Foto: Julieta Brancatto

La Defensoría de Géneros junto a la CORREPI regional Oeste recordaron y pidieron justicia por Belén Burgos, quien murió en un patrullero hace dos años. Días atrás se inauguró en el barrio Padre Varela, la plaza que lleva su nombre.

En el marco del 32 aniversario de la masacre de Budge, miembros de la CORREPI, la Defensoría de Géneros y familiares de Belén Burgos, recordaron a la joven que murió en 2017 cuando era trasladada en un patrullero, hecho que aún es objeto que varias investigaciones que por ahora no arrojaron resultados de parte de la fiscal Cordiviola.

La actividad tuvo por objeto visibilizar no sólo el caso de Belén sino todas las causas de gatillo fácil y de violencia institucional donde las fuerzas represivas están de por medio. Entre debates, momentos emotivos y consignas reivindicatorias, el encuentro encendió nuevamente el recuerdo de Belén y el pedido de justicia.

Natalia Pérez de la Defensoría de Género de Luján, explicó que “la idea de la actividad era poder seguir visibilizando luego de la puesta en valor de la placita por parte de los familiares y se nos ocurrió proponer esta jornada. Fue después de la inauguración, les habíamos preguntado si había estado CORREPI u otras organizaciones, sobre todo para que se le pueda ayudar a entender lo que pasó. Por qué se llevan adelante estas situaciones y darle un marco, ya que no es un caso aislado. Por lo tanto era pertinente plantear este encuentro, aprovechando también el contexto del día de la lucha contra la violencia institucional, por la masacre de Budge, que fue el ocho de mayo”.

Pérez detalló que el encuentro fue abierto a la comunidad y se realizó en el Merendero El Rinconcito, que está junto a la Placita Belén Burgos, y lo lleva adelante Graciela Cordero. “Ella viene apoyando esta lucha y haciendo mucho por la visibilización. En la charla estuvieron compañeras de CORREPI de la regional Oeste, referentes y referentas de organizaciones, vecinas y vecinos”.

Gracias a la diversidad de actores y actoras, el debate fue tomando intensidad e interés “porque se contaron diversos casos que se dieron en Luján, casos de gatillo fácil que no siempre salen a la luz. Lo más importante fue la intención de, además de una sentencia, lograr una conciencia política de lo que pasó con Belén. Lógicamente la familia pelea siempre por lograr una sentencia y condenar a los responsables materiales y los responsables políticos. Por eso es importante entender que es clave generar una conciencia social de lo que significan las fuerzas represivas para el Estado” sostuvo la referenta de la Defensoría de Géneros.

El recuerdo de Belén Burgos y su muerte, así como el recorrido por otras historias de víctimas fatales de la violencia institucional, «fue muy conmovedora, removió muchas cosas, porque además lo planteamos del plano feminista: hay una invisiblización de las mujeres como sujetas, qué les pasa a mujeres y disidencias, que también son víctimas de gatillo fácil en sus variantes, como lo es morir en las manos de las fuerzas represivas, atravesado incluso una situación de consumo como la de Belén. Ante esto, también se analizó el tratamiento que se le da desde el Estado, que es siempre una falta de respuesta, y cómo termina el disciplinamiento de las personas con estos problemas» completó Natalia Pérez.

Finalmente explicó que se acordó planificar una actividad para el 3 de junio en el marco de #NiUnaMenos, que tenga como eje el pedido de justicia; seguir motorizando el reclamo y comprometer a las organizaciones “porque Belén tiene que ser bandera de todes, este 3 de junio tiene que ser otro puntapié para contar lo que está pasando” concluyó.

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