La multitudinaria marcha de este sábado contó con las integrantes del Frente de Mujeres Sindicalistas de la Corriente Federal de los Trabajadores, quienes dejaron en evidencia la brecha de géneros en el mundo del trabajo. En una plaza repleta de hombres, las mujeres ganaron su espacio y demostraron cuán importantes son para los gremios.

Este sábado los principales sindicatos del país, junto a dirigentes peronistas, dieron una muestra de fuerza a los pies de la Basílica de Nuestra Señora de Luján. La consigna de “no llevar banderas políticas ni gremiales, sólo las de Argentina” dificultó la distinción de grupos pero unificó a les laburantes bajo el clásico unidad de los trabajadores/ y al que no le gusta/ se jode/ se jode.

Entre los colores más buscados estuvo el verde, que con facilidad confundían los agremiados en ATE y SMATA. Es que los pañuelos de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito fueron una constante en la mayoría de las trabajadoras. En las muñecas, las mochilas, el cuello o como vinchas, las consignas del movimiento feminista se hicieron presentes en la Plaza Belgrano.

“Había algunas contradicciones porque la mayoría de las mujeres sindicalistas militamos el proyecto de ley que busca legalizar y despenalizar el aborto, mientras que la Iglesia Católica se manifiesta en contra. Aún con ese marco, decidimos venir para reclamar fuentes laborales y que cesen los despidos de este gobierno neoliberal”, contaron trabajadoras ferroviarias.

Durante la primera media hora los bondis llegaron de manera constante a la Avenida Nuestra Señora de Luján, pero sin mujeres a bordo. Tampoco estaban en la calle. Apenas a lo lejos, una voz femenina ofrecía chipá calentito para paliar la sorpresiva lluvia. “Yo creo que habrá un 95% de hombres” arriesgó una vecina. “Para mí son el 99% y más” le refutó su acompañante.

Con el paso de las horas la proporción cambió. Ante la masividad de la convocatoria se tornó dificultoso arriesgar un porcentaje, pero lo cierto es que las mujeres se hicieron notar, en número y como fuerza política; y si bien la campaña por el aborto legal se hizo presente, las principales demandas encabezadas por las mujeres apuntaron al sector laboral y sindical.

Si puede haber peluqueros, si puede haber cocineros, ¿por qué no puede haber mecánicas? le planteó una de las agremiadas de SMATA a sus compañeras mientras se acercaban al escenario entre mate y bizcochitos. “Nosotras somos mecánicas y nos sentimos muy orgullosas de estar acá y de ser trabajadoras. Somos un montón de mujeres que nos sumamos al sindicato para luchar por nuestros derechos. Militamos en el gremio y, aunque vemos que está lleno de hombres, estamos orgullosas de ser mujeres trabajadoras”.

La brecha de géneros dentro de los gremios es un reclamo histórico de las mujeres sindicalistas, en un mundo que reconocen como “muy machista”, donde el poder se disputa entre hombres y entre ellos también se toman las decisiones. Sin embargo los tiempos cambian. El movimiento de mujeres empuja y las lógicas machistas, patriarcales y conservadoras de los sindicatos comienzan a resquebrajarse.

“Estamos tratando de fortalecer el espacio de mujeres porque entendemos que el feminismo es un movimiento muy grande, muy fuerte, que toma cada vez mayor relevancia; y entendemos que para defender nuestros derechos el mejor lugar son las organizaciones gremiales. Debemos reunir al feminismo y al sindicalismo, de manera que sea una organización realmente plural e inclusiva, y poder defender nuestros derechos desde nuestras organizaciones gremiales”, explicaron las trabajadoras del SATSAI con los pañuelos verdes en sus chalecos.

La implementación de la Ley de Cupo Laboral Trans Travesti Diana Sacayán se suma como una necesidad urgente para las trabajadoras trans que siempre han sido expulsadas del circuito laboral. Por su lucha incesante, sumado a la fuerza del feminismo, comienzan a ocupar lugares antes impensados, convirtiéndose en referentes sindicales y de la esfera del trabajo.

“Estamos militando muy fuertemente la Ley de Cupo Laboral Trans Travesti Diana Sacayán; y entendemos que el sindicalismo y los gremios son un aliado fundamental para poder acceder al empleo formal de todas nuestras compañeras trans y travestis. El patriarcado y el machismo generan poder en distintos espacios y sobretodo en el trabajo, entonces estamos tratando de que las mujeres trans -que nunca tuvimos oportunidades laborales- comencemos a ocupar esos lugares junto al Frente Sindical de Mujeres” evidenciaron las trabajadoras trans que también se hicieron presentes en la movilización.

De esta manera, con la creatividad y también las estrategias políticas que caracterizan al feminismo, en un contexto ocupado mayoritariamente por hombres las mujeres trabajadoras lograron encontrar sus propios espacios.

Y no se privaron de nada, ni siquiera del altar. Un hecho inédito fue el que protagonizó la secretaria General del SITRAJU, diputada de Unidad Ciudadana y conocida militante por la legalización del aborto, Vanesa Siley quien ocupó el altar para dar lectura a la “Oración por la patria”. Única oradora entre los cabezones sindicales y los señores del clero, se llevó los aplausos de todas y todos.

Trabajadoras, madres, hijas, compañeras, luchadoras, militantes, amigas. Mujeres. Todas ellas representan una nueva etapa de discusión sobre el trabajo, los derechos laborales y el sindicalismo argentino. Aún los sectores más conservadores no pueden ignorar las demandas del movimiento de mujeres. Un movimiento masivo, inclusivo y con cada vez mayor fuerza política.

A pesar de no contener banderas, ni discursos, el encuentro por “Paz, Pan y Trabajo” sirvió como termómetro para exponer y dejar en evidencia las diferencias y desigualdades que sufren las mujeres trabajadoras dentro de sus gremios. Será tarea de los sindicatos hacerse eco de esas realidades y modificarlas, concretando y reluciendo su conocido discurso de luchar por los derechos de las compañeras.

Fotografías: Eva Lemos, Agustina Maggiotto, Julieta Brancatto, Victoria Nordenstahl, Martina Veiras.

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