerse vivas sin que haya empresas, Estados o fundaciones que decidan hasta cuándo se puede hacer esa revista. La ausencia de la publicidad para nosotros es un sello, es lo que somos, somos un medio que realmente puede escribir o pedir el informe o el contenido que quiera”.

Foto: Ladran Sancho

“Todas esas revistas lo que hacen es desear ese medio de comunicación. Lo que intentamos hacer es que esté buenísimo, que tenga los mejores cuentos, las mejores crónicas periodísticas, la mejor ilustración, el mejor papel del que se dispone dentro de un mercado específico, que pueda decirse que está hecha cada página con muchísimo cariño y amor. Para que eso ocurra están ellos”, expresó Casciari. El equipo lo completa Margarita Monjardin en dirección de arte, Josefina Licitra en edición y Martín Castegnet en traducciones y edición.

Mientras algunas de las producciones artísticas que conserva la revista eran proyectadas, Margarita Monjardin recorrió su trabajo de edición en conjunto con los ilustradores. “Lo primero que hago es leer y para eso es imposible no disfrutar esa lectura, y tratar de meterse y encontrar cuál es el alma de lo que el autor quiera transmitir. No se trabaja desde lo literal porque es imposible sino que es encontrarle el alma a la voz de ese autor. Y eso es lindísimo, y a partir de ahí hacer una búsqueda”.

Del mismo modo, Josefina Licitra compartió el modo que lleva adelante las conversaciones interna con los autores, un momento de ida y vuelta con los escritores y la implicancia de un trabajo colectivo entre el autor y las otras áreas en el contexto de una revista que tiene una línea editorial y que aunque respeta sus voces también interviene.

“Mi trabajo es respetar la voz del autor en el caso de que la tenga. Una voz quiere decir que uno pueda leer un texto y saber que lo escribió incluso si ese texto no llevara la firma. Esa voz hay que mantenerla pero a su vez el texto puede tener algún problema de estructura. Trabajamos con autores flexibilizados que tienen 80 trabajos a la vez y a veces entregan textos que tienen que trabajarse un poco más”.

Foto: Julieta Brancatto

La comunidad Orsai es la que mantiene cada edición, su creación lleva larga data, cuando Hernán Casciari escribía un blog, y mantenía una relación semanal con sus lectores. Pero la ausencia de publicidad no es lo único que da identidad a la revista. “Queríamos que fuera muy gruesa, con textos largos, con ilustraciones buenísima, que estuvieran las mejores plumas del mundo pero también con voces completamente desconocidas. Conseguir buena calidad de texto y jugar con eso”.

Durante 3 años publicaron 16 números. En esa primera temporada las ediciones llegaban a muchos países del mundo, en varios continentes y su contenido combinaba temas y autores más diversos entre esas regiones a las que la revista llegaba. Luego de un parate de tres años, regresaron con la producción ya focalizada en Argentina. “Volvimos con la misma pasión y las mismas ganas con el agregado de que estamos haciendo una renovación completa de la página web”.

Foto: Julieta Brancatto

Para aceitar los motores de la propuesta en la web, durante estas semanas realizan un testeo con los lectores registrados. Así, desde enero integrarán al proyecto un contenido exclusivo para la versión digital de la revista pero no va a ser reemplazo de su versión en papel.

Luego de recorrer el camino de la revista y presentar el nuevo desafío que los encontrará trabajando el año que viene, el encuentro ingresó a su segunda etapa. Cambió de escenario, hacia el patio de la biblioteca para que los presentes reciban las historias de Casciari. Cuatro relatos que surgieron de su vida marcaron las risas y reflexiones para el público lujanense.

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