Vamos-Patria Grande hizo pública su posición de cara a las elecciones. Bajo la consigna bolivariana “Inventamos o erramos” intentan ofrecer una salida al empate de opciones peronistas. Tras pedir que Prince y Boto bajen sus candidaturas, reforzaron la idea de una sola lista donde estén todos y todas.

“Nuestra estrategia se basa en lograr que entre las principales fuerzas de la oposición tengamos acuerdo sobre tres cuestiones. Consideramos que estas tres cuestiones tienen el mismo nivel de importancia, y que hay chances de disputarle la elección a Cambiemos si en los próximos dos meses llegamos a acuerdos sobre las mismas”. Vamos-Patria Grande pide lugar. Si bien se venían armando cónclaves con diversos actores del campo Nacional y Popular hacia fin de 2018 e inicio de 2019, ahora su comunicado avanza en explicitar y sentar posturas de cara a octubre.

Con Simón Rodríguez bajo el brazo PG se sentó a la mesa de los galanes peronistas. La frase atrasa pero es potente y descriptiva. Cuestión de estilos, carta de presentación o impronta política, la plataforma electoral Vamos no solo parece arrimar aquello de la invención o el error; sino también la posta de “tomar lo bueno, dejar lo malo, imitar con juicio y, por lo que falte, inventar”, una frase reacondicionada que el formador de Bolivar decía en modo imperativo categórico.

En clave Luján, entonces, Vamos-Patria Grande se sentó con Miguel Prince y luego con Leonardo Boto, y en sendas mesas tiró la propuesta de lista única además del pedido para que se bajen ambas candidaturas. El plan es la generación de una nueva discusión con ciertos cuadros destacados y emergentes de los espacios que comandan los dos candidatos antes mencionados.

¿Y aceptaron bajarse? Como se dice una co, se dice la o: “Habrá unos que sí, habrá otros que no”. Por supuesto que más allá de las respuestas, sectores militantes y dirigentes  pertenecientes al peronismo tomaron la propuesta con mucho recaudo; otros con rechazo; y algunos hasta no le llevaron ni el apunte: “Nah, no tiene futuro”, descartó un hombre de la créme peroncha mientras su boca se ponía de costado.

En fin, si el proceso del peronismo está en reorganización, la etapa de la izquierda popular local –inserta obviamente en un proceso general- podría definirse como una reinvención permanente que se configura en ciclos políticos, éste úlitmo signado en AG y DG, antes de Grabois y después de Grabois.

Cierto es que podría sonar reduccionista o incompleto aunque explica, en gran parte, el nuevo encuadre de una participación en la política burguesa. Y que, en los manuales, debería ser con sus reglas, sus roscas, sus operaciones, sus punteros, sus consultores, sus –a decir de Grabois- workaholics: mujeres y hombres a disposición (y con obsesión) de armados estratégicos, técnicos y de gestión. Una maquinaria para ganar lo que se proponga, teniendo en cuenta el momento. Así, movimientismo quedaría por un lado y la plataforma electoral por otro.

La izquierda pop participó electoralmente y no reside allí la novedad, más cuando hasta opciones troskistas van por bancas hace tiempo. Discusión en blanco y negro aparte, la diferenciación está en los acuerdos, los actores y en la integración de una fuerza fuertemente identitaria dentro de los marcos peronistas. Y vaya (sí) novedad.

En el escenario local Patria identifica además que el oficialismo cuenta con dificultades pero asimismo con tranquilidad respecto a la estrategia para la próxima elección. “Su tranquilidad se basa, sobre todo, en que nadie saca los pies del plato, y saben que si no pasa nada fuera de lo esperable, lo más probable es que vuelvan a ganar las próximas elecciones a nivel local, más allá de la suerte de Cambiemos en la Provincia de Bs As y a nivel nacional, porque para que su gestión pierda, alguien tiene que estar en condiciones de ganar”, analizan.

En el comunicado de cara al Frente Patriótico que se imagina como salida por izquierda, la fuerza política local requiere “la construcción de una única lista que articule a las principales fuerzas de la oposición, compuesta por integrantes de los espacios que estén de acuerdo con las iniciativas de gobierno a priorizar, así como también con la lista que funcionaría de representación electoral de ese proyecto”. Ese es uno de los tres puntos a acordar.

“La necesidad de asumir públicamente, y por escrito, un compromiso ético y político de trabajo dentro de este acuerdo por los próximos cuatro años, como también el compromiso de dar un paso al costado y/o someterse a investigaciones de comprobarse faltas graves, usos del poder a favor de intereses personales”, por un lado y “un conjunto de iniciativas de gobierno a priorizar como urgentes, para sacar a Luján de su situación de atraso, abandono y desaprovechamiento de las ventajas comparativas que tiene como distrito”, por otro, son los restantes objetivos.

En definitiva, “no ha sido sencillo, pero el diálogo ha avanzado”, tal como describen. Puesto en un traductor la frase es una mezcla de fatiga y esperanza. Por ahora más no se puede pedir.

Mientras los muchachos y las muchachas se ordenan, Patria inventa con desfachatez. Quizá con la misma que alguna vez se sentaron a una mesa vecinalistas, radicales y amarillos del PRO. A la vista está que es cuestión de atreverse.

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