Foto: Agustín Bordignon.

En la Sociedad de Fomento del barrio San Cayetano funciona tres veces por semana la feria el trueque. Entre cientos de vecinos que concurren a buscar su comida diaria, Ladran Sancho recorrió los puestos y charló con los feriantes. «Acá ves al marido y a la mujer. Quiere decir que los dos están sin trabajo».

Enlatados, fideos, ravioles, pizzas, cereales, tortas, artículos de limpieza, ropa, zapatillas, son algunas de las cosas que se pueden encontrar en la feria del trueque que funciona lunes, miércoles y viernes en la Sociedad de Fomento del San Cayetano. En tiempos de crisis económica los vecinos de Luján asisten cada vez con más regularidad en búsqueda de precios económicos, cambiar ropa por comida y poder llevar el plato de alimento a sus hogares.

«Antes podía comer milanesas en la semana, comprar algo de carne, comerme un asado el fin de semana. Hasta me podía hacer una escapada a Mar Del Plata un fin de semana. Ahora es un mate cocido a la noche y a dormir», cuenta Mirta, una de las feriantes que ahora subsiste con el rebusque y se gana el mango vendiendo ropa en desuso a diez, veinte pesos, o la intercambia por un kilo de yerba, azúcar o algún comestible: «Duele mucho esta situación», sostuvo.

La crisis económica golpea fuerte en los hogares de los lujanenses y el trueque nuevamente cobra vida y remonta a un fenómeno social que tuvo su esplendor en el contexto del derrumbe económico de 2001. En la sociedad de fomento del San Cayetano el rebusque y el intercambio de productos florece, para ponerle el pecho y poder salir adelante: «No queda otro remedio que salir, no quedarse en la casa y pelearla», remarcó Sergio.

En la feria se pueden encontrar diferentes productos alimenticios, ropa usada, zapatillas, artículos de limpieza y todo aquello que no es de mayor necesidad y que se puede canjear por comida. Allí esos productos son intercambiados, mayormente por comestibles, teniendo en cuenta el valor y haciendo un trueque lo más justo posible.

Milagros es una de las coordinadoras de la feria y contó la situación en la que llegan algunos feriantes: «Hay muchos casos de gente que viene y te dice que no come y eso a uno lo golpea. Los que más sufren son los chicos, porque uno que es grande trata de arreglarse con lo poco que tiene. Yo tengo una bebé y a mí me duele un montón ver nenes que no comen».

Foto: Agustín Bordignon.

Según un informe de la UCA (Universidad Católica Argentina) publicado el pasado 29 de abril, la pobreza infantil en Argentina aumentó un 4% en 2018 y afecta al 41,2% de los niños y adolescentes, lo que representa unos 5,3 millones de personas. Estos chicos, los cuales los padres no tienen los ingresos suficientes para vivir, están mal alimentados, no tienen acceso al agua potable ni a cloacas, no pueden ir a la escuela y cuentan con escaso nivel de atención sanitaria.

Para abordar más en datos estadísticos, en abril una familia tipo compuesta por dos adultos y dos menores necesitó $29.500 para no caer por debajo de la línea de pobreza, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Este es el valor para poder acceder a la canasta básica total, que aumentó un 2,6% con respecto a marzo.

Además, según el Indec, la misma familia tipo necesitó en abril $11.900 para no caer por debajo de la línea de la indigencia. Este valor lleva acumulado un aumento del 66% con respecto a abril de 2018.

Otra de las variables que se pueden encontrar en el trueque, es la solidaridad de los feriantes con aquellos que menos tienen. Es que no siempre se puede vender algo o intercambiar por algún alimento y esto repercute en la cena y el faltante de un plato de comida. La familia del truque, como ellos mismos se definen, intentar ayudarse entre ellos mismos y, si alguien necesita y al otro le sobra, colaboran entre sí.

Por las calles de Luján, son cada vez más las casas particulares en las que se ve las «venta de garage», que no son más que vecinos que intentan hacerle frente a la crisis. Además de varios espacios, plazas en los cuales también funcionan este tipo de intercambio. El rebusque y el objetivo de poder salir adelante son los que hoy motorizan este tipo de iniciativas.

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