El Club Luján junto con las Orquesta El Ombú de Carlos Keen y Parque Lasa llevaron adelante una jornada de música y saberes compartidos. La formación dirigida por Santiago Mastronardi ejecutó piezas que fueron escuchadas por los jugadores de las inferiores del club en un clima de emoción y aprendizaje.

Con el sol por sobre las cabezas de los y las integrantes de la orquesta, fútbolistas, chicas del equipo de hockey, técnicos, madres y padres la música empezó a sonar. En un semicírculo tradicional la orquestas El Ombú de Carlos Keen y Parque Lasa iniciaron el recorrido musical ante la atenta mirada de pibitos y pibitas que, con los botines puestos, se hacían vicera con las manos para ver mejor. La propuesta fue innovadora: una orquesta local conformada por niños, niñas y adolescentes interpretando canciones para el disfrute y el conocimiento de otros chicos. No podía fallar.

En un concierto de casi un tiempo de un partido de fútbol los conceptos se fueron entrelazando para vincular las destrezas de cada una de las disciplinas. Concentración, entrenamiento y dedicación fueron algunos ejes en las intervenciones que se intercambiaban entre el director de Orquesta y el impulsor de la actividad, el Licenciado Esteban Gómez, integrante del equipo de trabajo del Club Luján en inferiores.

Una banda, muchas bandas. 250 chicos y chicas, entre artistas y deportistas fueron los protagonistas de la tarde.

Canciones conocidas a través de Netflix, como la famosa melodía de Games Of Thrones, cumbias bailadas por todos como “La Pollera amarilla” o carnavalitos para acercar a los chicos a las tradiciones argentinas del noroeste de nuestro país, conformaron un repetertorio más que variado y entretenido. Tanto que las palmitas se hicieron presente en varios momentos, ante las caras de satisfacción de entrenadores, dirigentes y familiares.

“Es muy importante esta actividad, son dos estamentos de nuestra sociedad: los chicos que se forman como músicos y los que acá se están formando como futbolistas, y a la vez todos se forman como ciudadanos. Eso es lo que tienen que hacer todas las instituciones. Nosotros, desde el club tenemos las puertas siempre abiertas para esa mirada integral de formación ciudadana. Si la sociedad funcionara como una orquesta o un equipo de fútbol, seguramente el futuro de nuestros hijos sería diferente”, reflexionó el licenciado en psicología Esteban Gómez.

El presidente Peretto -arriba- y técnicos -abajo-. Dirigentes y entrenadores siguieron atentamente la jornada.

Mariano Peretto, presidente del club Luján siguió de cerca la actividad y se mostró conmovido ante un clima familiar y de encuentro. “Me emocioné. Es la primera vez que veo que en un club deportivo se hace algo como esto, que venga una orquesta a la cancha a brindarnos un recital. La verdad que emociona ver a estos chicos tocar con tanta emoción tocar instrumentos que nos son tan habituales, que no se ven todos los días. Que hayan elegido tomarse un rato para tocarle a los chicos de nuestra institución, es un lindo ejemplo para toda la sociedad. Y ojalá se siga dando porque el club Luján tiene las puertas abiertas para cualquier vínculo social que quiera hacerse”.

Maxi López, Coordinador de Inferiores también aportó su mirada y consideró que es “una experiencia fantástica para los chicos de nuestro club. Seguramente ellos también se han sentido muy bien y pudieron interactuar la parte cultural con la deportiva. Ver la puesta en escena de instrumentos que no son tan habituales, como los que vimos hoy, la coordinación con la que llevan la música, y la diversidad de edades de los chicos que vimos, fue fantástico. Tenemos sólo palabras de agradecimiento, y esperemos que se repita pronto”.

Santiago Mastronardi, desde su visión artística y social, fortaleció el concepto de la vinculación: “Me quedó la confirmación de que cuando niños y adolescentes se dedican a determinada disciplina, sea artística o deportiva, generan personas con un buen enfoque de atención, una conciencia del respeto. Los chicos fueron un público respetuoso y atentos. Incluso interesados en lo que estaba sucediendo ahí. Estos eventos son geniales y nos dan la pauta para que la próxima vez se aumenten los marcos de vinculación entre ambas disciplinas. Para los chicos y chicas de la orquesta, los conciertos en instituciones o actos en público son momentos clave en el desarrollo educativo, es el momento de demostrar lo que se viene haciendo en equipo, algo que es impactante e instantánea. Con esto, la comunidad lo valora, lo disfruta y al mismo tiempo respalda a quienes integran la orquesta”.

Violín y futura tribuna: el Club Luján vivió una tarde donde la música y el deporte convivieron.

Mientras las declaraciones y las satisfacciones continuaban, cada uno y  cada una que integran las orquestas acomodaron sus instrumentos. Los pibes del club  volvieron a agarrar la pelota para hacer un loco y correr un poco. Todo siguió como siempre. Aunque con los comentarios de sorpresa que se hacían  los jugadores -entre pelotazos y enganches- evidentemente algo cambió, como siempre que se incentivan las convivencias y aprendizajes.

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