En la reunión preparatoria del ciclo musical ofrecieron a los artistas locales anotarse en un listado pero anticiparon que este año no cobrarían un peso.

De mal a peor, Música en la Plaza no repunta. Aunque supo tener sus picos tanto positivos como negativos en diversas gestiones, el tradicional ciclo ya acumula varias ediciones a la baja. En 2016 se realizó una única jornada, en 2017 buscaron enmendar el déficit con una apuesta mayor desde la plaza Belgrano y en localidades, pero para 2018 el ciclo volvió a centrarse únicamente en el casco céntrico recortando Torres, Olivera y Pueblo Nuevo de la grilla.

Esta semana comenzaron las reuniones preparatorias para la organización del único ciclo artístico que sostiene el municipio y ya se conoció que se realizará el 27 de enero, el 3, 10, 17 y 24 de febrero, y el 3 de marzo. Todas las fechas se realizarán en el casco céntrico de la ciudad y fue aclarado que no se reprogramarán fechas en caso de lluvias.

La novedad que surge de los encuentros preeliminares es que el municipio no dispondrá presupuesto para artistas, músicos y bailarines. Las tijeras en la gestión cultural se afilaron para meter el recorte en la organización de la edición 2019 y esta vez recaerá sobre el alma del festival: los y las laburantes de la cultura.

La reunión con artistas la convocó y dirigió Marisa Maggio, aunque ya presentó su renuncia que se hará efectiva en los próximos días, sobre el ocaso de su gestión como directora de Cultura tuvo el mal pulso de indicarle a los músicos que “el que quiera venir a tocar por su propia voluntad es bienvenido”.

Amontonados en el Auditorio del Museo de Bellas Artes representantes de conjuntos musicales presentaron dudas y críticas pero no lograron repercutir en la gestión. Aunque el dinero nunca fue abundante, que no haya una bonificación si quiera simbólica cayó mal en parte la comunidad musical.

Consultada por Ladran Sancho, Maggio se lamentó que solo se la llame “por éstas cosas y no por las que están bien” y descartó enojos. “La mayoría se anotaron, son un montón” dijo antes de cortar la comunicación con este medio.

Más tarde y fuera del encuentro varios grupos analizaron medidas a tomar, desde boicotear el ciclo militando el faltazo generalizado, a la publicación de algún comunicado que ponga el trato de la gestión hacia los artistas sobre la mesa.

Más allá de las cuestiones presupuestarias, la reunión a modo informativa que se realizó el miércoles puso en evidencia la política cultural de la gestión. El único punto de encuentro con la mayoría de los músicos locales fue para notificar el recorte, sin instancias participativas de ningún tipo la gestión Cambiemos se aleja de la sociedad civil.

Por ahora, el debate entre músicos sigue abierto y el descontento crece, de todos modos una nueva reunión con gestores y organizadores del evento definiría el panorama de cara a edición 2019 de Música en la Plaza. Por ahora, suena un compás de espera.

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