Diversas corrientes del peronismo pedirán la candidatura de Miguel Ángel Prince y el horizonte de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias toma otro color. A menos de 20 días para el cierre de listas, el último vencedor de la interna aparece como posible precandidato. Negociaciones, contradicciones y centralidad política.

El “no debo, no quiero, no puedo” de 2019 es el “no quiero ni puedo ser candidato, ni tener protagonismo público” de 2015. Con frases como estas -en este año al periodista Adrián Terrizzano, hace cuatro en su carta de renuncia a la presidencia del PJ- Miguel Prince siempre se está yendo, a menos que lo vayan a buscar. Sus militantes lo saben. “Volvé Miguel”, fue el mensaje en forma de video hace algunas horas.

Antes, un mes atrás, había circulado un flyer con su cara y el lema #ÉlLegana. Enfrente, la polarización parece estar en marcha y, para cita de autoridad, Fernando Casset: “Somos totalmente diferentes a lo que encarna Prince”, declaró en El Civismo sabatino, en lo que fue el título de la nota.

“Acá es sencillo, va a ser Miguel contra Leo, algunos estarán con Miguel y otros estarán con Leo”, aseveró el moyanista Pablo Osuna ya sin micrófono y casi de modo resolutivo cuando moría la reunión del miércoles.

Uno de los representantes de los gremios con más protagonismo en el camino de la unidad y en la relación políticos-sindicalistas subió a Prince al terreno electoral cuando todavía no hubo manifestación alguna por parte del ex intendente, quien sí reiteró en el San Lorenzo sobre “la pertenencia a un proyecto colectivo, la importancia de hablar en plural y no desde un yo”, para saltar luego a lo firmado de cara a lo electoral: “En el acta del PJ se decidieron dos modos de resolución, la lista única por un lado, las PASO por otro”, avisó, palabras más, palabras menos.

Pero previo a los candidatos está quién hace candidato al candidato. Y aquí eso del clamor. El método de elección por aclamación suele generar incomodidad para algunos sectores. Ni mejor ni peor, o en todo caso no es el fin de esta nota, los operativos clamores son parte de una construcción, de una forma, a libre disposición de cada fuerza. El princismo -definición no autorizada, licencia de redactor- aplica a aquello de los clamores. Es su génesis. Entre clamor y clamor, Prince tiene tantos “no” como “sí”.

Esconderlo sería un error, incluso llevaría descomplejizar los procesos colectivos que atraviesan las fuerzas políticas a la hora de proponer candidatos. De mediados de los ochenta a estos años millenials se vuelve pertinente revisar los cambios y continuidades a la hora del surgimiento de propuestas, más que meramente suponer jubilaciones. Existe un mix, de reinvención conjugada con identificación, que garpa. Agosto de 2017 lo demostró: clamor, campaña corta en clave futbolera y tres concejales al HCD. Nada mal tras años de dejar el traje colgado.

La lectura de caprichos políticos queda corta e inexacta para caracterizar los porqué de una forma de llegar a la competición política. Parecería más lógico, o más sencillo, que la figura política -cualquiera sea- plantee su antojo electoral constantemente y, con su carisma, experiencia, dedicación o conducción, termine por realizar la conquista de su objetivo. Pero en el caso de Prince, el insistente deseo de salir de la escena política para lograr una llegada colectiva descoloca.

Otros, directamente se chocan la pared y ensayan pedidos renunciamientos justamente a quien siempre está de salida. Inentendible para algunes, entonces, que allí hay un método de construcción. Más renuncias se piden, más clamor se contrapone. El amor vence al odio. Lejos de hacer loas, la onda es buscarle una explicación.

A estas horas, todavía quedan días y días de reuniones, cierres, acuerdos y desacuerdos. Una parte del sector sindical está dentro del esquema y hasta el 22 nadie se anima a cerrar puertas definitivamente. La Corriente de Unidad Popular apuntará, entre otras cosas, a ofrecer en Prince una figura que sintetiza un sentir de varios y varias, una persona de aporte al proceso de Unidad desde los ámbitos de participación y, por otro lado, remarcará su rol en la construcción de una oposición unitaria desde el ámbito legislativo.

En dos años, el bloque se mantuvo unido y generó lazos con el resto opositor en suficientes oportunidades en un forma de interbloque que contrasta con situaciones pasadas. Con estos pergaminos, mezclados con experiencia en la gestión, intentará sellar alianzas.

Con alguien cuatro veces intendente (y otras tantas concejal) la nueva etapa del sector Prince coquetea con la búsqueda de nuevas fuentes de inspiración que mezclen orden y progresismo en dosis más que potables, en clave popular y con la tradición suficiente. Eso está en desarrollo y en renovación. Estirpe a lo Mujica, un plan de gobierno y la receta de volver con lo bueno. «No voy a ser un viejo jubilado que se pone en un rincón a escribir memorias. No voy a escribir nada, no tengo tiempo, tengo cosas para hacer», dice el uruguayo -presidente a los 74 años- en un video que se reproduce en celulares peronistas.

El oficialismo lo relojea como rival, las encuestas le entregan números nada despreciables y entre 2017 y 2019 la agenda política tuvo como temas preponderantes los ejes de Unidad Ciudadana. Por exposición, experiencia, ocurrencias o despliegue legislativo, hegemonizó la disputa. El manejo del Concejo Deliberante le entregó centralidad política en los términos de marcar discursiva y prácticamente los caminos del peronismo con bancas. Tuvo la capacidad de encuadrar aquello que era importante discutir y aquello que no. Así lo reconocen propios ediles de Cambiemos, quienes con más concejales que entre 2015 y 2017, pudieron desempeñar con mucha menos calma su tarea de oficialistas.

Es, en definitiva, cuestión de horas, cuestión de métodos. Operativo clamor, propuesta y que el candidato diga sí o no. Habrá coincidencias, diferencias, descontentos y algarabías. Pero todo hace indicar que prevalecerá la aceptación a un modo de construcción política que decanta en un candidato. Si está la construcción, si está lo colectivo, existirá el sí. Y así, y solo así, habrá P.A.S.O. Abran paso.

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1 Comentario

  1. Este es Prince el amigo del chanta de D’elia? El que robo terrenos para su propio beneficio? El del famoso viva la pepa? El vecinalista encubierto de peronista? Sos amigo de Griffini y Sallaberry viejo, tomatelas!

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