Foto: Victoria Nordenstahl

Con la media sanción obtenida en la Cámara de Diputados, Ladran Sancho repasa los principales aportes y la opinión de productores locales.

Esta semana diputados avanzó con la media sanción a la Ley de Góndolas que propone regular la posición dominante de las grandes marcas de alimentos, bebidas, productos de higiene y limpieza en en los supermercados.

El proyecto de ley propone que una misma marca no puede ocupar más del 30 por ciento de la góndola en la que se ofrecen productos similares y que por espacio deben convivir no menos de 5 marcas. Al mismo tiempo estipula que el 25% debe ser destinado a la exhibición de productos de empresas nacionales.

En Luján, la norma favorecería a pequeños productores, cooperativas y proyectos autogestivos en condiciones de competir en el mercado con buenos precios y productos de calidad. El tejido productivo local es amplío y aunque los últimos años sufrieron fuertes golpes, hay sectores que conservan capacidad productiva como para desembarcar en supermercados.

Alcanza con un recorrido por cualquier super para identificar la repetición de marcas y la falta de ofrecimiento de productos locales. Con la media sanción en el Senado, la foto podría empezar a cambiar.

Por caso en la fabrica de dulce de leche, La Salamandra, recuperada por sus propios trabajadores ven con buenos ojos la iniciativa. Aunque actualmente no están abocados a la tarea de insertarse en supermercados analizan como positiva la iniciativa y aseguran que tienen capacidad productiva como para encarar un desafío semejante en un contexto más favorable.

La propuesta también incluye un espacio del 5% de la góndola reservada a productos de la agricultura familiar. Otro de los elementos que podría ser significativo en Luján donde se extiende la producción de la UTT en el ex Instituto Ramayón o la rama rural del Movimiento de Trabajadores Excluidos en Open Door y el barrio La Fraternidad en Rodríguez, además de las producciones familiares.

Foto: Julieta Brancatto

En ese sentido, Aime, integrante de MTE Rural expresó: «Es una gran conquista la media sanción para regular a los supermercados. Nosotros luchamos para dignificar la vida de los trabajadores de la economía popular y nos encontramos con que el trabajo de los productores es complicado porque tienen muchos problemas para poder comercializar y lo terminan haciendo a precios injustos. Esto agrava las condiciones de trabajo y de vida de quienes producen alimento».

Además, remarcó que sin la regulación del Estado la realidad apunta «contra la salud y el bolsillo del consumidor. Por eso esta Ley podría regular en beneficio del consumidor. Las cadenas son parte de la realidad y mucha gente va a consumir ahí. El 5% es un logro para nuestros compañeros que no encuentran mercado donde vender a precios justos».

A su vez, Sergio, productor rural en Open Door expresó que «es complicado organizar la comercialización de las frutas y verduras, y poder estar en supermercados grandes sería beneficioso para nosotros».

El productor recalcó que trabajan para intermediarios que ponen el precio y luego en el mercado: «El precio se triplica o cuatriplica y para nosotros está mal. Pagamos los alquileres, los remedios, las herramientas y no vemos esa plata. El intermediario hace el negocio con nuestro trabajo y vendría muy bien poder entrar con nuestros productos al supermercado».

«Ya no camine»: transparencia y precios justos

La frase que popularizó Lita de Lázzari en los ’90 explica el corazón del asunto del negocio en la relación productores, distribuidores y consumidores. En la libertad de mercado, cada quien ofrece como quiere y según el acuerdo con grandes proveedores. Para llegar a fin de mes, la presidenta honoraria de la Liga de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios recomendaba en televisión “camine, señora, camine”.

Del “camine, camine” al «googlé, googlé. En el caso de compras por internet los productos de menor costo deberán aparecer primeros en la visualización del usuario.

La Ley de Góndolas anuncia un giro en la cultura de la búsqueda del menor precio ya que estipula la transparencia de precios y que los productos más baratos aparezcan de forma fácil de identificar, a una altura equidistante entre el primero y último estante de la góndola.

Por último, de darse la media sanción que falta en el Senado para que el proyecto se transforme en ley, la medida alcanzará a grandes cadenas de supermercados, autoservicios, minoristas y mayoristas.

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