Luego de un jueves convulsionado, el dólar pareció estabilizarse. Alejandro Robba apunta las razones que trajeron al gobierno a esta situación. ¿Problemas estructurales, falta te previsión, impericia? ¿o un poco de cada una?

La vuelta del péndulo argentino en su peor expresión

Asistimos con desesperanza a una sesión más del “péndulo argentino”, aquel que nos lleva desde un borde donde, agotados los motores del crecimiento debido a la restricción externa, se pasa al otro extremo activando el recurso de la deuda externa, política que, si no se para a tiempo, nos deja en el camino actual de la hiperdevaluación, la inflación, el ajuste y la reaparición del FMI.

Nada nuevo bajo el sol.

El dólar imparable, superando los $ 38 es el emergente del descalabro que hizo Cambiemos con la economía en menos de 3 años.

La situación puede ser definida como gravísima y en término de la preocupación cotidiana, el proceso comienza por un dólar sin techo que acelera la inflación por todos los canales: alimentos, insumos importados, combustibles, transporte y tarifas.

Con salarios reales en caída libre, se desinfla el poder de compra y se deteriora el nivel de actividad (los economistas lo llaman recesión). Así se profundizan los despidos y cierres de empresas pequeñas, pero también medianas y grandes. En los primeros 6 meses del año se perdieron 106.000 puestos de trabajo en blanco.

¿Cómo llegó Macri a esta situación?

Una tormenta es un episodio climatológico que depende de la naturaleza, una crisis depende pura y exclusivamente de decisiones de política económica, que se toman siempre en escenarios cambiantes.

Pero gobernar es prever y quien piense que todos los males son culpa de otro: la tasa de interés internacional, la lira turca, la devaluación del real, la oposición, los cuadernos K, o el clima, antes de presentarse a elecciones debería resolver sus miedos e inseguridades acudiendo a un buen psicólogo.

En esta crisis se fueron sucediendo varios episodios que nunca se los puede tomar aisladamente y, por el contrario, se van realimentando unos a otros.

Una buena forma de acercarnos a la situación actual es analizar entre problemas estructurales, falta de previsión del escenario internacional e impericia en el manejo de una situación crítica. A saber:

  1. Crisis externa estructural: El alto endeudamiento externo en 30 meses sin ser aplicado en lo más mínimo a la obtención de dólares genuinos (exportaciones) hizo al pago de la deuda externa, insustentable.

  2. Crisis de la economía real: Provocada por la política de hiperdevaluación y tasas de interés impagables del gobierno que -vía caída del consumo interno- cierra por la negativa algo del déficit externo (se destinan menos dólares para importaciones, menos turismo en el exterior, menos pesos para comprar dólares de ahorro). Resultado: Despidos y cierres de fábricas.

  3. Desaparición de la oferta de dólares: La incertidumbre y la expectativa de que el dólar siga subiendo, implica que nadie venda hoy si puede vender más caro mañana.

  4. Falta de previsión del cambio de escenario en 2018: el aumento de la tasa de la FED-EE.UU. determinó que se encareciera el dinero externo y que los fondos externos dejaran de venir a países emergentes más riesgosos y se dirigieran hacia EE.UU.

  5. Sobreestimación del rol geopolítico de Macri en la región: pensaron que el financiamiento externo era ilimitado.

  6. Impericia en la aplicación de las políticas del BCRA: se tomaron medidas (aumento de tasa de interés, venta de dólares, licitaciones de dólares, dejar subir el dólar) sin coordinación, con marchas y contramarchas, que no perfilaron un sendero concreto sobre qué quería hacer el gobierno con el precio del dólar.

  7. El acuerdo con el FMI: en menos de 2 meses no paró la corrida y “el mercado” ya puso en dudas el cierre del programa financiero del gobierno 2018-2019, es decir, existe incertidumbre sobre si el país va a poder pagar intereses y deuda en tiempo y forma.

  8. Estrategia de inserción internacional y de aliados, inconsistente: hoy, cerrado el financiamiento externo voluntario, aparece mayor debilidad por manotazos de ahogado en la búsqueda de dólares institucionales mediante swap de monedas con China, préstamos de bancos centrales de países ricos, asistencia del Tesoro de EE.UU., ampliación de los montos con el FMI o adelantar los desembolsos ya acordados.

  9. Jugar la carta de un discurso presidencial, sin tener cerrado el acuerdo anunciado, fue de una irresponsabilidad mayúscula. El Presidente en su mensaje “para traer tranquilidad a los mercados” anunció que ya tenía cerrado un nuevo acuerdo con el FMI por el que se adelantaban, para el año que viene, los desembolsos acordados para 2020 y 2021, con el fin de cerrar el programa financiero (pago de deuda). Horas después el propio FMI comunicó que recién habían empezado a evaluar el pedido. No se podría esperar otra cosa que esta sobre reacción de “los mercados”, que aun con tasas del 60%, siguen pasando sus activos de pesos a dólares para sacarlos del circuito económico.

Macri pidió hace dos años que a él y a su gobierno se lo que juzgue por los resultados del combate contra la pobreza, ya que nunca sospechó que tendría un problema de crisis del sector externo. Los resultados están a la vista: al parecer no cumplirá ni con la deuda externa ni con la interna.

Hasta ahora han hablado los mercados y la nota es “no positiva”, ahora le toca hablar al pueblo argentino.

Alejandro Robba es economista y Coordinador de la Carrera Licenciatura en Economía de la Universidad Nacional de Moreno
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