Desde la Biblioteca Popular de Carlos Keen partieron voluntarios que repartieron libros, realizaron una caminata leyendo a viva voz diversos textos y contagiaron a vecinos y turistas el saludable hábito de la lectura.

“No les vamos a robar más de 5 minutos, venimos a compartir una lectura y regalarles libros” anunciaba por megáfono el coordinador del  programa de Lectura y Narración Social en el frente a cada restaurante, grupo familiar que se encontrara en la vereda o turista que paseaba por Carlos Keen.

La llamativa propuesta descoló a más de uno y cosechó aplausos y adhesiones por todo el pueblo. Se trató de la actividad “Caminata por la Lectura” que se realiza desde el año 2010 como parte del programa permanente de Lectura y Narración Social.

Hasta el momento han participado 25.000 caminantes en Argentina, México y Alemania, con el objetivo de formarse hacia el libro y la lectura como experiencia humana y ejercicio de la libertad. En este caso se dio impulsada por un programa del Congreso de la Nación en la biblioteca Popular de Carlos Keen y contó con la participación de 20 estudiantes de bibliotecología del Instituto Mignone.

La actividad consistió en caminar algunas cuadras de la zona turística leyendo por megáfono textos breves que se compartían con quienes se encontraban en el recorrido. Además se soltaron más de 200 libros que quedaron colgados de ramas de árboles, postes, bancos o se entregaron en mano para quienes quieran recibirlos.

El punto de partida fue el restaurante que linda con la Biblioteca Popular, allí una de las participantes le regaló a los comensales algunos versos de Borges: “Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros”.

Bajo un sol pleno de sábado primaveral, los lectores peregrinos continuaron con una especie de evangelización literaria y a cuanta persona pasaba se le recitaba un versito y se la convidaba con lecturas de diversos autores.

Una familia recién llegada al pueblo fue recibida con versos breves y de yapa se llevaron una novela, los muchachos que publicitan las parrillas detuvieron su venta para elegir a gusto sus libros y alguno hasta se enganchó con la propuesta y leyó para los impulsores de la movida.

Otro grupo que caminaba cerca de la feria sonrió ante la iniciativa de recibir versos ambulantes pero no se detuvo, con gestos de vergüenza continuaron el tranco pero una lectora insistente apuró los versos del escritor uruguayo Eduardo Galeano: “Si un libro se puede leer impunemente, no vale la pena tomarse el trabajo. Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas…”

Entre las experiencias curiosas, la que copó a la mayor parte del público fue la modalidad susurros que consiste en leer a una persona en particular algún texto mediante un tuvo de cartón y en voz baja. “Si aceptan el susurro se da un trato más personal, la gente no se refugia tanto en el grupo si le da vergüenza y surgen charlas muy lindas” explicó una de las voluntarias que ganó varios lectores en el camino.

Así transcurrió la tarde de sábado en Carlos Keen, con lecturas ambulantes, reflexiones y balances cuando algo de sombra apaciguaba la caminata e invitaba a descansar. Cerca de las 17hs culminó la 5ta edición de  “Caminata por la Lectura” con saldo positivo y más de una vecina inquieta que propuso repetir la experiencia pronto para poder “Abrazar con la lectura”, mientras por el pueblo quedaron sobre tapiales, bancos o colgados de algún árbol Albert Camus, Robert Louis Stevenson, Paulo Cohelo, Julio Cortazar, Jorge Luis Borges y Eduardo Galeano entre decenas de autores.

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