En el análisis que consta para la instalación de la termoeléctrica se tomó como “predio industrial” donde existen establecimientos educativos desde hace 10 años y con más de 500 niños y niñas. Además el informe expone tareas -ideadas en 2016- como “audiencia pública” e “información a la comunidad” que se negaron a usar. El texto oculta datos clave pero fue usado por las universidades para emitir opinión.

El Estudio de Impacto Ambiental realizado por HSE y Araucaria Energy, entregado al Ejecutivo y a las universidades para que emitan su opinión, es una de las salidas  con lo que Cambiemos intenta zafarse de las irregularidades que ostenta la termoeléctrica en Luján. Pero en la práctica resulta otro boomerang para el oficialismo.

El recorrido de atropellos empresariales, vía amenazas a concejales y con patotas en el Concejo; junto al incumplimiento de normativas y la falsa imagen de empresa responsable que se improvisó, generaron a estas alturas un lastre denso -propio de un relato armado y forzado- que se vuelve difícil de subsanar para quienes llegaron a hacer negocios a Luján sin miramientos. Tanto fue así que hace días, la empresa fue declarada “Persona Jurídica no grata en el Partido de Luján”.

Hay que mirar bien: un colegio en la vereda de enfrente

Con la insistencia de “sentarse a debatir”, el bloque que contiene a la UCR, la Unión Vecinal y el PRO, remarcó tiempo atrás que las instalaciones en cuestión “cumplen con toda la normativa nacional e internacional y no generan riesgos a su entorno ya que esto había sido corroborado por tres Universidades Nacionales”. Pero, ¿qué leyeron las universidades para decir esto? Por ejemplo, un estudio donde se esconde la existencia establecimientos educativos y viviendas cercanas.

El documento exhibe deficiencias en la aplicabilidad de las tareas que, en definitiva, fueron desmerecidas por Araucaria Energy y su controlante Stoneway Capital, quienes avanzaron a toda máquina entre las cuatro paredes de los despachos municipales, obviando el propio texto que confeccionó HSE, empresa contratada para tal fin.

“Es importante destacar que se deberá tener en cuenta la cercanía de viviendas existentes para minimizar los impactos asociados a causarse. En este sentido, se realizarán comunicaciones a la comunidad y en caso necesario, una audiencia pública para que los afectados puedan evacuar sus dudas y el proceso de instalación y funcionamiento de la Central sea realizado con el consentimiento de todas las partes involucradas“, marca el estudio. Ni comunicaciones, ni audiencia pública, ni consentimiento de las partes: Cambiemos, Araucaria y a la bolsa.

¡Ahí hay un colegio! HSE, la firma que hizo el estudio, y Araucaria Energy borraron la referencia y pusieron “predio industrial”.

En otros de los pasajes del escrito realizado por la empresa santafesina, se describe llamativamente a la zona como “distante a unos 4 kilómetros” de los primeros asentamientos de la localidad. Expone: “Como se puede observar en las imágenes siguientes, los asentamientos más cercanos a la Central son industriales, existiendo también asentamientos humanos de baja densidad como barrios privados, quedando a una distancia prudencial de los mismos en las condiciones actuales, igualmente es posible esperar ampliaciones de los mismos que ocasionen que la Central produzca afectaciones negativas a la calidad de vida de las poblaciones cercanas…”.

Nula referencia se hace al colegio New Zealand Pacific School que está desde 2007 con su jardín de infante y donde además sumó Jardín Maternal, Escuela Primaria y Escuela Secundaria en los últimos años.  En una de sus tantas fotos, el trabajo indica que “el predio pertenece a una industria” y está acompañado con el mapa de la parcela vacía donde, en realidad, está el colegio.

Tampoco se menciona a los barrios que se encuentran en la influencia directa, los cuales están muchos más próximos a los “4 kilómetros” argumentados y con más uso que el citado en el estudio.

En todas las imágenes del tan mentado Estudio de Impacto Ambiental, se borraron las referencias y no existe tal establecimiento educativo que se encuentra a menos de 400 metros de una industria de Tercera Categoría, es decir “peligrosa porque su funcionamiento constituye un riesgo para la seguridad, salubridad e higiene de la población u ocasiona daños graves a los bienes y al medio ambiente”.

Y un párrafo más, para nada menor. HSE dice: “El Terreno 3 (por otro terreno que evaluó la empresa y luego desechó) se encuentra lindero a un barrio privado, con casas habitacionales a menos de 400 metros, lo que ocasionaría problemas en la calidad de vida de los habitantes, principalmente debido al ruido generado por la Central”. De modo inaudito, el predio donde está la central está a la misma distancia que la escuela y el jardín. A menos que lo borren del mapa, claro.

¿Información y acercamiento con la comunidad? Falso


No pensaban hablar con la comunidad, menos hacer audiencias. Queda reflejado en el informe. Imagen modificada: Ladran Sancho.

En mayo de 2018, Araucaria Energy quiso recuperar el tiempo perdido y en pocas semanas se mostró con el Club Luján y el Club Social y Deportivo Flandria. Además, Siemens intentó bajar su programa educativo para calmar las aguas de un tendal de críticas que recibieron las responsables de la termoeléctrica después de las acciones con barras y patotas organizadas.

Pero ni más ni menos que “relación con la comunidad” e “información” eran los puntos que se consignaron en el estudio de impacto ambiental, dos años atrás, a partir de procedimientos normativos que llegan, incluso, hasta la confección de una audiencia pública.

Sin hacer caso a los modos que debería haber instalado la central respecto a la leyes locales y provinciales, Araucaria también avanzó sin un mínimo interés en la explicación de su proyecto para la ciudad. Las especulaciones toman forma con el hecho consumado: mientras menos se supiera, mejor, al punto de esconderlo como plataforma política electoral para el intendente. Así, la “preocupación por el vecino” solo apareció a la hora de lavar la imagen.

Aproximadamente 500 chicos y chicas asisten al New Zealand. La empresa dijo que había un baldío industrial.

En la presentación del estudio, la fecha que acompaña las fojas es septiembre de 2016 y ya por aquellos meses, según HSE y su informe “se realizaron entrevistas con las autoridades locales y provinciales, explicando las implicancias del proyecto y la zona empleada”. Y sostiene: “La autoridad municipal emitió su conforme Certificado de Zonificación para la localización propuesta y las autoridades provinciales y nacionales de aplicación quedaron a disposición para la presentación y evaluación del presente Estudio”.

Stoneway, Siemens y Araucaria Energy sabían qué hacían y qué era mejor no hacer. Así queda reflejado en el apartado sexto: “No está contemplado aún un programa de comunicaciones a los propietarios y a la comunidad sobre los impactos al medio ambiente que esta obra puede tener. En caso de ser necesario, se recomienda seguir los lineamientos de la Resolución ENRE No 546/99, punto 16 Comunicación Ambiental”, resalta el estudio.

Ultimas líneas. Hasta acá, tras un camino de ilegalidad, Araucaria y el gobierno local quieren acomodar los pecados cometidos. A horas de un nuevo intento de tratamiento que se prevé conflictivo, y con las demoras generadas por el objetivo político de la gestión de Oscar Luciani basado en el ocultamiento de la información pública, la documentación entrega un panorama oscuro sobre una termoeléctrica sin permisos que concretó todo a su antojo, con la connivencia de Cambiemos y el perjuicio para vecinos y vecinas.

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