La relación Ejecutivo-Deliberativo merece un meme. El bloque de concejales de Cambiemos criticó a la propia gestión oficialista en la rendición de cuentas: «Se advierte la falta de criterio para la fijación inicial de las metas, que atenta contra una eficiente y eficaz gestión de gobierno», redactaron. El destino incierto de 70 palos y los  excesos por 93 millones, otros de los señalamientos entre ellos.

“Y esto no es todo, es lo mínimo. Hay cosas que se pueden entender, pero no se puede avalar cualquier cosa…”. Dos integrantes del bloque Cambiemos coincidieron. La cosa quedó ahí. Pero había empezado antes.

Desde la semana pasada teléfonos y cruces cara a cara se dieron en la previa al lunes de la rendición. Nadie quería quedar pegado a errores del Ejecutivo, tampoco era cómodo separarse de un modelo de gestión y, en este contexto, los equilibristas de las bancas se aferraron al bastón del silencio para no quedar expuestos a viva voz. Sin embargo, el despacho que firmaron Carlos Pedro Pérez (UCR) y Susana Busso (ex PRO, ahora cercana al armado UCR) señaló tres puntos que expusieron errores del Ejecutivo. El acto reflejo fue cubrirse donde lo mencionado en el despacho es «lo mínimo», en una especie de acuerdo de mal menor.

Lo concreto es que el propio despacho que redactó el bloque Cambiemos expone que “de la información obrante a fs. 447 se advierte que el saldo financiero de los recursos con afectación específica debió alcanzar la suma de $ 89.519.746,11, mientras que a fs. 321 se informa que la sumatoria final de recursos líquidos con que contaba el Municipio al 31 de diciembre de 2018 alcanzaba la suma de $ 18.432.838,42”. En criollo, son alrededor de 70 millones sin el destino afectado correspondiente, que no están o están donde no deben. La denuncia es del propio bloque oficialista. En el fondo, coinciden con la pregunta que había hecho la oposición (¿Dónde están los 70 millones?), aunque con las sutilezas del caso.

En otros de los párrafos, el oficialismo le habla al oficialismo y le dice que “del análisis de tal documentación, se advierte la falta de criterio para la fijación inicial de las metas, como así también la nada convincente explicación sobre los incumplimientos, ya que las razones giran en torno de argumentos como “la meta debe reprogramarse”, o “no se cuenta con personal para realizar la tarea”, o también “la actividad no corresponde a este área” o “no es posible calcular la meta”; que ello atenta contra una eficiente y eficaz gestión de gobierno, generando situaciones poco previsibles y de difícil resolución sobre la marcha”. Segundos afuera, los de afuera son de palo, o el decorado se calla. A libre elección.

Otra crítica de Cambiemos para Cambiemos es que “a fs. 443 se advierte el monto final de todas las economías producidas durante el ejercicio, alcanzando la suma de $ 166.979.818,83, mientras que a fs.576 se expone el monto final de los excesos incurridos, cuyo importe se eleva a la suma de $ 260.320.810,38, resultando entonces de la comparación de ambas cifras, un exceso global ejecutado de $ 93.340.991,55, cuya autorización deberá ser decidida por este Cuerpo a través de una Ordenanza”. El Ejecutivo ya gastó 93 millones de más y el Deliberativo tiene que controlar y aprobar ese gasto. Un exceso lo tiene cualquiera, pero…

Luciani, Artero (h) y la contadora municipal estaban atentos a la ordenanza que enviaron anexada para salvar la extralimitación antes mencionada (los 93 millones, para la oposición; los 70 para Cambiemos). Casi con ironía, o con desesperación, el Ejecutivo mandó una ordenanza para aprobar excesos que todavía ni fueron revisados por el Deliberativo. Es decir, pidió al HCD que lo aprueben en la sesión del lunes, sin más miramientos. Aquí está el cambio de Cambiemos primer piso, ya que se quitó la ordenanza enviada desde Cambiemos planta baja. Esto se hizo por profundas diferencias entre funcionarios y concejales. Primero por no querer aceptar gastos -de movida- sin debida justificación, pero también por rencillas que llegan hasta el comportamiento de la contadora en el caso Quarenta. Todo se paga.

Desde la banca, Carlos Pedro matizó y habló de errores que “por nuestra honestidad intelectual no vamos a dejar pasar, no importa de qué color seamos o al partido político que pertenecernos. No significa que subrayando lo que está mal no haya muchas cosas más positivas y es por eso que aprobamos la gestión 2018 del intendente Luciani».

En una semana donde la agenda tiene la confirmación de la Unión Vecinal con candidata y la continuidad de reuniones de cara la conformación de las alianzas entre UV, UCR y PRO, lo de la sesión extraordinaria fue una leve exhibición de dientes. Un gesto para entendidos, pero nada menor: la bancada oficial, con la presidencia radical y el peso determinante ante la salida de Héctor Artero, abrió los codos para marcar terreno. Ahora falta el vuelto del Ejecutivo.

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