Foto: Julieta Brancatto

Pese a no contar con políticas públicas de apoyo, Luján es una ciudad generadora de grandes talentos deportivos. En esta nota Ladran Sancho te cuenta como se las arreglan los y las deportistas para poder cumplir sus sueños mientras hacen malabares para conseguir fondos y seguir en carrera.

Luján conformó en los últimos años un semillero de deportistas destacadas en diferentes disciplinas. Presentes en los escalones más altos en sus respectivas actividades, están quienes también tienen roce en el plano internacional. Pero, ¿cómo se financian los gastos de un deportista de élite? ¿Tienen ayuda por parte del Estado?

Cómo máximos exponentes del deporte Lujanense se puede mencionar a Sofía Poy Toccalino, volante de las Leonas, el seleccionado femenino de Hockey sobre césped; Francisco Delorenzi, central del Deportivo Cali, Franco Costa que está jugando en Nacional de Paraguay, Cristián Chimino que se desempeña en Patronato en la Superliga, entre otros de gran presente. Sin embargo existen dificultades a la hora de dar ese salto en la carrera de los deportistas, cuando hablamos de quienes practican disciplinas que no son tan «populares», como lo es el fútbol, el hockey o el tenis.

Candelaria Sequeira va a participar del Mundial de Canotaje en China, junto a Pilar Cava. Foto: Julieta Brancatto.

En nuestra ciudad también encontramos deportistas que consiguen la marca o clasifican a torneos muy importantes, que significan un gran salto en su carrera, pero que se tiene que autogestionar para poder cumplir sus objetivos. Actualmente podemos mencionar el caso de Candelaria Sequeira y Pilar Cava, que se encuentran representando al país y al Club Náutico El Timón en el Mundial de Canotaje en la modalidad Maratón, que se va a desarrollar entre el 17 y el 20 de octubre en Shaoxing, China.

«Está muy complicado, estoy tratando de conseguir algún apoyo, porque se hace difícil juntar la plata y más como está la economía hoy en día», comentaba Cava a Ladran Sancho, algunos meses antes de viajar rumbo al mundial.

Por el lado de Candelaria Sequeira, quien estaba becada por el ENARD (Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo), pudo conseguir algo de ayuda para solventar las concentraciones en Rosario, aunque para el mundial, junto a Cava, lograron juntar el dinero gracias al apoyo de sus familias, rifas, eventos, comercios amigos y el sacrificio de muchos que les dieron una mano: «El viaje a China lo tengo que pagar entero, porque no es un deporte olímpico y la federación no me ayuda», sostuvo Sequeira.

Otro de los ejemplos de una disciplina en crecimiento es el de Mariana Míguez, atleta de powerlifting, levantamiento de potencia, quien logró la clasificación al mundial que se va a realizar en noviembre en Florianópolis, Brasil. Aunque todavía no sabe si va a poder participar por razones económicas: «Por tratarse de un deporte amateur, todo lo que sale es de nuestro bolsillo. Con mucho esfuerzo logré la clasificación al mundial y lo que nos está impidiendo poder concretar esto es el tema económico. Estamos haciendo rifas, organizando un par de proyectos para ver si juntamos más plata, ayuda de amigos, de familiares y así vemos como costeamos los gastos del viaje, una inscripción que se paga allá en dólares, el hospedaje», sostuvo la atleta.

Foto: Julieta Brancatto.

Más allá de la ayuda de muchas personas estos atletas gastan el tiempo que debieran dedicarle al entrenamiento y la preparación en buscar ese respaldo: «La semana pasada debería haber arrancado con la planificación, pero esto te mantiene muy ocupado y te quita de lo importante. No tenemos nadie que se haya acercado, vamos a intentar llegar al municipio con una carta para ver si alguien nos puede dar una mano», remarcó Míguez.

Juan Gallo practica arquería y, al igual que los demás deportistas, los problemas económicos a la hora de solventar los gastos son una complicación: «Para que te des una idea, la docena de flechas, nada más, valen unos 450 dólares. El arco viene en partes. Por ejemplo, el mango me salió 900 dólares. Y las palas, que es lo que sostiene las cuerdas, están unos 700 dólares. El año pasado, cómo estaba en la selección, me ayudaba un poco la Secretaría de Deportes, pero como hicieron un recorte, están apoyando a muy pocas personas. Si no fuera por mi viejo yo no podría hacer este deporte», sostuvo el joven deportista.

Otro de los claros ejemplos de lo que significa autogestionarse para poder practicar profesionalmente un deporte es el de Sebastián «La Promesa» Papeschi. Si bien el púgil lujanense ahora está representado por la empresa Golden Boy de Óscar de la Hoya, los problemas económicos no le fueron ajenos en sus inicios: «Es complicado, porque todos los meses tenés que pagar las cuentas y se hace muy difícil. Estaría bueno poder conseguir cuando arrancás algún apoyo o sponsor que nos de una mano, pero es casi imposible», comentaba La Promesa, antes de conseguir nuevo mánager.

Los nombres siguen y las historias se repiten. Julieta Suárez en atletismo, Alma Córdoba que clasificó al mundial de Pádel que se disputará en España y tantos más que, de a poco, continúan avanzando en sus recorridos.

Aquí, como en cualquier otro lugar del mundo, el apoyo gubernamental al deporte y sus protagonistas es un elemento central a la hora de definir recorridos, crecimiento y resultados. En tiempos en los que la meritocracia se puso de moda, estos ejemplos demuestran que con el esfuerzo no es suficiente. El Estado debe garantizar que atletas se desarrollen y puedan competir; y si no hace, la comunidad debiera estar presente para recordárselo.

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