En plena crisis económica se reinventan propuestas que invitan a conseguir dinero fácil y rápido. En Luján el telar de la abundancia también aparece envuelto en un discurso feminista, de «deseos» y «energías». ¿Financiamiento sororo o una estafa más?

En los últimos meses se viralizó un tipo de engaño conocido como “Telar de la abundancia”, «Flor de la Abundancia», «Mandalas» o «Fractal» (la versión reducida). Se trata de un esquema piramidal, que les promete a los miembros una rentabilidad que podría multiplicar la inversión inicial. Si bien el mecanismo para generar plata es a nivel global, en varias mesas y grupos de amigas de Luján comenzó a circular esta estafa.

El sistema piramidal actual es similar al que implementaba el estafador italiano Carlo Ponzi en la década del 20 pero aggiornado con un discurso energético y feminista. Las víctimas son en su mayoría mujeres debido a que la maniobra circula bajo un manto de «empoderamiento femenino».

La propuesta habla de mandalas, flores, energías y un sentido de trascendencia mística para, en definitiva, «cumplir sueños». Además de las energías y del empoderamiento feminista con el que buscan engañar a nuevas participantes, el motivo económico es otro enganche fuerte. Con un «regalo» de 1440 dólares prometen octuplicar en tan sólo 28 días y seguir cosechando «regalos» hasta poder alcanzar 30240 dólares. Quienes crean los nuevos telares ni siquiera hablan de inversiones, hablan de «regalos», un enroque jurídico para evitar una posible imputación porque regalarle plata a alguien no es un delito.

En los mensajes que circulan por WhatsApp se puede leer «vivimos en un sistema de explotación que nos hace creer que si no trabajamos hasta el agotamiento y con sacrificio no merecemos lo que queremos conseguir. Pocas son las veces en las que nos premian por hacer lo que amamos y generalmente hacer lo que nos gusta conlleva más sacrificio si no encaja con este sistema».

La estructura consta de cuatro niveles: “agua”, que es el centro de la flor y quien recibe el dinero; “tierra”, que son los dos pétalos que rodean el centro; “aire”, que son los pétalos que rodean a las “tierras” y que tienen la tarea de conseguir cada una dos aportantes, que se convertirán en los ocho fuegos.

Cada vez que el centro de la flor (el agua) recibe el dinero de los ocho fuegos, se retira y el esquema se divide en dos nuevas estructuras (telares o flores) donde cada uno de los “tierra” se convertirá en el centro de una nueva flor ocupando el lugar de “agua”. En esta división, los cuatro “aires” se convertirán en “tierras” (dos en una flor y dos en la otra), y los fuegos se transformarán en “aires” (cuatro en una flor y cuatro en otra), y deberán conseguir cada uno dos nuevos fuegos para completar la flor o telar. Nadie recupera su inversión hasta que alcanza el centro.

El sistema se activa con el solo aporte monetario de los nuevos integrantes de la cadena, que todos deben encargarse de incorporar al sistema. En tanto, el esquema falla cuando dejan de ingresar aportantes y no hay manera de continuar con la cadena de pagos.

Este sistema tiene grandes perdedores. Por cada persona que gana, siete pierden, y tienen que esperar para llegar a la posición central, mientras que cada telar completo está compuesto por quince mujeres: un agua, dos tierra, cuatro aires y ocho fuegos. Como se ve en el video que analiza la propuesta de un punto de vista matemático, en ningún caso se garantiza que todas las personas involucradas lleguen a recuperar su aporte.

La clave para entender la estafa es que el dinero que ingresa al sistema o “telar” no se destina a ninguna actividad que produzca ganancias, la posibilidad de obtener lo prometido depende pura y exclusivamente del ingreso de nuevos participantes. El remedio es peor que la enfermedad, porque con la creación de nuevos grupos –condición indispensable para obtener más dinero– se necesitan cada vez más personas para completarlos.

En momentos donde la falta de trabajo y el poder adquisitivo de los y las trabajadoras es común que se masifiquen este tipo de propuestas, que prometen una multiplicación ficticia de un aporte monetario y que en su última versión se disfraza de empoderamiento femenino para conseguir más adeptas.

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